Calificando las críticas a su gestión como resultado de puras “percepciones”, Consuelo Porras ayer expuso ante los postuladores una falsa realidad, pasando por alto la manera en que durante su gestión se han engavetado de forma burda los casos que involucran a los dos expresidentes que la designaron para el cargo, Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, ignorando cualquier delito que pudiera estar relacionado con ellos o su gente de confianza. No ha habido en la historia del país un Fiscal General que haya sido tan descarado para apañar la corrupción y garantizar impunidad a los que incurren en el saqueo de fondos públicos, ni alguno que de manera tan selectiva haya usado al Ministerio Público para perseguir a quienes le critican, tal y como ayer lo hicieron ver las autoridades indígenas del país.
Obviamente hace falta un extremo de cinismo para postularse y continuar en el cargo cuando sabe que la decisión final la tiene que tomar el Presidente de la República, funcionario a quien ella quiso despojar del cargo mediante acciones para impedir que tomara posesión como jefe del Organismo Ejecutivo. Pero presumir de que su administración ha sido la más eficiente en la historia del Ministerio Público es totalmente inaudito y evidencia que ella no tiene idea de lo que la ciudadanía piensa de su gestión y del equipo que le ha servido durante estos ocho años de encubrimiento.
Condenada por la comunidad internacional por sus acciones para destruir el sistema de justicia, Porras se encuentra en una seria encrucijada tras haber perdido el apoyo hasta de gente como Walter Mazariegos -a quien ella apañó y sigue apañando con el fraude en las elecciones para Rector de la Usac- y de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que tampoco la incluyeron en el listado final de la Corte de Constitucionalidad, lo que le hubiera permitido gozar de inmunidad para garantizar su impunidad.
Ni siquiera toda esa gente que logró evadir la justicia gracias a la descarada protección que les brindó el Ministerio Público llegó a considerarla para ir a la CC, no solo por el plagio de la tesis de doctorado, sino simple y sencillamente porque no querían cargar con el lastre que significaba asociarse con Consuelo Porras.
Escucharla afirmar que ella ha dirigido la mejor administración del Ministerio Público en la historia podría ser motivo de risa, pero en realidad es una muestra de ese nivel de cinismo que la caracteriza a ella, a su equipo administrativo, el de varias fiscalías, y a los netcenteros que operan para ensalzarla hasta el punto de endiosarla.
Mujer de Dios se llama ella misma, olvidando aquello de que no hay que tentar a Dios con las manos sucias.








