El humo de los sueños II – Cáñamo en bata blanca

Alfonso Mata
lahora@lahora.com.gt

LOS OBSTÁCULOS

A pesar de las restricciones en el uso, la marihuana en sí y las sustancias activas aisladas del cannabis comenzaron a usarse en la medicina hace siglos. En la actualidad, el cultivo del cannabis con fines médicos y la posterior producción de drogas a partir de él, están estrictamente regulados por el estado.

Cuando se habla del cannabis y su uso médico, otro ejemplo de medicina “natural” viene a la mente: la penicilina. La invención de la penicilina se debió al hecho de que cierto tipo de moho inhibía el crecimiento de bacterias en el laboratorio.  Su descubridor planeó además aislar el principio activo, sintetizarlo a escala industrial y utilizarlo como medicamento. No se necesitó de comer mohos. Con la cannabis y los cannabinoides, debe suceder algo similar: ¿por qué hacer que la gente fume marihuana, si simplemente se puede identificar el principio activo, sintetizarlo o aislarlo de las plantas y utilizarlo?

LA CANNABIS DENTRO DEL CUERPO

Ahora es importante comprender las condiciones en las que se puede utilizar para bien este efecto cannabinoide. Como regla general, empecemos charlando de su efecto en la desnutrición o mala nutrición. Estamos hablando de la situación que se observa en las etapas de la infección por VIH. Un metaanálisis del 2013, señala que el uso de THC y el uso de la marihuana, fortalecen el apetito de los pacientes en este grupo y contribuyen al aumento de peso [1] . En un trabajo anterior y de otro tipo, el dronabinol (un análogo sintético del THC) se comparó en eficiencia contra Acetato de megestrol en términos de aumento de peso en pacientes con desnutrición por cáncer [2] . Resultó que el acetato de megestrol, hace frente a esta tarea mejor que su competidor.

Otro uso adscrito a los cannabinoides es en el tratamiento de las náuseas y los vómitos durante la quimioterapia para el cáncer [3] . El área del cerebro responsable de la aparición de vómitos (área postrema) es rica en receptores de cannabinoides tipo 1. Estos receptores abundan en el núcleo del tracto solitario y en los núcleos del nervio vago, que también participan en los procesos de náuseas y vómitos. La estimulación de los receptores cannabinoides en estas estructuras nerviosas, conduce a una disminución de las náuseas y al cese de los vómitos. Los estudios han demostrado que los cannabinoides soportan mejor las náuseas y los vómitos causados ​​por la quimioterapia, que los antipsicóticos, pero pierden a este respecto con el ondansetrón, antagonista potente y altamente selectivo de receptores 5-HT3 localizados en neuronas periféricas y dentro del SNC. Por lo general, los cannabinoides no son medicamentos de primera línea y se usan cuando fallan otros tratamientos.

Curiosamente, los cannabinoides tienen potencial como fármacos contra el cáncer [4]. Evidencia de laboratorio acumulada, muestra que la estimulación del receptor de cannabinoides, puede llevar a la muerte de las células cancerosas. Se han realizado estudios en los cánceres de mama, próstata, pulmón y páncreas. Estos tipos de tumores están muy extendidos en la población y dan tasas altas de mortalidad, y los métodos de tratamiento existentes a menudo no dan un resultado satisfactorio. Si podemos encontrar una manera de estimular los receptores cannabinoides de las células cancerosas y no usar receptores en el sistema nervioso central, entonces tendremos una buena cura para el cáncer en nuestras manos. Pero la panacea de los cannabinoides como anticanceroso es un problema similar al que enfrentaron los investigadores cuando buscaban un opiáceo “ideal”, una sustancia con un potente efecto analgésico, pero sin efectos secundarios en forma de dependencia y depresión respiratoria. Aparentemente después de una larga búsqueda, este problema se resolvió. Ahora se puede utilizar la tecnología para el diseño digital de nuevas moléculas para encontrar el cannabinoide sintético “perfecto”, que funcionará solo en las células cancerosas. Ojalá sea posible.

Otro enfoque clínico del uso de cannabinoides está relacionado con las características de los receptores cannabinoides. Individualmente, no se pueden estimular, pero se pueden bloquear. En este caso, el fármaco será una mezcla de un estimulador no selectivo de los receptores de cannabinoides y su bloqueador selectivo. Un principio similar se ha utilizado en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson con una combinación de levodopa y  carbidopa. La levodopa como precursora de la dopamina, ingresa al sistema nervioso central y mejora la función motora del paciente. La carbidopa “funciona” en la periferia, evitando que aparezcan los efectos secundarios de la levodopa.

Además del uso en oncopatología y SIDA, los cannabinoides se pueden usar en el tratamiento de la esclerosis múltiple. Pueden mejorar más que el placebo, hacer frente a la espasticidad en esta enfermedad pero la diferencia no es muy grande. Además, los cannabinoides ayudan en la lucha contra el dolor neuropático de diversos orígenes, lo que les añade puntos a favor [5] .

SU ROSTRO MENTAL

Ahora hablemos de cómo se relacionan los cannabinoides y la esquizofrenia. La esquizofrenia  es un trastorno mental crónico. La sensación de ser espiado, el estrés interno constante y la sospecha que una persona está experimentando, es un fenómeno que se encuentra a menudo en la esquizofrenia. Por simplicidad, puede llamarse paranoia. Bajo la influencia de los cannabinoides, una persona puede sentir que las personas a su alrededor lo miran, le discuten o se ríen de él. Al experimentar tales sensaciones, una persona comienza a temer y evita los lugares llenos de gente, trata de comportarse de una manera oculta. Tal similitud sugiere que los cannabinoides son capaces de cambiar el funcionamiento del cerebro de una persona sana, para que se vuelva similar al trabajo del cerebro de un paciente con esquizofrenia.

Nuestras neuronas intercambian constantemente señales eléctricas, un proceso estable y sin fallas en personas normales. En la esquizofrenia, las señales son menos estables, la magnitud del ruido neuronal en ellas aumenta  y explica algunos de los síntomas de la enfermedad. Cuando se han utilizado cannabinoides en personas saludables, se ha notado un aumento en el nivel de ruido neuronal y, al mismo tiempo experimentan una serie de síntomas característicos de la esquizofrenia. Es posible que un aumento en el nivel de ruido neural sea causado por un mal funcionamiento de las interneuronas GABAérgicas que estabilizan la señal en condiciones normales. La estimulación de esta población de células nerviosas con cannabinoides, interrumpe su función, y la señal se vuelve más caótica. Sin embargo, si puede encontrar cannabinoides que pueden hacer lo contrario (es decir mejorar el trabajo de las interneuronas), entonces podremos obtener otra cura para la esquizofrenia.

Los cannabinoides a pesar de su rastro y rostro “narcótico”, son solo una de las muchas clases de compuestos químicos que se pueden utilizar para fines médicos, y esto está sucediendo ahora. El rango de uso hoy en día no es muy amplio, pero se puede aumentar, debido a una investigación adicional. ¿Recibiremos un nuevo medicamento del cáñamo? La pregunta sigue abierta. Abierta e interesante.

MEDICAMENTOS A BASE DE CANNABINOIDES

Hay tres medicamentos basados ​​en cannabinoides en el mercado mundial que ya están en uso: Nabiximols  es un spray que contiene una mezcla de dos cannabinoides: THC y cannabidiol. Se utiliza para tratar la espasticidad y el dolor en la esclerosis múltiple. También se utiliza para el tratamiento del dolor en el cáncer. El dronabinol es un THC sintético con efecto antiemético y aumento del apetito. Utilizado por pacientes con SIDA desnutridos y pacientes con náuseas y vómitos durante la quimioterapia. Nabilon,  es un medicamento basado en cannabinoides, estructuralmente cerca del THC. Se utiliza para las náuseas y vómitos causados ​​por la quimioterapia.

CONCLUSIÓN

Es indudable que el uso de la Cannabis enfrenta cuatro discursos que no se ponen de acuerdo: el discurso moral que hace referencia a los aspectos éticos de su uso y clasificación; el discurso político, que trata la legalización o prohibición y persecución de las droga; el discurso químico, que estudia y analiza los efectos de las droga en el cuerpo humano. Aquí y ahora, vemos que aún falta por recorrer camino no sólo a esta droga sino a otras como los opiáceos, para hablar de un acertado uso de ellas. Inquietudes y temores sobre su uso son comidilla no solo de la población sino del medio profesional, evadir explicaciones y respuestas llenas de prejuicios son el peor enemigo en ello.

BIBLIOGRAFÍA
1. Hui-Chen Lu, Ken Mackie. (2016). An Introduction to the Endogenous Cannabinoid System. Biological Psychiatry. 79, 516-525;
2. Elizabeth E Lutge, Andy Gray, Nandi Siegfried. (2013) The medical use of cannabis for reducing morbidity and mortality in patients with HIV/AIDS.
3. Aminah Jatoi, Harold E. Windschitl, Charles L. Loprinzi, Jeff A. Sloan, Shaker R. Dakhil, et. al.. (2002). Dronabinol Versus Megestrol Acetate Versus Combination Therapy for Cancer-Associated Anorexia: A North Central Cancer Treatment Group Study. JCO. 20, 567-573;
4. Turgeman I. and Bar-Sela G. (2017). Cannabis use in palliative oncology: a review of the evidence for popular indications. Isr. Med. Assoc. J. 19, 85-88.
5. Bandana Chakravarti, Janani Ravi, Ramesh K. Ganju. (2014). Cannabinoids as therapeutic agents in cancer: current status and future implications. Oncotarget. 5, 5852-5872.