El presidente Joe Biden, en la Casa Blanca, Washington. Foto La Hora/AP/Susan Walsh.

Varios grupos partidarios del presidente estadounidense Joe Biden se disponen a gastar casi 100 millones de dólares este mes en una campaña de mensajes de promoción para presionar al Congreso a que apruebe las políticas del mandatario.

La campaña de promoción, aunada a una serie de viajes y comparecencias por parte de políticos afines al mandatario, busca impulsar la aprobación de las dos secciones del plan nacional de infraestructura: una bipartidista enfocada en carreteras, transporte público y acceso a internet, y otra sólo con el apoyo de los demócratas enfocada en atención infantil y lo que la Casa Blanca califica de infraestructura humana.

Las votaciones sobre ambas secciones probablemente tendrán lugar las próximas semanas y lo más seguro es que sean estrechas. La Casa Blanca deberá mantener el apoyo de republicanos moderados, y también a los demócratas de ideologías variadas.

La coalición de grupos afines al mandatario ha creado un centro de operaciones y ha planificado unos 1,000 eventos para las próximas seis semanas, justo cuando el Congreso está en receso veraniego, revelaron fuentes a The Associated Press. La campaña incluye una gran cantidad de mensajes –tanto televisados como digitales– en los distritos de cada legislador a fin de presionarles a que cumplan su promesa de votar por esas iniciativas y a fin de enfatizar la popularidad que los planes de Biden tienen entre el público.

El Senado aprobó la semana pasada la sección bipartidista del plan de infraestructura, otorgándole a Biden una victoria legislativa que, al menos por ahora, pareció confirmar su estrategia conciliatoria pese a las dudas de miembros de su propio partido. Ambas secciones del plan serán sometidas a más debates y votaciones en las próximas semanas.

«Los grupos progresistas irán a la ofensiva al comenzar el receso de agosto», declaró Danielle Melfi, directora ejecutiva de Build Back Together, un grupo partidario del presidente.

«Sabemos que los planes del presidente tienen amplio respaldo popular y queremos que los legisladores lo sepan cuando estén en receso», añadió.

Usualmente agosto es un mes muerto en Washington, en parte debido a que los congresistas están en receso y abandonan la ciudad. Es por ello que la Casa Blanca está tratando de llenar el vacío con una serie de eventos para hacer alarde de los primeros seis meses de la presidencia de Biden, así como para calmar temores sobre presiones inflacionarias y sobre el repunte de los casos de coronavirus.

«Vamos a aprovechar el receso de agosto para enfatizar (el apoyo a las políticas del presidente), lanzando una campaña masiva en todo el país», expresó el portavoz de la Casa Blanca, Mike Gwin, «a fin de presentarle a los ciudadanos directamente los argumentos de por qué estas políticas los van a beneficiar a ellos y a sus familias, mediante menos costos para los gastos diarios, mediante reducciones de impuestos y una mayor oportunidad económica».

Agencia AP
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