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Once días después de conocerse la declaración del encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, John Barret, advirtiendo que su país no toleraría “que haya contaminación de narcos, de criminales o gente asociada con esas personas, y ni menos que esas personas vayan a tener un lugar, una presencia de relevancia en estas posiciones tan importantes para la institucionalidad de Guatemala, nuestro socio aquí en América Latina” el pleno de la Corte Suprema de Justicia eligió hoy como Presidenta de esa posición vital para la institucionalidad a Claudia Paredes, sancionada recientemente por Estados Unidos. A Paredes, como funciona con muchos que han sido sancionados, se le sancionó en función de la información que tienen en su poder las agencias del gobierno estadounidense.

Le corresponderá ahora a ella presidir la sesión en la que la Corte Suprema va a designar a los dos magistrados de la Corte de Constitucionalidad que debe nombrar en el marco constitucional y ahora empezará a presidir la Comisión de Postulación de Fiscal General. Y no es casualidad que al mismo tiempo, el Consejo Superior Universitario tenga que decidir bajo la enorme presión ejercida por la Fiscal General, quien advirtió al Rector de la Usac que si le falla irá tras él como ha hecho con ciertas personas a lo largo de su mandato. Consuelo Porras también ha sido sancionada por Estados Unidos y, obviamente, entra en la lista de aquellas personas de las que habló Barret en su entrevista con Prensa Libre, publicada el 5 de febrero, momento oportuno previo a los procesos para conformar la Corte de Constitucionalidad.

La Hora advirtió desde el sábado lo que pasó hoy, es decir, que Julia Marisol Rivera Aguilar y José Aguirre Pumay iban a ser electos por el CSU ante la CC, como titular y suplente, respectivamente. Sus vínculos con el sistema, Walter Mazariegos y la UNE son más que evidentes. No dejaron entrar a todos los miembros del CSU y seguramente se vienen impugnaciones.

Es indiscutible que las mafias están acelerando el paso porque no quieren perder todo lo que han venido construyendo desde los tiempos de Jimmy Morales y, más aún, luego con su sucesor Alejandro Giammattei. Se trata de la captura total del sistema de justicia que resulta vital para quienes se hicieron millonarios (comprando apartamentos hasta en Dubái) a costillas de las necesidades del pueblo de Guatemala y además, se trata de fortalecer a los grupos de la mafia organizada desde posiciones de poder en el sector justicia.

Creemos fundamental que ahora cerremos filas para demostrar con hechos que no solo es EE. UU., si no que somos los guatemaltecos más comprometidos los que no queremos operadores de las mafias en posiciones de poder judicial. La sociedad desde todos los sectores tiene mucho que hacer y decir en este momento crucial de la historia del país. Por supuesto que sería ideal contar con el liderazgo de quien fue electo precisamente para combatir a esas mafias, pero si eso no llega a producirse nos corresponde a los ciudadanos actuar para impedir que se consolide el poder de las mafias. No es momento para medias tintas, sino que cabalmente ahora es cuando debemos mostrar nuestra entereza y nuestro compromiso con los principios para repudiar esas maniobras tan burdas y descaradas que están haciendo los que necesitan de la impunidad.

Si los amantes del sistema aceleran el paso, la gente decente tiene que actuar con firme determinación para impedir que logren su objetivo perverso. En este momento no caben las medias tintas y es urgente que asumamos posturas.

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