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Si nos atenemos a lo que informan todos los medios de comunicación y hasta en redes sociales que no dan la cara, podría pensarse que la Procuraduría de los Derechos Humanos, bajo la dirección de José Alejandro Córdova Herrera dejó de existir o por lo menos de trabajar. De hecho, las pocas veces que ha figurado se pudo comprobar fehacientemente que la PDH no está muy determinada por incidir y su participación en la defensa de los derechos humanos dejó de tener la menor trascendencia.

El viernes, sin embargo, se publicó la noticia de que delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos sostuvieron una “importantísima reunión” con empleados menores de instituciones como las entidades de tránsito, de educación y salud pública, con el fin de promover la “reducción de hechos de tránsito y la oportuna atención a las víctimas”. Ciertamente la anarquía vial y la falta de control y regulación es un serio problema para el país que ha cobrado muchas vidas y por ello todos tenemos que preocuparnos, pero no deja de ser causante de alguna alarma el que el papel se sienta tan tímido cuando el país atraviesa las crisis que ameritan la defensa de los derechos humanos de inmensas mayorías. 

No podemos dejar de olvidar que antes de que fuera creada la Procuraduría de los Derechos Humanos se hizo célebre aquella frase que publicó en su columna uno de los dueños de un periódico prestigioso, diciendo que en ese tema había divisiones porque hay derechos humanos e izquierdos humanos, burlándose de un tema que ha sido y sigue siendo preocupación universal. El mismo presidente Romeo Lucas luego usaba ese despectivo juego de palabras cuando alguien hablaba de la importancia y necesidad de proteger realmente los derechos humanos.

Por muchos años la PDH hizo un trabajo serio y consistente, muchas veces sí fuerte y firme, para evitar abusos y atropellos que violaran cualquiera de los elementales derechos del ser humano y tuvo, por supuesto, sus altibajos pues siendo una entidad que marcha al ritmo que fija el Procurador, se depende mucho de cuánto le pueda realmente importar el tema al titular. Pero dentro de los pocos que han ido a pasar tranquilamente el tiempo, sin duda que el actual está tomando delantera y será muy difícil que en el futuro alguien lo pueda desplazar del sitio que con toda la paz y tranquilidad del mundo hoy ocupa.

Velar por los derechos de los pasajeros es importante, pero no mover un dedo ante la ofensiva de las pandillas y la muerte de los 10 agentes de la PNC dice mucho de qué es, hoy por hoy, la PDH.

La PDH debe facilitar los caminos para que los criminales que guardan prisión queden totalmente aislados y su acompañamiento y rol activo es clave para que luego, los victimarios, no vayan a querer jugar el rol de víctimas.

 

Redacción La Hora

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