Una coalición de varias organizaciones mundiales ONG´S, advirtió a finales del año pasado que nueve de cada diez personas en los países más pobres, no tendrían acceso a las vacunas Covid-19. Foto la hora: AP

Alfonso Mata

Una coalición de varias organizaciones mundiales ONG´S, advirtió a finales del año pasado que nueve de cada diez personas en los países más pobres, no tendrían acceso a las vacunas Covid-19 durante el próximo año. En estos momentos se afirma que los países ricos han asegurado dosis suficientes para vacunar a toda su población casi tres veces. Al acaparar la mayoría de las vacunas disponibles en todo el mundo, los países ricos están violando sus obligaciones en materia de derechos humanos con los pobres; pero ¿alguien vela porque eso no suceda? Lo que sí es un hecho cada vez más cercano, es que al finalizar el 2021, menos del 20% de la población de los países pobres estará vacunada si los gobiernos y la industria farmacéutica no toman contramedidas de inmediato. Varias organizaciones, incluida Amnistía Internacional, han venido señalando esto con mucha preocupación dado lo que ello significa como riesgo, no solo para los países con limitaciones sino para todo el mundo. Las cifras actualizadas muestran que varias naciones ricas, que juntas representan menos del 15% de la población mundial, se han asegurado cifras que sobrepasan el 100% de las dosis de vacuna contra el coronavirus que necesitan. Igual sucede con alimentos y muchos recursos y materias primas. Luego, lo que sucede con las vacunas no constituye novedad alguna.

Afortunadamente existe una esperanza: en vista de la situación planteada. Numerosas organizaciones incluidas: Amnistía Internacional, Frontline AIDS, Global Justice Now y Oxfam, se han unido para formar una alianza llamada People’s Vaccine Alliance (PVA), que trabajan para garantizar que una vez aprobadas las vacunas estarán disponibles para todas las personas en todo el mundo. Lamentablemente no se ha logrado aún que eso sea realidad.

Suele decirse que los países ricos tienen una clara obligación en materia de derechos humanos, no sólo de abstenerse de realizar actos que puedan afectar el acceso a las vacunas en otros lugares, sino también de realizar la adecuada asistencia a los países que la necesitan y de cooperar con ellos. Eso no ha sido tan cierto como se esperaba y basta con revisar los acuerdos de compra entre varios estados y ocho fabricantes líderes de vacunas, para ver que las intenciones hacia ello no caminan.

De igual manera, se viene pregonando desde las últimas décadas del siglo pasado que «El acceso a una vacuna que salve vidas, no debería depender del país en el que viva la gente o de la cantidad de dinero que tenga en el bolsillo» pero de nuevo: eso no es más que una buena intención que al menos al momento, no se trasladado al plano de la ejecución. Es evidente que el grito «Las vidas deben anteponerse a los beneficios» comandado por los países pobres e incluso la OMS, ha caído en oídos sordos. Aunque justo es reconocerlo: dádivas (quién sabe si rodeadas de intereses) eso si ha habido.

Más trágico aún. Desde la pandemia de 1957, los estados poderosos afirmaban y reafirmaron en otras pandemias que: Todas las empresas farmacéuticas e institutos científicos que trabajan en vacunas debían compartir sus conocimientos científicos relacionados, sus conocimientos técnicos y su propiedad intelectual, a modo que las vacunas se administren en el menor tiempo, con mucha eficiencia y a los que más las necesiten. Otra cosa que no se ha hecho, a pesar de que en cada pandemia se dice que: Los gobiernos también deben asegurarse de que la industria farmacéutica anteponga vidas antes que ganancias. Todo ello ha quedado en buenas intenciones, que en la epidemia actual se ven como vanas esperanzas.

Así que lo que realmente está sucediendo (más allá de contratos leoninos, fraudes y corrupción) salta a la vista: mientras que la mayoría de los países poderosos acaparan dosis, los países en desarrollo no tienen contratos de venta o son engañados en ellas y tienen que dividir las dosis de la vacuna (¿excedentes?) con COVAX entre ellos. Para muchos lo que eso demuestra es que el suministro global solo es posible, a través de un intercambio de tecnología abierto entre los fabricantes de vacunas y muchas zonas y países del globo terráqueo. Luego de tantas reuniones internacionales el año pasado, era de esperar que las farmacéuticas avanzadas o no en vacunas, permitirían compartir abiertamente su tecnología y patentes a través del Grupo de Acceso a la Tecnología Covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (WHO C-TAP) y que de esa manera se podría producir miles de millones más de dosis de vacunas seguras y eficaces y ponerlas a disposición a tiempo de todos los que las necesitasen. Otro intento fallido. Sueño dejado quizá para el siglo XXII: que las vacunas se consideren mundialmente un bien público: lo que significa disponibilidad para la humanidad entera de manera justa, gratuita y bajo demanda y en el tiempo y lugar preciso.

Es importante que el público cepa que AstraZeneca / Oxford, Moderna y Pfizer / BioNTech han recibido más de $ 6 mil millones en fondos públicos para desarrollar las vacunas. ¿Eso acaso no constituye responsabilidad para las farmacéuticas, de actuar en interés del público en todo el mundo? ¡No! los países que aportaron para ello, fueron los poderosos, y por eso ahí se encuentran las vacunas y eso a pesar de que «El acaparamiento de vacunas está socavando activamente los esfuerzos mundiales para garantizar que todas las personas, en todas partes, puedan estar protegidas».

Los países ricos ¿no tienen una clara obligación con los derechos humanos, no solo de abstenerse de actos que podrían afectar el acceso a las vacunas en otros lugares? Evidentemente si pero no sucede así. Creo que si se levantaran de sus tumbas los firmantes creadores y fundadores de la OMS, morirían de vergüenza y de cólera ante lo que está sucediendo en estos momentos con la pandemia del COVIDD-19. Es y resulta más que evidente, que políticamente el sistema actual occidental «en el que las empresas farmacéuticas recibieron subvenciones gubernamentales para investigación, a la vez obtuvieron derechos exclusivos y mantienen en secreto sus tecnologías para aumentar sus ganancias» y eso iba desde el principio, más allá de fines puramente humanitarios; y eso claramente ha costado miles de miles de vidas, con la anuencia de los gobiernos poderosos.

Si tocáramos otros elementos (recursos) de necesidad para contener la pandemia, como son los que se necesitan para la detección de casos y brotes, el manejo medicamentoso de los enfermos graves, nos toparíamos con situaciones similares: la ambición, las ansias de poder, el enriquecimiento se interpone en cualquier camino en que quiera ir la igualdad y equidad entre los grupos humanos, tal y como sucede desde la antigüedad. Resulta increíble pero no hemos pasado de realizar marcos teóricos como «Esta pandemia es un problema global que requiere una solución global» es imposible que se resuelva con eficiencia eso, en las condiciones mundiales políticas actuales. Mientras gran parte del mundo no tenga acceso a una vacuna, la economía, la sociedad, la forma de gobernarse, seguirá provocando injusticias y crisis sanitarias y las diferencias humanas y sociales aumentando. Aun no encontramos la fórmula para que «En las pandemia sin precedentes, las ganancias de la industria farmacéutica pasen a convertirse en un asunto menor para que podamos salvar tanto a la humanidad como a la economía» y la discriminación de la salud seguirá campeando a pesar de que el coronavirus nos afecte a todos.

Alfonso Mata
Médico y cirujano, con estudios de maestría en salud publica en Harvard University y de Nutrición y metabolismo en Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán” México. Docente en universidad: Mesoamericana, Rafael Landívar y profesor invitado en México y Costa Rica. Asesoría en Salud y Nutrición en: Guatemala, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica. Investigador asociado en INCAP, Instituto Nacional de la Nutrición Salvador Zubiran y CONRED. Autor de varios artículos y publicaciones relacionadas con el tema de salud y nutrición.
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