Ed Sheeran: Solo ante el peligro

El cantautor británico Ed Sheeran. Foto la hora: Ricardo Rubio - Europa Press / DPA.

MADRID
Agencia dpa / (Europa Press) –

Son las nueve de la noche y con puntualidad británica aparece Ed Sheeran (Halifax, Reino Unido, 1991) en las pantallas gigantes caminando sonriente hacia el escenario. Parece relajado y confiado, pero en ese paseíllo puede apreciarse también un componente de vértigo pues, no en vano, va a plantarse ante 55.000 personas con su guitarra como único apoyo. Solo ante el peligro.

Mientras el público sigue entrando literalmente corriendo y en riadas, pasa a la acción el músico de 28 años con Castle on the hill y el Wanda Metropolitano se convierte en un gran karaoke pop en el que los cánticos se mezclan con los aullidos. Eraser y The A Team apuntalan un arranque rotundo sobre el que Sheeran levanta el resto de la velada.

Sin ser mastodóntico, el escenario es todo lo grande que tiene que ser para no quedar pequeño en el marco de esta gira de estadios con la que el inglés va rumbo a quitarle a U2 el primer puesto en la lista de giras más taquilleras de la historia -los irlandeses lo lograron con el 360, su último tour de estadios entre 2009 y 2011, y está por ver si este Divide Tour que empezó en 2017 finalmente lo logra-.

Suenan temas como Don’t, Dive o Bloodstream antes de I don’t care, el más reciente éxito de Sheeran junto a Justin Bieber, que reconfirma al británico como una auténtica factoría de éxitos -como su ‘padrino’ Elton John, que tuvo buen ojo en este caso-. Podría parecer frágil tan solitario ante la multitud, pero como es un cantautor atípico, en realidad el público come de su mano.

Canta Sheeran con solvencia, toca Sheeran la guitarra con fruición y la aporrea con fuerza. Genera así él mismo los sonidos que acto seguido convierte con sus pedales en ‘loops’ sobre los que montar cada canción. Una fórmula difícil de manejar pero sencilla en realidad. Tanto que cabría preguntarse si mejoraría con una banda real de acompañamiento, aunque a la vista de las cifras y de la entrega del público no parece que eso sea necesario.

No vendría mal ese cambio, en cualquier caso, para ofrecer algo diferente, pues los conciertos de Ed Sheeran van perdiendo lógicamente el factor sorpresa. Pero aquí la gente ha venido a cantar y con los años otra cosa que ha aprendido el maestro de ceremonias es a dirigir a las grandes audiencias, que en esta ocasión lo gozan con Lego house o la enérgica Galway girl y convierte el estadio en un océano de teléfonos encendidos con el romanticismo de Thinking out loud.

Cuesta abajo y sin frenos, en algunos pasajes incluso revolucionado de más, Ed Sheeran remata la faena con Photograph, Perfect, Sing y Shape of you -la canción más escuchada de la historia de Spotify con algo más de 2.000 millones de reproducciones-. Como guiño final se viste el británico con una camiseta de la selección española de fútbol y ondea una bandera de España, algo que, ya se sabe, siempre es recibido con alegría y alboroto por la afición local.

Una última aún: You need me, I don’t need you. Cierre relativamente reposado después de 107 minutos de concierto convincente. No en vano, Ed Sheeran es algo así como el ‘chico maravilla’ del pop del siglo XXI, el cantautor de las multitudes milenials. Y aunque seguro que sigue sintiendo un poquito de vértigo al menos cada noche mientras camina hacia el escenario, en realidad está claro que le gusta estar ahí arriba solo ante el peligro. Otra forma de hacerlo no conoce.