Directores del Roosevelt y Villa Nueva se recuperan de COVID-19 y relatan lo vivido

Directores del Hospital Roosevelt, Marco Antonio Barrientos y del Hospital Nacional Especializado de Villa Nueva, Julio Hernández. Foto La Hora/Congreso/José Castro

POR HEDY QUINO
hquino@lahora.com.gt

Los directores del Hospital Roosevelt, Marco Antonio Barrientos y del Hospital Nacional Especializado de Villa Nueva, Julio Hernández, relataron a los medios de comunicación cómo fue padecer el nuevo coronavirus, luego de contagiarse de la enfermedad durante la atención que brindaban a los pacientes COVID-19.

El doctor Hernández, explicó que antes de que le diagnosticaran COVID-19, se sentía agotado.

“En el Hospital nos hacemos un hisopado cada 15 días, ya que el personal es el que atiende a los pacientes covid con un cuadro clínico grave”, dijo.

“Me notifican, estuve en control con un infectólogo, el síntoma que presenté fue cansancio extremo, ¿yo decía que me pasa?, pero nada más, gracias a Dios. Yo tengo diabetes mellitus, tengo que tener control sobre eso, somos de los pacientes, junto con los cardiacos y renales, que tenemos más riesgo que esto nos agarre más fuerte, pero gracias a Dios salimos adelante”, relató el médico.

Una de las situaciones difíciles para el director del Hospital de Villa Nueva, de padecer esta enfermedad, fue, tener conocimiento del desarrollo de esa enfermedad.

“La presión psicológica que tenemos las personas que hemos estado en unidades de intensivos, uno conoce la evolución de la enfermedad, uno ve bien a los pacientes y de un momento caen, uno conoce más… yo decía, voy por el séptimo día, ahora es cuando puedo caer”, declaró.

BARRIENTOS: ESTOY AQUÍ METIDO, DEBERÍA DE ESTAR ALLÁ AFUERA AYUDANDO

En el caso del director del Hospital Roosevelt, Marco Antonio Barrientos, dijo que fue difícil padecer COVID-19. “Es difícil por la misma incertidumbre de no saber qué va pasar, pero, más difícil es estar ahí dentro y no tener comunicación con tu gente, eso mata a cualquiera, yo estuve cinco días en el intensivo, la familia no lo puede entrar a ver a uno… solo le comentan a uno, dice su mamá que esto… dice su hija… eso es difícil, para mí fue lo más difícil”, dijo.

Además, Barrientos afirmó que otro de los momentos difíciles fue el hecho de no poder continuar con la atención a pacientes COVID-19. “El no estar con tu gente en estos momentos tan difíciles… y pensar, ¿y si necesitan algo? ¿Y si alguno se contamina?, y no estoy ahí para ayudarle… padre santo. Y desde mi punto de vista de mi puesto… decir, estoy aquí metido, debería de estar allá fuera viendo qué más necesitan, cómo conseguimos, entonces es difícil”, agregó.

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El doctor también relató sentirse frustrado, al ver a pacientes y no poder ayudarlos.

“Estoy muy agradecido con Dios, uno entra y no sabe qué va pasar y Dios me ha dejado acá, y agradecido con los colegas, ellos se esfuerzan, yo los miraba a las 2 o 3 de la mañana en el intensivo, iban y venían… la frustración de ver que llegaban pacientes y no poder hacer mayor cosa, estoy agradecido con Dios poder estar acá contándoles”, concluyó.