Entre desconsuelo y caos, Argentina dice adiós a Maradona

Dolientes aguardan para entrar a ver el féretro que contiene el cuerpo de Diego Maradona, la leyenda del fútbol, instalado en un vestíbulo principal de la casa de gobierno, en Buenos Aires. Foto/Rodrigo Abd/AP

Por DEBORA REY y ALMUDENA CALATRAVA
BUENOS AIRES/AP

El cuerpo de Diego Maradona era trasladado este jueves a un cementerio de las afueras de Buenos Aires luego de la finalización de su velatorio, que transcurrió entre muestras de desconsuelo y los desmanes de fanáticos ofuscados por la imposibilidad de despedirse del ídolo argentino del fútbol.

El cortejo fúnebre, que salió de la Casa de Gobierno donde los restos de Maradona fueron velados desde la madrugada, era custodiado por la policía motorizada y seguido por automovilistas que se despedían del excapitán de la selección argentina haciendo sonar sus bocinas.

 

Hinchas de fútbol confrontan a la policía a la entrada de la Casa Rosada, sede presidencial. Foto/Marcos Brindicci/AP

Durante la salida del cortejo del predio donde se encuentra la sede gubernamental, decenas de seguidores del retirado jugador se treparon a los barrotes de la valla que la rodeó como si fuera el alambrado de la tribuna de un estadio de fútbol, mientras los bomberos arrojaban agua para disuadirlos.

“Diego no se murió, Diego vive en el pueblo la p….”, fue el cántico que profirieron a los gritos.

El velatorio tuvo que ser interrumpido luego de que las autoridades se vieron obligadas a retirar el féretro de una sala y llevarlo a una más segura.

Los enfrentamientos entre seguidores del Diez y la policía se produjeron cuando las autoridades decidieron mantener el horario de finalización de la despedida del Diez, lo que enardeció a muchos de ellos, que vieron frustrada su posibilidad de decir adios a su ídolo. Al final, el gobierno dio marcha atrás y extendió tres horas más la despedida de Maradona.

La policía impide el paso de fanáticos que esperan acceder al velatorio de Diego Maradona en la Casa de Gobierno, Buenos Aires, Argentina. Foto/Natacha Pisarenko/AP

Cuando parecían calmarse los ánimos, una avalancha de personas pugnó por acceder al edificio gubernamental y decenas lograron forzar una valla para entrar.

Se reportaron varios heridos y detenidos, pero la fuerza de seguridad no precisó cuántos.

El capitán de la selección que se consagró campeona en el Mundial de 1986 falleció la vispera en su vivienda de las afueras de Buenos Aires, donde se había recluido para recuperarse de una operación de edema craneal el pasado 3 de noviembre. Había cumplido los 60 años hace apenas un mes.

A lo largo del velatorio desconsolados visitantes arrojaron flores y camisetas de fútbol de diferentes clubes por encima del largo parapeto que los separaba del ataúd cubierto por una bandera argentina.

Una de las camisetas que se desplegaba sobre el féretro con los restos de Maradona era la de Boca — el club de sus amores — la cual llevaba inscritos su nombre y el número 10.

Hombres y mujeres lanzaron besos al aire, se persignaron, se golpearon el pecho con el puño y gritaron “Vamos Diego”. Otros lloraron amargamente frente a la Casa Rosada, situada en la histórica Plaza de Mayo, en el centro de la capital.

El presidente Alberto Fernández colocó sobre el ataúd una camiseta del club Argentinos Juniors, el primero donde Maradona brilló como futbolista.
También desplegó dos pañuelos pertenecientes a la organización Madres de Plaza de Mayo, usados por las líderes de derechos humanos para cubrirse la cabeza durante sus rondas en reclamo de la aparición de sus seres queridos desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983).

El exfutbolista era muy cercano a las Madres y otras dirigentes humanitarias como las Abuelas de Plaza de Mayo.

Su deceso dejó a sus compatriotas desconcertados por la pérdida de una figura a la que consideraban imbatible, pese a sus numerosos tropiezos de salud.

 

Hombres lloran tras ver el féretro que contiene el cuerpo de Diego Maradona la leyenda del fútbol, instalado en un vestíbulo principal de la casa de gobierno, en Buenos Aires. Foto/Rodrigo Abd/AP

Los argentinos admiran profundamente el genio futbolístico de Maradona, así como su personalidad carismática y arrolladora que mostró tanto en su faceta deportiva como en la personal, lo cual hizo que muchos fueran indulgentes con su abuso de las drogas y otros excesos.

El velatorio comenzó de madrugada con una ceremonia íntima para familiares, antes de permitir el acceso del público.

Allí estuvieron, entre otros, su exesposa Claudia Villafañe junto a las dos hijas que tuvo con Maradona: Dalma y Gianinna.

También despidieron a Maradona sus compañeros de la selección campeona de México 1986, figuras del fútbol argentino como Carlos Tevez, capitán de Boca, y exídolos del eterno rival River Plate como el uruguayo Enzo Francescoli.

El presidente Fernández dispuso tres días de duelo nacional.

Maradona descansará en el cementerio Jardín de Bella Vista, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires y donde están enterrados sus padres.

La autopsia al cuerpo determinó que la causa de la muerte fue una “insuficiencia cardíaca aguda en un paciente con una miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva crónica que generó edema agudo de pulmón”.

 

Hinchas de los clubes rivales Boca Juniors y River Plate se abrazan al esperar ingresar por ver el féretro que contiene el cuerpo de Diego Maradona. FotoLa Hora/Débora Rey/AP

El exastro fue operado del edema tras haber sido internado en otra clínica por una descompensación provocada por la ingesta de psicofármacos y bebidas alcohólicas. Ese último problema de salud en su agitada vida fue foco de atención permanente en Argentina y en otras partes del mundo.

El también exjugador del Barcelona de España sufrió distintos problemas a lo largo de su vida derivados en gran parte de su adicción a las drogas, especialmente a la cocaína. Tras su retiro, estuvo al borde de la muerte en 2000 y 2004.