El pasado 24 de marzo publicamos un trabajo de investigación sobre la forma en que personas contratadas expresamente sin crear relación laboral y operando bajo el renglón 029 de contrataciones del Estado, se han aprovechado del mamarracho de sistema de justicia existente en el país para cobrar millonarias indemnizaciones y hasta lograr reinstalaciones. Esos contratos expresan claramente que no se crea una relación laboral, por lo que es inaudito el comportamiento de jueces que dan trámite a esas demandas.
Días después empezó a publicar una serie de tres artículos el distinguido jurista y colaborador de La Hora, Luis Fernández Molina, ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, en los que explica cómo algunos largos no solo no caen de babosos sino se pasan de vivos. Los tres artículos son una verdadera cátedra propia de un abogado que ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza para estudiantes de Derecho (especialmente laboral) y pueden encontrarse en nuestras ediciones, el primero publicado el mismo 24, la continuación el 26 y el tercero y final de la serie el día 28, todos del mes de marzo. Con un lenguaje interesante y expuesto en el diálogo entre dos abogados que habían firmado contratos 029, él explica cómo se retuerce la ley para que puedan, literalmente, hartarse de pisto mal habido.
No deja de ser importante que altos funcionarios del actual gobierno, la Ministra de Comunicaciones, Norma Zea, se sumó, antes de asumir, a ese grupo que cree que no hay que ser babosos, igual que el Viceministro Pedro Roberto Martínez, quienes demandan al Estado rondando el millón de quetzales por haber cesado el contrato que habían suscrito, mismo que no les daba ningún derecho a reclamos laborales.
Que se pasen de vivos algunos no justifica, de ninguna manera, que quienes hoy desempeñan altas funciones públicas procedan de esa manera, haciendo reclamos sin ningún fundamento. Si se concreta, como ha pasado ya en muchos casos, una sentencia que les concede la indemnización, vacaciones y cualquier otro reclamo laboral, con qué cara podrá la funcionaria luego firmar contratos temporales 029 como los que ella firmó, sabiendo que siempre habrá algún juez que o no entiende la ley y el derecho o que también se pasa de vivo y mediante alguna “compensación” resuelve como lo esperan los demandantes.
Los artículos del licenciado Luis Fernández Molina son lapidarios para dejar expuesta la barbaridad de resoluciones que se dictan sin ningún fundamento legal, pero que conceden prestaciones ilegales e inexistentes a personas que fueron contratadas dentro del renglón 029 que se distingue, precisamente, por no crear ese tipo de relación. Pero ya debemos estar acostumbrados no solo a lo que hacen muchos jueces, sino al descaro de funcionarios que reclaman algo sin el menor derecho para hacerlo.








