Pedro Pablo Marroquín Pérez

pmarroquin@lahora.com.gt

@ppmp82

¿Cómo se atrevió esa jueza a meterse conmigo? Son las palabras que muchos de los sindicados que han desfilado en el Juzgado de Mayor Riesgo D ante la jueza Erika Aifán han expresado en sus círculos cercanos y le han jurado que tarde o temprano se vengarían de ella. “Es necesario hacerle saber a los jueces que en Guatemala sigue habiendo gente que no está para desfilar en tribunales”, expresó uno de ellos al calor de unos tragos.

Tras la remoción de Juan Francisco Sandoval estaba claro que el nuevo objetivo iba a ser Aifán, pero acordaron que era necesario medir reacciones al despido del ex jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) y así determinar el curso de acción.

Bajada la espuma y sin mayores consecuencias, hubo quienes sugirieron que era momento de pasar a la ejecución de la fase contra la jueza de Mayor Riesgo y el primer paso era la resolución de la Corte de Constitucionalidad (CC) que revocaría el amparo provisional para allanar el camino al antejuicio.

Un antejuicio planteado porque Aifán se atrevió a autorizar acciones que evidenciaron lo que era la elección del “nunca más perder el control de la justicia” y al quedar evidenciados los amaños en la designación de magistrados para la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y Salas de Apelaciones, que fueron confirmados por Gustavo Alejos en testimonio que ahora bloquean e incluso quieren borrar, la venganza estaba cantada.

El testimonio de Alejos es como lo que dijo el abogado Marco Alveño, al que ahora solo faltaría que él sea el investigado y quien esté a punto de ser acusado mientras los hechos que denunció queden enterrados y olvidados en el cajón de la impunidad.

Volviendo al tema de Aifán, el futuro se ve complicado porque quienes se la tienen jurada fueron disciplinados para esperar que bajara “el mosh” y ahora activaron con todo el plan. Aquí se juntó la mafia mañosa de la política y sus aliados particulares que no perdonan el que hayan quedado evidenciadas sus relaciones con esos políticos, entre los que se incluye gente que fue a cobrar por cuenta de tercero, las mordidas que pactaba Alejandro Sinibaldi.

Saber quienes están detrás de este esfuerzo no es tan complicado y no sorprendería que haya algo que también afecte al gobernante de turno, pero a pesar que no es tan complicado hilar, es estéril el esfuerzo porque hay gente que no ha decidido cruzar las líneas necesarias para detener el desmantelamiento e iniciar la transformación de las instituciones, que protejan a los actores independientes.

Que Leyla Lemus (la mujer cuya voz era cuasi orden para el Presidente), Roberto Molina Barreto y Luis Rosales (VALOR) sean la cabeza de la parte primera del plan, explica mucho. Lemus por la preocupación que puede tener el 1 y los segundos, la necesidad de quedar bien con quienes ya están trabajando con VALOR para un eventual gobierno de Zury Ríos, con lo que buscan “reivindicación”.

Nos convertimos en una sociedad incapaz de articular en favor de los funcionarios y operadores independientes, y el mensaje que mandamos es macabro porque ahora el honrado y el capaz la piensan diez veces antes de “meterse en babosadas” ya que no solo sienten que quedan expuestos, sino quedan solos y marginados.

Veremos si la sociedad aprendió la lección y logra un aire con remolino para detener una arbitraria e ilegal remoción de una jueza que se atrevió a tomar decisiones que no solo desnudaron el sistema, sino que evidenciaron una mezcla que muchos quisieron mantener oculta para siempre: la de la mafia política y algunos aliados particulares.

 

 

 

 

Pedro Pablo Marroquín

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Esposo, papá, abogado y periodista. ¡Si usted siempre ha querido un mejor país, este es su momento de actuar!

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