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Cuando se produjo la designación de Claudia Paredes como Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, se sabía que la función esencial que esperaban quienes la respaldaron era la de convertirse en pared para apoyar a Consuelo Porras y rechazar cualquier objeción que se quisiera hacer sobre su postulación para ser incluida en la lista final de los aspirantes que se presentaría al Presidente Arévalo para que seleccione al nuevo Fiscal General de la República. Y obviamente les está cumpliendo al pie de la letra porque su trabajo ha sido específico en cuanto a rechazar las tachas y señalamientos que muchas personas y sectores han hecho contra la actual jefa del Ministerio Público.

Así como Porras ha sido el gran Consuelo de Giammattei y Miguel Martínez, Paredes ha sido más que pared para convertirse en el muro de defensa de Porras en su intención de encontrar algún mínimo chance para gozar de inmunidad y evitar esa persecución penal que se anticipa como obligada luego del descarado trabajo para apañar la corrupción de quienes la designaron para dirigir el Ministerio Público. Paredes llegó al colmo de decir que no se podía aceptar la tacha que explicaba que ella es una persona sancionada por Estados Unidos, la Unión Europea, así como la Organización de Estados Americanos, simplemente porque, según ella, esas sanciones fueron redactadas en idiomas extranjeros.

La gran pregunta es: ¿Quién protege a Paredes? Porque esa persona que tanto la protege es quien no le ha contado toda la historia a las autoridades de los Estados Unidos, al punto que provocaron que desoyeran a sus propias agencias luego de la sanción y de su cercanía con Allan Rodríguez, otro protector de narcotraficantes dentro del Congreso de la República.

Ella se opuso hasta a aceptar la tacha ampliamente señalada por infinidad de académicos, en el sentido de que su tesis de “doctorado” es un burdo plagio de la tesis realizada por otro profesional. Se han publicado partes de esa tesis que son reproducción textual de la que antes había escrito otro abogado y, con la tecnología actual, es totalmente fácil comprobar si algún documento fue elaborado mediante plagio. Cualquiera puede citar lo que se diga en otra tesis o en algún tratado, pero es forzoso que se explique que se trata de una cita y que la idea fue de alguien más. Desde hace 4 años desecharon esa tacha porque dijeron que quien podía reclamar ya había fallecido.

Para Claudia Paredes Consuelo Porras es, simple y sencillamente, una persona intachable y por ello no acepta ninguno de los cuestionamientos que se hacen, de conformidad con la ley, a su nominación. Obviamente, pasa por alto que para prácticamente la mayoría de la población de Guatemala, salvo los más descarados, es una figura llena de tachas bien fundamentadas que provocan ese amplio rechazo que se puede palpar en todos los niveles de la sociedad. La forma en la que ha protegido los actos más burdos de corrupción no es de Dios.

Y luego de que Walter Mazariegos la desechara como objeto ya inútil y cuyo desprestigio contagia, aparece Claudia Paredes para honrar su palabra y compromiso, convirtiéndose en la pared de protección para que la desprestigiada imagen de la Fiscal General pueda por lo menos figurar en la lista final.

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