POR MARGARITA GIRÓN

jgiron@lahora.com.gt

San Marcos es uno de los departamentos que actualmente registra un número considerable de connacionales que han migrado a Estados Unidos en busca de un sueño.  Pedro Orozco, luego de 14 años de vivir en ese país, ha empezado a ver sus metas materializarse a través de “Antojitos Guatemalteco FL”, en donde los chapines que residen en ciudades cercanas pueden degustar de la gastronomía guatemalteca, pese a estar lejos de su país.

En una entrevista para La Hora Voz del Migrante, Pedro comentó que, junto a su esposa, quien decidió dejar Guatemala y formar un hogar junto a él en la ciudad de Florida, EE. UU., han hecho de la gastronomía guatemalteca, una forma de emprender y salir adelante desde hace nueve meses.

De acuerdo con el emprendedor, su esposa Miriam Gómez, quien es originaria de Quetzaltenango, dejó su trabajo en donde se desempeñaba como arquitecta, para acompañarlo en el sueño de construir un futuro para su familia en Estados Unidos.

EL INICIO

“Cuando yo llegué a Estados Unidos vimos que había más mexicanos que guatemaltecos y nos tuvimos que adaptar a muchas cosas de la cultura de México, pero uno nunca olvida de dónde viene.  Pasaron los años y pensé que era tiempo de poner un negocio, yo quería algo en mi vida, no solo trabajar para otras personas todos los días, sino ser mi propio jefe”, dijo Pedro al consultarle sobre su llegada a EE. UU.

En esa línea, explicó que, aunque uno de los mayores obstáculos que tienen los migrantes es la condición de ser irregulares, contar con los documentos le abrió las puertas y así es como logró obtener los permisos para establecer su negocio.

“Los papeles son un obstáculo porque no todos lo tienen y eso provoca temor en quienes poner algo propio porque, aunque tienen posibilidades económicas, no cumplen con todos los requisitos que pide este país y así es como el proceso se va alargando”, señaló.

Según comentó Pedro, previo a establecer el food truck, tardaron 8 meses en completar los trámites e inspecciones necesarias para poder echar a andar el proyecto. “No fue fácil, porque el proceso fue largo y ahora tenemos ya casi 9 meses de estar atendiendo a nuestra gente”, acotó.

 

LA SELECCIÓN DE LOS PLATILLOS

El emprendedor comentó con nostalgia el proceso de creación de los platillos, según comento, al inicio realizaron pruebas sobre cómo freír el pollo y preparar los rellenitos, pues al tener una vida profesional establecida en GT, Miriam no estaba muy relacionada con la cocina; sin embargo, el deseo de salir adelante, la motivó a aprender y crear distintos antojitos.

“Ella me dijo que sabía hacer rellenitos y yo la motivé para que los hiciéramos y no tuviera miedo. Me comentó que como se había dedicado a estudiar no se había familiarizado con la cocina, pero yo le dije que, si ya había dado el paso de venirse de Guatemala, con su apoyo y acompañamiento podíamos salir adelante juntos.”, puntualizó.

Según mencionó Pedro, al ver su entusiasmo Miriam empezó a ver recetas en internet para poder preparar más antojitos para el negocio y se encargó del diseño del food truck. “Así empezamos a trabajar y bendito Dios nos ha respaldado. Ahora mucha gente nos busca y nos dicen que se sienten en Guatemala”.

“LOS CLIENTES DICEN QUE SE SIENTEN EN GUATEMALA”

Pedro dijo que uno de los comentarios más frecuentes de sus clientes es que se sienten en Guatemala al visitarlos. “Cuando nos ven se toman fotos y videos, la gente está muy contenta”, añadió.

Además, mencionó que su objetivo es que sus clientes se sientan como en casa porque ellos también son guatemaltecos.  “Yo siento que estoy enalteciendo a mi patria y eso me llena de alegría”, enfatizó.

Agregó que muchos connacionales llegan a Estados Unidos y extrañan a su familia, pero también la gastronomía guatemalteca y al ver que hay posibilidad de comer con el sabor chapín se alegran.

 

SUS METAS

Pedro comentó que al inicio pensó en establecer un restaurante, pero debido a la incertidumbre de aceptación y los costos que implica, decidieron lanzarse al agua con el food truck, pero no descarta la idea de crecer, pues los mismos clientes les han sugerido que lancen su propio restaurante.

El emprendedor de origen marquense comentó que una de sus metas es tener un local fijo en donde quienes le visiten puedan sentirse en familia, ya que actualmente atienden únicamente viernes, sábado y domingo.

“Estamos viendo lo que nos pide la gente, ahora si Dios nos lo permite vamos a trabajar para poder tener un restaurante, quizá no sea un restaurante de lujo porque la idea es que nos sintamos entre familia.  Cuando uno se habla entre chapines el trato es muy alegre, no funciona igual con personas de otros países que a veces son más formales para conversar”, apuntó.

También comentó que un día sueña con volver a Guatemala, pero de momento sus metas están en Estados Unidos.  “Yo como muchos, vine con la mentalidad de hacer algo en mi país, como comprar un terreno y hacer una casita, gracias a Dios lo conseguí y sueño con volver a mi país, no sé cuándo, pero sí quiero volver”, remarcó.

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