Este grupo de mujeres usa la expresión artística del teatro como un proceso de sanación. Foto: cortesía

Animarse a compartir una experiencia dolorosa puede ser parte de un proceso de sanación para recuperar la autoestima y la alegría por vivir. Eso es lo que organizó un grupo de nueve mujeres que recogieron los retazos de una historia de sufrimiento para convertirlo en un diálogo y un guion de teatro.

El resultado es “Corre, corre hasta encontrarte”, título de la obra que el grupo de mujeres “Las siempre vivas”, presentará del 29 de noviembre al 2 de diciembre en una gira que comienza en Chiquimula.

Esta será su segunda presentación luego de su debut el pasado 4 de octubre en el Teatro Lux de la capital.

Estas mujeres buscan continuar con su vida luego de ser víctimas de violencia. Foto: cortesía

Ellas forman parte de los talleres alternativos que ofrece el Centro de Investigación, Capacitación, Apoyo a la Mujer y Juventudes (CICAM), organización que trabaja con mujeres sobrevivientes de violencia, contó con la asesoría del grupo de teatro Las Poderosas y la dirección artística de la actriz Patricia Orantes.

A lo largo de 50 minutos estas nueve mujeres narran su historia en la voz de otra compañera. “Compartir ha sido un proceso sanador, ahora que nos sentimos más empoderadas para empezar de nuevo, queremos que nuestro mensaje llegue a más mujeres, jóvenes, niños y los mismos hombres. Que todo el mundo sepa y conozca que hay que educarse y aprender de estos ciclos. Queremos que la violencia tenga nombre, que ya no esté solapada en los hogares”, expresó Eugenia (*quien por procesos legales prefiere omitir su nombre).

Cuando se celebra el Día de la No Violencia contra la Mujer este 25 de noviembre, seis de ellas comparten su historia y cómo han salido adelante con el propósito de que otras en la misma situación puedan encontrar un camino para liberarse de este flagelo.

 

 

PASADO DE DOLOR

Eugenia cuenta que viene de un matrimonio de 20 años. Sufrió violencia psicológica, económica, incluso física y sexual hasta descubrir que estuvo viviendo en compañía de un psicópata narcisista. Con frustración narra que en su caso, a pesar de las denuncias, su pareja se ufana de que trabajó en el Ministerio Público, y le dice que su caso jamás tendrá resultados.

“Cuando nos estrellamos contra esas paredes legales nos sentimos como una hormiga. La verdad, la teoría es muy bonita, todas las leyes de feminicidio, de cómo el Estado protege a la mujer. Pero sinceramente creía que estábamos mejor protegidas. Realmente es un sistema que todavía está diseñado desde una visión machista. Cuesta mucho lograr espacios”, comentó.

Por su parte, Beatriz aseguró que no se sentía víctima. Creía tener un carácter fuerte, pero no sabía que sufría violencia.

 

“Corre, corre hasta encontrarte”, título de la obra que el grupo de mujeres “Las siempre vivas” Foto: cortesía

Estuvo casada durante 25 años, tiene siete de estar separada, que no eran exactamente una separación. “Me vi en la obligación de salir de la habitación porque mi esposo en varias ocasiones me pegaba cuando estaba dormida. Me despertaba al sentir el golpe, pero él se hacía el dormido”, detalló.

Después de este tiempo, Beatriz siente que todavía no ha sanado completamente, tampoco está preparada para rehacer su vida, ni tener otra pareja. Las secuelas están allí, pero el teatro le ha cambiado la vida. Ahora quiere ser ejemplo para su hija y para otras mujeres.

ESTÁN AGRADECIDAS

Miriam es la mayor del grupo. Es viuda y sufrió violencia económica y psicológica. En el CICAM ha recibido varios talleres ocupacionales y su deseo es capacitarse. En este momento está enfocada en su nieta de 7 años, a quien desea evitar de todo el sufrimiento vivido.

 

 

“A veces me siento rara porque siento que estoy del otro lado”, reflexiona, pero su mensaje principal es que es posible salir adelante, para lo cual “debemos ayudarnos unas a otras. Hay lugares donde se puede recibir ayuda. Por eso su deseo es compartir esta experiencia como una luz y esperanza”, afirmó.

 

“Estoy muy agradecida con el grupo, a cada una de ellas las quiero mucho y sé que nos podemos apoyar y compartir nuestras vivencias con más personas”

Miriam es la mayor del grupo

 

Marta, de 29 años, comienza por contar que se ha fortalecido mucho, pues se consideraba una persona muy insegura. Perdió la vista como resultado de los golpes. Ahora dijo que puede hablar con su hijo, sin temor de las personas que le hicieron creer que no valía como persona y que necesitaba de alguien más para sobrevivir.

Los recuerdos de violencia se remontan a su niñez. Creció sin mamá y un padre también abusador. Luego con el padre de su hijo experimentó violencia física y psicológica.

Participar en teatro y las terapias la han ayudado a sanar, ser resiliente y liberarse del sufrimiento vivido.

 

“Estamos en ese proceso, no recuperadas al 100%, pero con fuerza y valentía para superar cada momento difícil. No daremos un paso atrás”.

Marta, de 29 años

 

 

FORTALEZA

Gabriela tiene 36 años y es la integrante más reciente del grupo. Hace cinco meses logró dejar atrás a su esposo, con quien sufrió maltrato.

Llegó al CICAM porque cuando puso la denuncia en el Ministerio Público le indicaron que necesitaba ayuda psicológica y no harían ningún trámite hasta que cumpliera con ese requisito. Estuvo casada durante 17 años, tiene 3 hijos.

El castigo empezó en forma gradual cuando le escondía las llaves del carro, le fue prohibiendo ver a sus padres, hasta que un día trató de pegarle. Ella con mucho miedo llamó a la policía, mientras los hijos le recriminaron su actuar. “Se habían acostumbrado a qué así era, yo tenía que dejarme”.

Ellas compartieron parte de sus experiencias y la forma en que el teatro les ha permitido salir adelante. Foto: cortesía

“El teatro ha sido como una medicina para mí. Lo miraba tan difícil, porque a mi edad yo actuando, pero me fui acostumbrando. Si no hubiera estado en esto, hubiera regresado a lo mismo, pues me había acostumbrado a tener esa vida, creía que así tenía que ser, así tenía que morir, tenía que aguantar. Pero en realidad no es así”, afirmó.

 

Catherine no pasa de las tres décadas. Estuvo 11 años casada y lleva once meses separada. Estuvo con un hombre 15 años mayor que ella. Tuvo tres hijos y sufrió maltrato económico, físico y psicológico.

La actuación le ha servido para comenzar a experimentar cosas que ella misma no se lo creía.

“Comencé a gritar desde lo más profundo para que se dieran cuenta de lo que realmente sentía. Mi dolor fue sanando poco a poco. Antes era quebrantable, y cuando hablaba me ponía a llorar”.

Catherine

Todavía le tiembla la voz, pero desde que recibe terapia, aseguró que se siente más fuerte para expresarse sin que las lágrimas salgan a flote.

Eugenia pone en la balanza las historias porque cada una no se ha recuperado totalmente, tienen sus altibajos y problemas, incluso legales.

Pero en medio de todas estas situaciones tan incómodas, han encontrado la ruta y la fortaleza para salir adelante.

Como lo dicen en su obra: “El hecho de haber vivido ese dolor, no significa que tengamos que seguir empantanadas en eso cada día. Debemos aprender a controlar nuestras emociones, nuestra mente. Darnos nosotras mismas palabras de aliento, buscar ayuda y aprender a retomar nuestra vida”. En suma, aportando y enseñando. Evitando que esta violencia se siga repitiendo.

Las Siempre Vivas
El grupo de teatro nace en julio de 2021, está conformado por un grupo de mujeres y niñas teatreras y sobrevivientes de violencia. Sus integrantes son:
• Miriam Leal
• Beatriz Castillo
• Gabriela Arévalo
• Katherine Rocha
• Marta Judith Rocha
• Lidia Mérida
• Isabel Pacheco
• A. Ochoa
• Sra. Ochoa

Ana Lucía González
Periodista guatemalteca apasionada por contar historias de la realidad nacional. En ser voz de los que no tienen voz. Afanada en un aprendizaje constante. Me debo a los lectores y a mis valores y principios.
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