¡Excomunión!

Ayer, en un evento organizado por el IGSS en el Día de la Lucha Mundial Contra la Corrupción, el Cardenal Álvaro Ramazzini expresó la siguiente frase, absolutamente lapidaria: “Yo muchas veces me he planteado si católicos que son encontrados en corrupción y en corrupción que tiene que ver con el tema de la salud, que por esos actos de corrupción las personas pueden morirse, pues yo sí me plantearía muy seriamente dar un decreto como Obispo y decir: usted está excomulgado de la Iglesia Católica porque es un pecado muy grave”.

En La Hora desde hace muchos años venimos denunciando los negocios que se hacen en el área de salud, situación que nos ha generado abundantes enemistades, incluyendo la del expresidente Ramiro de León Carpio cuando denunciamos que en su gobierno se estaba produciendo un burdo saqueo del erario mediante el negocio de la compra de medicinas, y es que coincidimos con el Cardenal en el sentido que si todo acto de corrupción debe ser objeto de repudio, cuando se trata de trinquetes que se hacen con la salud pública y que pueden costar la vida a muchas personas que mueren silenciosamente como consecuencia de esos sucios procedimientos.

El Cardenal también cuestionó cómo todo ello afecta a la ciudadanía en términos del costo de los medicamentos que, según dijo, son aquí cuatro veces más caros que en Italia, lo mismo que ocurre al comparar nuestros precios con los de Estados Unidos. Y todo porque así como funcionan los cárteles, en el negocio de las medicinas se opera en forma parecida y existen acuerdos para ir, todos juntos, arriba con los precios no sólo para explotar al sector público, sino para sangrar a los particulares que necesitan de algún fármaco para curar su salud.

La excomunión significa el carácter imperdonable de un pecado y por ello es que Ramazzini repitió la expresión del Papa diciendo “pecadores sí, corruptos no”, en vista de que, según sus palabras, “no sólo robas sino que matas” porque la corrupción desgraciadamente cobra vidas de muy diversas maneras, pero especialmente cuando los robos son en salud.

Un serio llamado a la conciencia de los católicos formuló el prelado recién investido como Príncipe de la Iglesia Universal, al decir que nadie debe permanecer callado frente a esa situación tan grave y demandó un compromiso de todos los cristianos para luchar contra ese flagelo que empobrece al pueblo, palabras que ojalá hayan llegado al mismo Nuncio, artífice junto a Morales y los empresarios que congregó en su casa, del fin de la lucha contra la corrupción.