El estudio de ADN antiguo más grande ilumina milenios de la prehistoria de Asia meridional y central

Impacto de las migraciones de los pueblos Yamnaya. Foto la hora: OLIVER UBERTI Y SCIENCE / Europa Press/dpa.

MADRID
Agencia dpa / (Europa Press) –

El estudio más grande jamás realizado sobre ADN humano antiguo (hasta 524 individuos antiguos nunca antes estudiados), junto con el primer genoma de un individuo de la antigua civilización del valle del Indo, revela sin precedentes la ascendencia cambiante de las poblaciones de Asia Central y del Sur a lo largo del tiempo.

La investigación, publicada en sendos artículos en las revistas Science y Cell, también responde preguntas de larga duración sobre los orígenes de la agricultura y la fuente de los idiomas indoeuropeos en Asia meridional y central.

Al comparar estos genomas entre sí y con genomas previamente secuenciados, y al poner la información en contexto junto con los registros arqueológicos, lingüísticos y de otro tipo, los investigadores completaron muchos de los detalles clave sobre quién vivió en varias partes de esta región desde la Era Mesolítica (hace unos 12 mil años) a la Edad del Hierro (hace unos 2 mil años) y cómo se relacionan con las personas que viven allí hoy.

Los idiomas indoeuropeos, incluidos el hindi/urdu, el ruso, el inglés, el español, y otros 400 más, constituyen la familia lingüística más grande de la Tierra. Durante décadas, los especialistas han debatido cómo las lenguas indoeuropeas llegaron a partes distantes del mundo.

Un documento de 2015 indicó que las lenguas indoeuropeas llegaron a Europa a través de la estepa euroasiática. El estudio de Science ahora presenta un caso similar para el sur de Asia al mostrar que los asiáticos del sur actuales tienen poca o ninguna ascendencia de los agricultores con raíces de Anatolia.

“Podemos descartar una expansión a gran escala de agricultores con raíces de Anatolia en el sur de Asia, la pieza central de la ‘hipótesis de Anatolia’ de que tal movimiento trajo la agricultura y los idiomas indoeuropeos a la región –apunta David Reich, coautor principal de ambos artículos y profesor de Genética en el Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard–. Dado que no se produjeron movimientos sustanciales de personas, este es el jaque mate para la hipótesis de Anatolia”.

Una nueva línea de evidencia a favor de un origen estepario para las lenguas indoeuropeas es la detección de patrones genéticos que conectan a los hablantes de las ramas indoeuropeas y baltoeslavas del indoeuropeo. Los investigadores descubrieron que los hablantes actuales de ambas ramas descienden de un subgrupo de pastores esteparios que se trasladaron al oeste hacia Europa hace casi 5 mil años y luego se extendieron hacia el este en Asia Central y del Sur en los siguientes 1 mil 500 años.

“Esto proporciona una explicación simple en términos de movimientos antiguos de personas para las características lingüísticas compartidas, por lo demás desconcertantes, de estas dos ramas del indoeuropeo, que hoy están separadas por grandes distancias geográficas”, señala Reich.

Una segunda línea de evidencia a favor de un origen estepario es el descubrimiento de los investigadores de que, de las 140 poblaciones actuales del sur de Asia analizadas en el estudio, un puñado muestra un notable aumento en la ascendencia de la estepa. Todas menos una de estas poblaciones enriquecidas con estepas son grupos históricamente sacerdotales, incluidos los brahmanes, custodios tradicionales de textos escritos en el antiguo sánscrito del idioma indoeuropeo.