Dispareja aplicación del criterio de idoneidad

El TSE ha aplicado diferentes criterios para inscribir a candidatos a cargos de elección popular para las elecciones de 2019. Foto La Hora

Por Eder Juárez
ejuarez@lahora.com.gt

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha aplicado un criterio disparejo sobre el tema de idoneidad a candidatos que optan a cargos de elección popular, ya que mientras procesos legales en contra de aspirantes de varios partidos políticos no han sido obstáculos para su inscripción, sí lo han sido en otros casos, como el del expresidente Alfonso Portillo, a quien se le denegó su inscripción en aplicación del artículo 113 de la Constitución.

Además, en torno a denuncias en contra de candidatos, el Tribunal actuó de una manera con Mario Estrada, de la Unidad del Cambio Nacional (UCN), a quien revocó su candidatura presidencial, luego de que fuera detenido en Estados Unidos, y ha actuado otra manera con otros candidatos, como por ejemplo en el caso de Sandra Torres, cuyo caso actualmente se encuentra en manos de la Corte de Constitucionalidad (CC), tras una solicitud de antejuicio en su contra.

LOS CASOS DE PORTILLO Y UBICO

En el caso del expresidente Alfonso Portillo, el TSE denegó su inscripción, a quien sí le aplicó el artículo 113 de la Constitución. Portillo cumplió una condena en Estados Unidos.

Por otro lado, el TSE sí permitió la inscripción del diputado José Armando Ubico, del partido Todos, quien fue sentenciado en ese país en 2003 por tráfico de heroína. Al igual que Portillo, Ubico cumplió su condena y ya fue inscrito por el Tribunal para reelegirse.

CASO UNE

En el caso de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), según analistas consultados, los procesos legales en contra de algunos de sus candidatos y de su presidenciable Sandra Torres, marcan sus candidaturas.

Marvin Flores, de Acción Ciudadana, indicó que lamentablemente la UNE es una de las opciones electorales con probabilidad de ganar las elecciones, sin embargo, tiene una alta deslegitimación precisamente por los casos de investigación.

“De ganar las elecciones haría un Gobierno débil porque precisamente llegarían con una baja legitimidad al ejercicio del poder, ese sería el principal problema”, señaló Flores.

Agregó que la baja legitimidad que tendrían para gobernar les haría hacer una serie de negociaciones con diferentes actores políticos y económicos del país.

El analista descarta que a estas alturas de la contienda electoral el Tribunal Supremo Electoral (TSE) aplique el artículo 113 constitucional referente a la idoneidad de los candidatos de la UNE, porque la mayoría de candidatos están inscritos y con credenciales, además que el Tribunal ha sido muy subjetivo respecto a este tipo de evaluaciones.

“Estamos a poco más de 20 días de las elecciones en donde eso no va a suceder, y si sucediera solo abonaría a la incertidumbre electoral que se ha ido despejando poco a poco con las resoluciones de la Corte de Constitucionalidad”, dijo Flores.

RUIZ: SE DEBEN HACER CAMBIOS AL SISTEMA

Por su parte Emilio Ruiz, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), dijo que si el TSE fuera más claro de poner los requisitos para aceptar o no candidaturas por ejemplo el no ser señalado, además del finiquito y los antecedentes penales y policiacos, se tendría un proceso electoral no señalado y sin incertidumbre.

“En este caso la legitimidad está muy golpeada, por lo que se deben trabajar otras reformas a la Ley Electoral como por ejemplo el cambio de formato del listado a elección, que fue algo que se dejó de tener para este proceso electoral”, indicó Ruiz.

Agregó que son pequeños cambios que se deben hacer al sistema para mejorar la legitimidad del modelo democrático que ha salido en distintas investigaciones como uno de los puntos más negativos que tiene la democracia.

De acuerdo con Ruiz, muchas veces la cultura política guatemalteca hace que se diga cosas cínicas como ‘él roba, pero también hace’, pero para que eso cambie se debe trabajar una reforma al sistema de partidos políticos, para que los candidatos no engañen a sus electores.