Ese, Presidente, es su mandato

El pedido del presidente Jimmy Morales para que se haga una reforma profunda en el sistema político del país versus el entuerto que presentaron los diputados para mantener los beneficios y el monopolio del sistema electoral, es el verdadero mandato para hacer un cambio real a las estructuras que nos han llevado a la crisis tan dramática en la que vivimos.

No es común encontrar temas positivos de un Presidente pero, en este caso, no nos queda otra que tomarle la palabra a Morales y solicitarle que se busque esa transformación histórica de verdad, a diferencia del fiasco que con la Ley Electoral hizo el Congreso para taparle el ojo al macho ratificándole la propiedad de los partidos a la vieja política y protegiendo a los financistas para mantener a los dueños de la finca como los absolutos propietarios de los beneficios lícitos e ilícitos del Estado.

A Jimmy Morales no lo eligió la población para que vaya a recibir donaciones de medicamentos de parte de contratistas del Ministerio de Salud, ni que vaya a inaugurar obras del Ministerio de Comunicaciones por medio de contratos que tienen que ser viciados para pagar los favores de campañas. La elección pasada fue un mandato absolutamente claro contra esas prácticas y si escogió a Morales fue porque era el que se pintaba más alejado de las prácticas tradicionales.

El sistema obliga a que se llegue con la capacidad de toma de decisión empeñada con los financistas, con las roscas y con los mismos operadores de dicho sistema que ya tienen generadas las crisis, las soluciones y los negocios en los que vuelven socios a los funcionarios de turno y a los mismos presidentes.

Y ese es el círculo vicioso que tenemos que romper porque en Guatemala la solución al día de hoy no es ideológica. Igual fue el saqueo del Estado con el rostro social del gobierno de Colom-Torres y Portillo, como lo fue con el conservador Patriota de Pérez y Baldetti, Arzú y Berger. Lo que necesitamos es el cambio de esa estructura con la que todos terminan siendo empleados de los dueños de la finca que se apropian, por las buenas o las malas, de los recursos monetarios y físicos del Estado.

Si Morales sigue entusiasmado en encarar al Congreso, estará dando la cara en nombre de millones de guatemaltecos que estamos hartos de los descarados procedimientos y que lo podemos acompañar en la lucha por cambiar al país. Que recuerde que Mario Taracena recibe órdenes de una de las partícipes de los gobiernos que nos tienen como estamos.