LOS ADULTOS QUE DEAMBULAN EN LA VÍA PÚBLICA LLEGARON CUANDO ERAN MENORES DE EDAD

Cuando oler solvente ayuda a calmar el hambre…

POR MARIELA CASTAÑÓN
mcastanon@lahora.com.gt

El olvido de la niñez de ayer y de hoy en situación de calle

Decenas de adultos, niñas, niños y jóvenes deambulan por las calles del país inhalando solvente, que les permite olvidar su tragedia, evitar sentir hambre y recordar las razones por las que salieron de su hogar, si es que algún día lo tuvieron. La mayoría de adultos que están en la calle fueron niños no atendidos por su familia y el Estado, mientras tanto, la situación se repite para nuevas generaciones de menores de edad.

*Rolando, tiene 36 años y abandonó su casa cuando tenía 9. Llegó de Coatepeque, Quetzaltenango y las circunstancias lo obligaron a refugiarse en las calles de la capital guatemalteca.

Rolando, el adulto sonriente, relata con dificultad que se vino de su departamento porque “había muchos mosquitos” y no le gustaba convivir con ellos. Admite que era un niño.

Sin embargo, su historia va más allá de “los mosquitos” que según él le molestaban, ya que de acuerdo con Walter Estrada, coordinador de Rescate de la Fundación Mi Arca, que trabaja con personas en situación de calle, la realidad de Rolado es otra.

La verdadera razón por la que esta persona abandonó su casa, fue porque recibía malos tratos de su madrastra. Sus necesidades afectivas fueron llenadas por un grupo de indigentes y un poco de solvente que después lo convirtió en adicto a esa substancia.

Lo mismo sucedió con *Ana, una mujer que no recuerda si llegó cuando tenía 12 o 14 años; lo cierto es que una amiga la llevó a vivir a la calle.

Ana llora mucho, dice que es madre de dos niños, pero no puede verlos porque no ha logrado abandonar las calles, sin embargo reitera que los extraña.

Los riesgos de la situación de las mujeres en las calles son evidentes. En algunas ocasiones se convierten en madres producto de la relación que mantienen con sus parejas: hombres que viven en las mismas condiciones que ellas, aunque en otros casos esto sucede por violaciones sexuales.

El día de la visita, Ana se preocupa porque la lluvia no afecte a sus visitantes, con insistencia dice “no te mojes” y comparte su espacio, un pedazo de banqueta, con colchones y perros alrededor.

Rolando y Ana no son los únicos en el grupo, también hay varios adolescentes y dos niños que oscilan entre los 10 y 13 años. Uno de ellos relata que esas personas “son sus amigos” y los quiere, porque lo han cuidado y acompañado cuando él lo ha necesitado, ya que ha sido víctima de maltrato infantil y ha encontrado refugio en la calle.

El niño no va a la escuela, sino que trabaja en el basurero del mercado La Terminal. A su corta edad inhala solvente. A cada momento lleva a su nariz un pedazo de trapo con esa substancia.

El menor de edad dice que tiene familia, pero evita hablar de ella; relata que quiere convertirse en doctor. Los voluntarios de Mi Arca, le explican que debe empezar a construir ese futuro para alcanzar sus metas.

El círculo de maltrato infantil y de falta de atención del Estado, no cambia para las nuevas y pasadas generaciones de niños y niñas en situación de calle. Las personas adultas que hoy deambulan por la vía pública, fueron niños invisibilizados que pasaron toda una vida en esas condiciones.

ASÍ SE SOBREVIVE EN LA CALLE

Las personas entrevistadas coincidieron en que se alimentan con los restos de comida que les comparten, otros buscan en la basura. En tanto, quienes empiezan a rehabilitarse, encuentran otras alternativas con el apoyo de organizaciones como Mi Arca y el Movimiento de Jóvenes de la Calle (Mojoca).

Sobrevivir, no es fácil, relatan. Están expuestos al desprecio de la gente, de las autoridades municipales y policiales, aunado a que a veces son sacados violentamente de espacios públicos.

La lluvia es un factor que provoca preocupación para estas personas, porque deben buscar donde resguardarse. Los perros son su mejor compañía, aseguran que ellos los defienden de la violencia a la que están expuestos.

En algunos casos, estas personas son llevadas a hogares como parte de su rehabilitación. Cuando han dejado de ingerir solvente o licor, pueden tomar un baño e irse adaptando a una vida normal. En otros casos, pueden pasar varios días sin bañarse.

Este sector de la población se agrupa como una familia que se cuida y establece normas y reglas para procurar un ambiente pacífico. Si alguien falta a esas normas, son golpeados por el grupo o pueden ser expulsados.

La principal fuente de sobrevivencia es la mendicidad y lo obtenido es para adquirir solvente o botellas de licor. El costo de la adquisición de esta droga puede costar entre Q5 a Q15.

Duncan Dyason, director de la Fundación Mi Arca, explicó recientemente a La Hora que la vida de estas personas es difícil, pues están expuestos a amenazas, golpes y violencia.

“Tengo muchos años de trabajar con estos chicos, que viven en La Casona en la zona 4. -Uno de los jóvenes- recibió amenazas por pedir dinero y fue golpeado. Una vez intentaron matarlo en la calle cuando estaba durmiendo, es parte de la experiencia que han vivido en este lugar”, explicó el entrevistado.

De acuerdo con Dyason, el origen de las adicciones proviene del hambre y el dolor de sus propias vivencias.

“La mayoría de jóvenes con los que trabajamos tratan de vivir de manera tranquila, no están buscando problemas porque saben que pueden traer dificultades para los demás. La mayoría de ellos usan solvente para quitarse el hambre y el dolor que sienten, y piden dinero para sobrevivir”, reiteró el director de la Fundación.

SIN ESTADÍSTICAS, NI CUANTIFICACIÓN DE DENUNCIAS

Según las organizaciones que trabajan con las personas en situación de calle, no existen estadísticas que permitan cuantificar la cantidad de seres humanos que viven en estas condiciones.

Según Walter Estrada, de Mi Arca, en el caso de la fundación a la que pertenece, trabajan en espacios sectorizados: dos lugares en la zona 4, uno de ellos conocido como La Casona; otro en la Avenida Bolívar, que conocen como el Tanque, y a inmediaciones de Súper 24 que está en la calzada Roosevelt.

Esos lugares son visitados para trabajar en la reinserción de niños y adultos; la intención es motivarlos a que abandonen las circunstancias en las que viven, para ser incorporados a un trabajo.

Estrada dice que unas 6 fundaciones u organizaciones trabajan con este sector de la población, pero en diferentes espacios, principalmente de la capital.

Por otro lado, La Hora requirió información a través de la Unidad de Acceso a la Información Pública del Ministerio Público (MP) para conocer la cantidad de agresiones físicas que investiga contra niños de la calle, sin embargo, no fue posible obtener el dato. (Lea el recuadro: Matan a dos jóvenes de la calle).

El MP argumentó en su respuesta: “Como ente encargado de la persecución penal, y que el Derecho Penal es personalísimo, razón por la que cual no guarda el sistema informático de la institución, si los niños de la calle, o profesión u oficio, de quien los agredió, se guardan nombres y apellidos únicamente”.

¿Y LA PGN?

La Hora buscó al Procurador de la niñez y adolescencia, Harold Flores, para saber cuáles son las acciones que han tomado para atender a la niñez en situación de calle, principalmente aquellos que abandonan su hogar por maltratos.

Flores explicó que se han hecho rescates de niños que están en mendicidad, sin embargo, admitió que los monitoreos de la situación de la niñez de calle son complicados, porque no existen condiciones para atenderlos. Por ejemplo, en los hogares no hay forma de que puedan ser desintoxicados y cuando se realizan esas diligencias deben estar acompañados de la Policía Nacional Civil (PNC) porque puede existir violencia.

“A los adultos no los podemos rescatar nosotros, solo nos encargamos de niños y niñas. En estos casos, junto a otras entidades, se ha tratado de hacer operativos. No hay hogares para desintoxicar a niños, niñas y adolescentes, el inconveniente es ese. Cuando hemos realizado rescates, se les da el abrigo y la protección necesarios, pero lamentablemente después de cierto tiempo egresan de esos hogares y continúan en lo mismo”, argumentó Flores.

El Procurador de niñez y adolescencia explicó que otro inconveniente es que reciben denuncias de los lugares en los que en apariencia están estos menores de edad, pero cuando llegan ya no los encuentran.

Flores se comprometió a realizar operativos con más frecuencia.

*Nombres ficticios para proteger la identidad de las personas.

Matan a dos jóvenes de la calle

El pasado 11 de abril, a pocas horas de conmemorarse el Día Internacional de la Niñez en Situación de Calle, fue asesinado en la 1ª. calle y Avenida Reforma de la zona 10, Miguel Antonio Rojas, de 17 años, quien vivía en la calle.

Ese día también fueron heridos Erick Fernando Hernández, de 19 años y Glenda Marisela Franco Barrera, de 30. La segunda persona en mención murió en un centro asistencial.

Aunque las investigaciones continúan para esclarecer los crímenes, todo apunta a que se trató de una confusión de los jóvenes con supuestos delincuentes.