Editorial
Foto La Hora: Francisco Roberto Altán.
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Los acontecimientos que derivaron en la captura de Nicolás Maduro y su esposa por elementos militares de Estados Unidos han generado una situación sin precedentes luego de que Estados Unidos decidió que ocupara la presidencia de Venezuela la vicepresidenta Delcy Rodríguez, pero con la clara decisión de Trump de que el país quede bajo el control directo de los Secretarios de Estado y de Guerra, Marco Rubio y Pete Hegseth, así como del asesor especial en temas de seguridad y migración, Stephen Miller, quienes serán los encargados de “dirigir la transición” en ese país sudamericano.

Es una especie de continuación del chavismo, un régimen 3.0, pero bajo las directrices de los Estados Unidos.

No hay en la historia precedentes que puedan ilustrar sobre el futuro de Venezuela y qué va a ocurrir en ese país que llevaba muchos años bajo el control de la fuerza política organizada por Hugo Chávez, quien ejerció el poder por catorce años hasta su muerte, siendo sustituido por su correligionario Nicolás Maduro. Muchos venezolanos abandonaron su país durante todo este largo período y ahora algunos esperan poder regresar a su patria. Chávez y Maduro usaron las instituciones para su beneficio, el dinero para el enriquecimiento de ellos y sus aliados particulares y el país lo manejaron como si fuera su parcela.

El derrocamiento de Maduro fue, según lo que expresó repetidamente Donald Trump, por su “actividad narcoterrorista”, pero tras la captura el gobernante norteamericano ha sido claro al señalar que el tema de la producción de petróleo es la piedra angular de lo ocurrido y de lo que se vendrá en el futuro, afirmando que empresas petroleras norteamericanas se encargarán de “rescatar” la producción de ese valioso y estratégico recurso.

Obviamente el hecho ha significado un aliento para otras naciones del mundo, tanto así como que en China se ha formado ya un movimiento que demanda a Pekín la recuperación de Taiwán mediante los mismos recursos y mecanismos que fueron utilizados por Estados Unidos en el caso de Venezuela, y ya hay reportes de que en Ucrania crece el temor de que pueda darse una similar acción de Rusia para eliminar del poder a Volodímir Zelenski, colocando a políticos que se muestren más dispuestos a acelerar acuerdos para terminar con la guerra.

Y es que las diferentes potencias mundiales, a través de la historia, han actuado para aumentar o cimentar su hegemonía, pero el precedente venezolano puede ser algo que modifique por completo los límites que se imponían las mismas potencias. La falta de antecedentes dificulta también la posibilidad de hacer estimaciones sobre lo que puede ocurrir en el futuro inmediato, puesto que no hay ningún patrón similar que pueda dar pistas de lo que pretende finalmente Estados Unidos y tampoco de las formas que se utilizarán en los próximos meses cuando el gobierno de Delcy Rodríguez deba operar bajo la supervisión de ese especial triunvirato de altos funcionarios norteamericanos.

Redacción La Hora

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