
Anoche fueron homenajeados en su despedida de Guatemala el embajador Tobin Bradley y el Jefe de Misión adjunto, Patrick Ventrell, de la Embajada de Estados Unidos en nuestro país, luego del anuncio que hiciera el Departamento de Estado de relevos en varias misiones diplomáticas. Ambos funcionarios desempeñaron sus cargos durante un período muy intenso como resultado de la poderosa influencia que en distintas esferas de la vida nacional han adquirido algunos grupos vinculados con las mafias. En su labor hicieron grandes aportes en el combate al narcotráfico, así como al impulso de políticas antiterrorismo como las tomadas contra las maras o pandillas. Durante su mandato, se extraditaron varios cabecillas y el trabajo de las agencias fue clave para que las autoridades guatemaltecas no se hicieran de la vista gorda.
En los meses más duros del año 2023, el señor Ventrell, entonces encargado de negocios, jugó un rol determinante para que nuestra perfectible democracia subsistiera los intentos por aniquilarla. El rol de intermediación que jugó la Embajada y el Encargado de Negocios del momento fue fundamental para tender lazos entre sectores que algunos todavía conservan al día de hoy.
Ya en el 2025, con el embajador Bradley a cargo y bajo los designios de la administración del presidente Donald Trump, se negoció con el gobierno actual para que se recibieran más vuelos de deportados, dado que el tema migratorio fue un punto central de la campaña de Trump y la gente del MAGA. Más allá de los retornados, en ese mismo 2025 se eliminó, prácticamente, la detención de guatemaltecos en la Frontera Sur de Estados Unidos. Adicional, los diplomáticos americanos trabajaron para establecer la política de aranceles propuesta por Trump.
Pero quizá lo más importante haya sido que el gobierno de Guatemala se jugó decididamente por Estados Unidos frente a la ofensiva de China, país que aprovechó la corrupción existente aquí para incrementar su presencia, realizando diversos negocios con entidades públicas y buscando incidir en instituciones clave. Temas como Taiwán, Israel y Ucrania fueron abordados en Guatemala con un enfoque que priorizó el interés nacional identificándose con políticas de Estados Unidos.
Su cercanía con Guatemala y los guatemaltecos facilitó que el gobierno local adoptara políticas que se adecuaron a las nuevas políticas dispuestas por Washington desde la investidura de Trump y mantuvieron siempre el principio de que nuestro país estaba urgido de superar las ataduras que imponía la existencia de poderes tan descomunales girando alrededor de los negocios, tanto como para comprometer y prácticamente destruir el sistema de justicia y el Estado de Derecho.
Hicieron lo necesario para atraer inversiones a Guatemala y fueron también facilitadores para que varias empresas de Guatemala fueran a invertir a Estados Unidos, otro aspecto clave del gobierno de Trump en su política de “America First”.
Un aporte muy significativo fue el obtener la colaboración del Ejército de Estados Unidos en el impulso de una nueva política de desarrollo de los puertos en Guatemala, acción que pronto empezará a dar muchos frutos para beneficio de la sociedad chapina y a lo que ahora se le suma el acuerdo por el tema ferroviario.
Es importante destacar el trabajo de los diplomáticos que se retiran porque fueron pieza importante en muchos de los intereses de los guatemaltecos, pero principalmente en los intereses que trazó su propio Gobierno. La lista de sus contribuciones es muy larga y creemos que vale la pena hacer un recuento de todas ellas para que se termine reconociendo su papel durante los años que se desempeñaron al frente de la Embajada de Estados Unidos. No buscaron imponer una agenda sino ayudarnos a no seguir una peligrosa ruta que nos está llevando a que el crimen organizado tenga cada vez más poder en muchas instituciones y la información de las agencias seguramente se lo podrá corroborar a Washington y la Casa Blanca. Buscaron que la cooperación sirviera para mejorar las condiciones imperantes en nuestro país.
La Hora reconoce ampliamente esa valiosa labor y la agradece, como lo hacen muchos que entienden y dimensionan su desempeño diplomático.







