Arcoíris

Gelato: delicia italiana en Guatemala -2-

Roberto Arias

A finales del siglo XVII el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli abrió en París el Café Procope. Procopio adquirió los conocimientos culinarios probablemente en Florencia o Palermo, en su viaje a Francia. Llegó a París en 1670 o 1674. Antes de que Procopio arribara a Francia existían otros cafés, pero no se llamaban así en ese entonces. En 1686 abrió el café Le Procope, por la versión francesa de su nombre.

Era referido como un “antro” (caverna o cueva) porque era muy oscuro en su interior, incluso cuando había un sol brillante afuera. Procopio compró un sauna y sus accesorios (candelabros de cristal, espejos de pared, mesas de mármol, etcétera) fueron removidos e instalados en su café; estos artículos ahora son estándar en los cafés modernos europeos.

Procopio había aprendido alrededor de 1680 cómo hacer una bebida de hielo y limón usando sal para bajar su temperatura y mantenerla fría más tiempo. Obtuvo una licencia real especial del rey Luis XIV para vender una variedad de refrescos, incluyendo especias, bebidas heladas de cebada, anís, naranja, canela, y su versión mejorada del gelato artigianale italiano, basada en limón y naranja. Más tarde agregó café a su lista de bebidas y su tienda se convirtió en una auténtica cafetería. El gelato se convirtió en un producto de consumo masivo gracias a la barra helada inventada por el estadounidense Christian Nelson y a la creación del carrito de helados en Varese, al norte de Italia, hacia 1920.

Así fue que introdujo el gelato artigianale -(LLELATO ARTILLIANALE) como se pronunciaría en italiano Gelato artesanal- en su café y fue uno de los primeros en vender este producto directamente al público, sirviéndolo en pequeños cuencos de porcelana.

Una buena idea de Procopio fue pegar carteles con las noticias del día en su establecimiento. Así, rápidamente, los cafés se convirtieron en lugares de información, discusión y propagación de rumores. El Procope se convierte también en el primer café literario del mundo: allí se reunieron Voltaire, Diderot, Buffón, Montesquieu, Rousseau, Marmontel… El Café de Procopio es considerado la primera cafetería moderna y es la más antigua cafetería parisina que sigue abierta en la actualidad, situado en el VI arrondissement (el sexto distrito de París), en la rue de l’Ancienne-Comédie número 12.

Cuando usted estimado lector vaya de nuevo a París, no olvide darse una vuelta por el Café Le Procope en esa dirección, en el 6º distrito de la ciudad y, al entrar, tampoco olvide que ese Café fue abierto en 1686 con la felicitación del rey Luis XIV y aún sigue atendiendo a sus clientes con un exquisito café, quizás guatemalteco y, un excelente Gelato artigianale italiano.

El Gelato artigianale lo encontrará usted casi en cualquiera de las grandes ciudades del mundo, debido precisamente a su altísimo cuidado y calidad en su preparación y, porque para ese menester se escogen los insumos más finos importados y nacionales que puedan encontrarse con las empresas proveedoras del país, en nuestro caso, en Guatemala.