Centro de Colaboraciones Solidarias

Cuando menos es más

*Marina Ortiz Mingot

A lo largo de los años, el tipo de vivienda que tenía una persona, condicionaba su clase social o nivel adquisitivo. No era lo mismo vivir en un chalet enorme, con piscina y jardín, que vivir en pequeño apartamento de un gran bloque. Hoy en día esta situación se ha normalizado, y aunque existen aún diferencias obvias, vivir en una casa pequeña ya no tiene por qué ser signo de baja calidad de vida. Prueba de ello es el movimiento de las Tiny Houses; el objetivo de estas viviendas es reducir y optimizar los espacios para proporcionar menor coste, mayor libertad y conexión con el entorno.

Este movimiento surgió en Japón en la década de los 90 con el nombre de kyosho jutaku (“microcasas”), en una época en la que los precios desorbitados de las viviendas y la recesión obligaron a miles de jóvenes tokiotas a mudarse a espacios más pequeños en la periferia. Y en los últimos años, esta tendencia se ha convertido en una moda pues el número de seguidores de esta filosofía de vida aumenta día a día en todo el mundo. Su precursor, en Estados Unidos, el joven diseñador Jay Schafer, ante la necesidad de simplificar su vida, decidió crear una casa tan pequeña que apenas cupieran cosas que no fueran su ropa, muebles indispensables, electrodomésticos,  utensilios básicos de cocina e higiene, y por supuesto, él mismo. Su motivación inicial fue el deseo de no tener que dedicarle tiempo a limpiar y ordenar objetos superfluos; y en este sentido, el planteamiento era perfecto, pues cuando no hay espacio los artilugios menos básicos sobran. En la actualidad, unos 17 años después, Schafer tiene sus propias empresas de fabricación y venta de “nanohabitats” y su idea se extiende por diferentes países del mundo.

Además de reducir las facturas y los esfuerzos que supone una casa grande a la hora de limpiarla y mantenerla, el gasto de energía es mucho menor y por ello el nivel de contaminación que aporta también lo es. Además, los materiales con los que se construyen, suelen ser la madera y productos sostenibles, así las Tiny Houses también se convierten en una iniciativa de respeto al medio ambiente.

Este movimiento cada vez está más extendido y es más imitado, pues con sus diferentes alternativas arquitectónicas y su fácil adaptación al entorno elegido, ya no son sólo casas individuales sino que hasta las pequeñas familias se atreven con esta nueva forma de vivir, donde lo justo es lo necesario y menos es más.
*Periodista

Diario La Hora
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