En pleno 2020, usted debe ser un prócer de la independencia

Pedro Pablo Marroquín

pmarroquin@lahora.com.gt

Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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Pedro Pablo Marroquín Pérez
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@ppmp82

A 199 años de nuestra independencia ha habido algunos avances pero sin duda alguna seguimos teniendo enormes retos por superar.

Tendremos más motivos para celebrar la independencia cuando tengamos más niños sanos y menos desnutridos, cuando las aulas estén en mejores condiciones y con más alumnos para ser la base de un futuro mejor.

Habrá mayor gozo cuando más niños dejen atrás el analfabetismo, cuando más jóvenes estén en posición para ser los ingenieros, médicos, abogados, economistas del futuro. Cuando nuestros jóvenes puedan optar por la profesión que les apasione y nos aseguremos que hagamos lo necesario para que terminen el colegio y puedan poner un píe en las universidades de verdad.

Será un día más completo cuando la salud de calidad y con atención humana centrada en el paciente, sea una realidad más palpable para todos. Seremos más plenos cuando tengamos la capacidad de acompañar el desarrollo humano de nuestra gente, porque podremos medir su desarrollo y progreso de la mano de la tecnología sin importar su lugar de origen.

Celebrar la independencia será mejor cuando el honrado, el que lucha, el que emprende, el que busca seguir generando empleos y produciendo riqueza de forma digna, tenga los caminos más libres y con menores complicaciones de las que ofrecen la corrupción e impunidad que se han convertido en el “driver” del sistema.

Sentiremos más plena la independencia cuando más gente pase de la extrema pobreza a la pobreza, de la pobreza a la clase media y de la clase media a un nivel mejor que permita que los sueños de cada quien se puedan intentar alcanzar en Guatemala sin importar el color de nuestra piel, nuestro origen o nuestro apellido.

Lograremos el objetivo cuando nuestros funcionarios entiendan que el compromiso es con la ley, con el país y su gente y eviten ser dependientes para lograr una reelección o ser la marioneta de los pocos pero poderosos que desean seguir controlando el sistema.

Pero para lograr todo lo anterior no existe una varita mágica. Hay una necesidad de arremangarnos las mangas y seguir trabajando a pesar de los obstáculos, con la certeza que un futuro mejor es posible si aprendemos a ponernos de acuerdo en mínimos, independientemente de las diferencias que podamos tener.

Hoy, 199 años después, usted y yo podemos llegar a ser los próceres de una más plena y sostenible independencia que nos permita cerrar las brechas y no precisamente quitando a los que tienen honradamente para darle a los que no tienen, sino a través de la habilidad existente para generar más para que el pastel crezca y alcance a todos.

El Estado, como nosotros, tiene un rol que jugar y eso pasa porque empiece a funcionar como debe lejos de las ataduras que le han impuesto con la intención de ser eficiente para quienes conocen los entretelones del poder paralelo, pero muy ineficiente para quien se desea regir bajo las reglas.

No se siente plena una celebración cuando nuestro principal producto de exportación es la gente, cuando sabemos que hemos dejado a tanta gente atrás y cuando muchos sienten que no hay futuro.

Es por ello que todos, desde el más ordinario de nuestros actos, debemos seguir batallando por lograr los ajustes que requieren, como condición esencial, ponernos de acuerdo en mínimos y de esa manera actuar como próceres de una verdadera libertad que no coarten los que necesitan, defienden y luchar por sostener este sistema que hoy celebra 199 años de historia dejando una sensación que aún nos falta mucho por recorrer para que la independencia sea plena.