Es una oportunidad que se nos presenta para trabajar con un socio para lograr el objetivo de atacar la migración irregular. Foto La Hora/Minex

El tema de la migración es una de las preocupaciones de Estados Unidos y por ello el especial interés que tienen para diseñar políticas y estrategias que disminuyan el flujo de personas que tratan de ingresar ilegalmente a su país pero que se ven forzadas por las difíciles circunstancias que tienen que encarar en sus propios países. Recordemos que en el gobierno anterior Donald Trump sentó al Ministro de Gobernación de Guatemala para hacerlo firmar un acuerdo de Tercer País Seguro que pretendía reforzar su tesis de frenar la migración mediante barreras, físicas y legales, a efecto de que ese tema le sirviera electoralmente en su reelección. Hoy el nuevo gobierno está mostrando una comprensión más amplia del tema y por ello entienden que tienen que asociarse con nuestros países para impulsar políticas que provoquen desarrollo humano y le devuelvan a la gente la esperanza de una vida mejor en su propia tierra.

Es una realidad geopolítica que los grandes imperios velan por sus intereses y controlar la migración es prioridad ahora para Estados Unidos, lo que explica la misión que nos visitó en estos días para escuchar la postura de Guatemala, pero también para dejar clara la visión que Washington tiene del problema. Y es obvio que han corroborado que las condiciones existentes no permiten crear ese clima de esperanza en la prosperidad porque hay fallas que impiden la inversión sólida y sostenida en el desarrollo de la gente que vive en condiciones de pobreza.

La visita era para conocer la perspectiva que acá tenemos de la problemática y para expresar su propia visión a efecto de que se entienda que van a implementar políticas que tiendan a generar condiciones que puedan ir disminuyendo los flujos de migrantes. Y sin duda que llevarán a la encargada de todo el tema y de esta peculiar región, la Vicepresidenta Kamala Harris, un enfoque más completo de lo que está pasando aquí y por qué resulta tan difícil impedir que cientos de miles de personas traten de entrar a como dé lugar en Estados Unidos.

Es una oportunidad que se nos presenta para trabajar con un socio que puede invertir muchos recursos para lograr su objetivo de atacar la migración irregular. Si nuestras autoridades actúan sensatamente aprovecharán la situación y eso beneficiará a nuestra gente. Si, en cambio, se resisten enarbolando la bandera de la soberanía que no supieron enarbolar cuando Trump pisoteó burdamente nuestra dignidad, podemos perder mucho, incluyendo hasta las remesas que hoy por hoy son el motor de la economía nacional.

Editorial

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