El colapso vial ahora es la norma, no la excepción

Emilio Matta

emiliomattasaravia@gmail.com

Esposo y padre. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Francisco Marroquín, MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile, Certificado en Métodos de Pronósticos por Florida International University. 24 años de trayectoria profesional en las áreas de Operaciones, Logística y Finanzas en empresas industriales, comerciales y de servicios, empresario y columnista en La Hora.

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Emilio Matta Saravia
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A mediados de la década de los 80 del siglo XX, cuando inició su periplo en la Municipalidad de Guatemala la administración unionista (panista en esa época), muy rara vez ocurría que la ciudad capital quedaba paralizada por completo. Debía ser un evento sumamente extraordinario para que algo así sucediera.

Hoy en día el colapso del tráfico en la ciudad es la norma, no la excepción. Una lluvia torrencial de 2 a 3 horas de duración puede provocar que se formen verdaderas lagunas en ciertos puntos de la ciudad que impactan paralizando el tráfico en prácticamente toda la ciudad. Para muestra, las lluvias de la semana pasada y esta semana.

Ante esta lamentable situación que cada año es más común, los distintos alcaldes (incluido el actual) y los voceros de Emetra se han limitado a dar como excusa que el parque vehicular crece año con año y que diariamente ingresan más personas a la capital desde los municipios aledaños, con lo que queda de manifiesto su indefensión y carencia de asertividad para enfrentar este problema. La expresión del ya fallecido alcalde Arzú, “salga una hora antes de su casa”, nos deja muy claro su desprecio por todos y cada uno nosotros y por nuestro tiempo.

Las soluciones que las administraciones ediles han implementado desde 1985 solamente reflejan su incompetencia y falta de formación técnica en urbanismo e ingeniería (áreas indispensables para la administración de una ciudad): el uso de los carriles reversibles en las horas pico para mitigar el congestionamiento en la vía de mayor afluencia vehicular, sin considerar la repercusión negativa (y su impacto en otras áreas de la ciudad) en el carril de menor afluencia, y el hecho de que esta medida debería ser considerada como una solución temporal mientras se toman las acciones de fondo que verdaderamente resuelvan el problema del congestionamiento vial en las salidas de la ciudad. Los semáforos (que deberían ser parte de un sistema sincronizado y coordinado de acuerdo con el sector en que se encuentran) difícilmente tienen sincronización alguna y se vuelven un obstáculo, no un facilitador, para la locomoción de vehículos. En cuanto al transporte público, el Transmetro, que, a pesar de ser un medio de transporte público relativamente eficiente, fue implementado sobre las arterias principales quitando un carril por vía (como es el caso de la Aguilar Batres), entorpeciendo el tráfico en ambos sentidos. No digamos los inútiles pasos a desnivel (con semáforos incluidos), que ha quedado demostrado con el tiempo que los mismos son insuficientes para mitigar los atascos aun en el sector donde los construyen.

Si se quiere solucionar de forma integral este problema, se deben tomar medidas que incluyan a los municipios aledaños, como Villa Nueva, Villa Canales, San Miguel Petapa, Mixco, San José Pinula y Santa Catarina Pinula, por nombrar algunos de los más importantes y que más incidencia tienen en el tráfico. La próxima semana esbozaré un análisis y soluciones más concretas a cada uno de los problemas que en su conjunto han contribuido a que el colapso de tráfico en la ciudad de Guatemala sea la norma y no la excepción.