Durante su estadía en España el Papa León XIV ha continuado con el sello de su pontificado, en el sentido de hablar con absoluta claridad sobre el papel de la iglesia y de los cristianos alrededor del mundo. No ha evadido aún los asuntos más polémicos, al punto que hizo un llamado a terminar con los abusos sexuales de los sacerdotes, tema que llegó a calificar como una epidemia cuando habló ante víctimas de ese criminal comportamiento.
Pero ante los jóvenes, al hablar en el Estadio del Real Madrid, hizo un llamado a Alzar la Mirada para entender mejor su lema de que “En Aquel uno, uno solo” (In Illo Uno Unum), haciendo énfasis en la necesidad que tiene la juventud de encarar la vida desde otra perspectiva, distinta a la que se nos ha venido imponiendo hace muchos años. Y es que poco a poco la generación de fanatismos extremos impide no solo el diálogo sin mucho más del necesario entendimiento que debe haber entre los seres humanos y de allí que el Pontífice llamara a ser tejedores de esa necesaria articulación social.
La tecnología, que puede ayudar mucho a la superación de la humanidad, ha sido manipulada de forma en que se convierta en generadora de esos radicalismos que terminan provocando ensimismamiento por centrarse en lo que divide y no en lo que nos puede unir. La juventud, que ahora recibe información como nunca antes en la historia de la humanidad, muchas veces sufre los efectos de la distorsión que maliciosamente se hace de la realidad para agravar esa polarización que no solo nos separa, sino que no nos permite encarar la realidad con uso de la razón.
El llamado papal fue a entender la realidad de los demás, sus necesidades y sus aportes, para emprender un nuevo tejido social más productivo y respetuoso que es el centro de lo que León XIV espera de la juventud católica, confiando en que la trascendencia espiritual nos puede sacar de ese ambiente encasillado en que nos colocan los creadores de la polarización que divide a la humanidad. Y es que para cualquier forma de dictadura lo mejor que puede haber es una sociedad polarizada que no tenga diálogo porque ese ejercicio de la razón la llevaría a encarar con firmeza una realidad que nos divide artificial, pero profundamente.
El fenómeno no se da solo en países como Guatemala, sino alrededor del mundo y mediante información manipulada masivamente, vía la inteligencia artificial, se impiden diálogos serios y acuerdos que unan a la humanidad, dijo el Papa al insistir que los católicos están llamados a ser los tejedores de un nuevo orden social que anteponga el respeto al ser humano a cualquier otro tipo de consideración.








