Crimen brutal

Conmoción ha causado la noticia del brutal asesinato de los esposos Zulma Vyanka Subillaga Dubón y su esposo Joaquín Humberto Bracamonte Márquez, ambos vinculados al Partido Patriota, cuya desaparición provocó una serie de alertas para dar con el paradero de la pareja que, según declaraciones de sus familiares, no habían recibido ninguna amenaza y llevaban su vida con toda normalidad. Los cuerpos fueron localizados anoche en la zona 10 capitalina adentro de un vehículo y presentaban señales de violencia y disparos en la cabeza y el tórax.

En el país de la eterna y constante impunidad este tipo de crímenes generalmente quedan siempre sin resolver, pero es importante que se hagan investigaciones profundas para esclarecerlo porque el pasado político de ambos despierta muchas dudas y suspicacias. La señora Subillaga fue alta funcionaria del gobierno de Pérez Molina y muy cercana a la vicepresidenta Baldetti, mientras que el esposo fue diputado en ese mismo período marcado por los negocios que tienen a los dos más altos funcionarios en prisión. Ella, según quienes la conocieron, se apartó de la función pública debido a la decepción que le causó la corrupción galopante y se dedicó a sus asuntos personales.

Imposible indagar con seriedad sobre las motivaciones de un crimen tan horrendo que deja a una familia en orfandad y que causa conmoción por las características de brutalidad que reportan las autoridades que anoche tuvieron que hacer el manejo del lugar donde fueron dejados los cadáveres de los esposos, pero como sociedad no podemos permanecer impávidos pensando que se trata de un crimen más de los tantos que hemos tenido que presenciar a lo largo de nuestra historia de violencia y por ello es que demandamos la más profunda investigación para determinar lo ocurrido y dar con los responsables de la muerte de la pareja.

En los últimos años hemos visto que el traslado de capacidades que ha hecho la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala ha dado resultado en materia de investigaciones y ojalá que el Ministerio Público haga uso de esas nuevas habilidades para avanzar lo más posible en el esclarecimiento de este crimen brutal, no sólo para escarmiento de los criminales que lo ejecutaron sino para sentar precedentes de que hay avances que permiten ir superando las etapas de burda y total impunidad que han sido características en el país.

Ninguna tesis se puede probar de momento, pero tampoco se puede descartar ninguna, entre ellas la de alguna motivación política para la ejecución de ese asesinato que, repetimos, llena de dolor a una familia guatemalteca.