Covid-19: Un año histórico digno de contarse

La aparición y rápida propagación del nuevo coronavirus tomó por sorpresa al mundo entero. Foto la hora: AP

Alfonso Mata

El esfuerzo durante el año 2020 de la ciencia y los científicos, ha brillado de forma tan grande como el primer viaje a la luna. Una hazaña lograda gracias a la colaboración entre científicos, funcionarios públicos, empresarios y financistas, demostrando que lo mejor de la humanidad ha brillado en la oscuridad del 2020, ante la indiferencia y muchas veces aun ahora, de la credibilidad de una población mundial apática y en muchas oportunidades poco colaboradora y amante del chisme más que de la verdad.

La dedicación de los científicos y los médicos y personal de salud de todo el mundo, ha sido notable no solo por producir una serie de avances que salvan vidas, sino por hacerlo a un ritmo sin precedentes. Todos los que han apoyado la respuesta del tratamiento y la investigación a Covid-19 pueden estar orgullosos. Pero el trabajo aún no está terminado, por lo que debemos redoblar nuestros compromisos para poner fin a la pandemia. A continuación, presentamos una selección de los momentos estelares de esta gran historia de éxito científico en la lucha contra la pandemia COVID19.

1º Movilizar la ciencia
Desde el aparecimiento de los primeros casos de covid-19, El mundo comenzó a trabajar para comprender una enfermedad misteriosa. La aparición y rápida propagación del nuevo coronavirus tomó por sorpresa al mundo entero. Pronto quedó claro que se trataba de una emergencia sanitaria mundial que requeriría una acción sin precedentes en muchos frentes.

La clave de la respuesta fue la ciencia: necesitábamos descubrir cómo esta nueva enfermedad afectaba a las personas, cómo tratar a los pacientes y cómo detenerla. La velocidad era fundamental y los equipos de investigación de todo el mundo no perdieron tiempo para ponerse a trabajar. Y todo ello se aceleraba ante la poca colaboración de gobiernos y población mundial, que abrieran brecha en tiempo a la ciencia y la atención médica para actuar.

2º Llamar a colaborar y divulgar
Colocando los sucesos en una secuencia de tiempo se puede ver que el primer día del año 2020. Un día después de la primera declaración pública sobre un brote de una enfermedad similar a la neumonía en Wuhan, China; la Organización Mundial de la Salud (OMS) activa un equipo de gestión de incidentes. Una incidencia es cualquier acontecimiento (en este caso un nuevo tipo de neumonía) que tenga una influencia negativa sobre una organización, incluidos su personal, el producto de la organización, los equipos o el entorno en el que opera. Tan rápido como a los siete días, los científicos chinos identificaron un nuevo coronavirus como la causa del brote. Rápidamente se aísla el virus y se envía a la OMS la secuencia genética del nuevo coronavirus de China y ésta lo pone a disposición de los científicos de todo el mundo para que la utilicen en la investigación (este procedimiento hace unas par de décadas hubiera tomado meses y antes años). Aun sin haber finalizado enero, La Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) anuncia que se han lanzado tres programas de investigación de vacunas. Esta institución como su nombre lo indica es una «coalición público-privada que tiene como objetivo descarrilar las epidemias acelerando el desarrollo de vacunas» Es una fundación que recibe donaciones de organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y de la sociedad civil, para financiar proyectos de investigación independientes para desarrollar vacunas contra enfermedades infecciosas emergentes (EID).

3º Planificar y organizar ayudas
Pero una epidemia exige más que lanzarse a investigar vacunas. La OMS, en la primera semana de febrero, organiza un foro mundial de investigación e innovación sobre el coronavirus. En ese foro multidisciplinario entre científicos y responsables políticos, evalúan lo que saben sobre el virus e identifican las prioridades de investigación. A continuación, se hace un llamado a la financiación internacional para apoyar este trabajo. Para antes de febrero se sabe que más de 20 vacunas están en desarrollo a nivel mundial y varios tratamientos se encuentran en ensayos clínicos.

4º Acción, acción y más acción
Ya para entonces, estando en su apogeo esta pandemia, cientos de científicos y médicos de todo el mundo, trabajan horas interminables, todos los días, bajo mucha incertidumbre y en condiciones en que no se sabía cuán susceptibles éramos y cómo evitar contraer el virus. Pero ahí estaban al pie del cañón médicos y científicos todos los días, movilizando sus esfuerzos de investigación desarrollando pruebas, tratamientos y vacunas y estableciendo importantes colaboraciones globales que les permitiera compartir su experiencia. Mientras tanto, los administradores de esos centros de investigación se reunían con políticos y filántropos y sus fundaciones, con el fin de implementar planes, acelerar los procesos de ensayos clínicos y probar tratamientos, vacunas y diagnósticos lo más rápido posible, sin comprometer la seguridad de los participantes y abogando ante los gobiernos, la implementación de las medidas sanitarias más adecuadas.

Todo este trabajo necesitaba financiamiento de parte de gobiernos, empresas y organizaciones filantrópicas y estas se unieron para comenzar a comprometer recursos. De esa cuenta, en menos de dos meses, se lanza el programa Covid-19 Therapeutics Accelerator para acelerar el desarrollo y el acceso a los tratamientos, financiado inicialmente por Wellcome, Bill & Melinda Gates Foundation y Mastercard. Y sin cumplirse aun los tres meses de la alarma, comienza el primer ensayo en humanos de una vacuna Covid-19, dirigido por Moderna.

5º Nuevas formas de administrar la investigación: su socialización
No todo es investigación en vacunas. Igualmente dada la gravedad y diversidad patológica que presenta el COVID, se abre el ensayo clínico Solidaridad de la OMS. Un ensayo clínico internacional impulsado por la Organización Mundial de la Salud y sus asociados para encontrar tratamientos eficaces contra la COVID-19. Este sin duda alguna, constituye uno de los ensayos internacionales aleatorizados de mayor envergadura sobre tratamientos contra una enfermedad y logra contar con la participación de casi 12,000 pacientes en 500 hospitales de más de 30 países. A la par, Inglaterra comienza el ensayo clínico RECOVERY con sede en el Reino Unido, que analiza los tratamientos y se inscribieron miles de pacientes con Covid-19 en él. Otros países como Italia, Alemania, China, lo hacen igual.

El trabajo de investigación de la vacuna sufre una aceleración exponencial nunca vista debido a tres factores: 1º alta tecnología desarrollada previamente. En realidad sobre el coronavirus su estructura genética, cómo está se maneja para entrar a la células y algunas hipótesis de cómo controlar tal penetración se había desarrollado y empezaban a hacerse primeros experimentos in vitro y animales. 2º el compartir información sin afán de lucro entre centros de investigación y laboratorios y 3º un financiamiento mundial para estudiar curas. De tal manera que tan temprano como casi al final de abril del 2020, un grupo de voluntarios en ensayo reciben la vacuna candidata Oxford / AstraZeneca y una semana después, los primeros voluntarios reciben la vacuna candidata BioNTech / Pfizer. Rusia y China a su vez prueban sus vacunas. Ya para entonces, la OMS lanza ACT-Accelerator, para apoyar el desarrollo de pruebas, tratamientos y vacunas de Covid-19. Ya para Mayo, los líderes mundiales luego de varias consultas, se comprometen a asegurarse de que cualquier vacuna, tratamiento y prueba de Covid-19 sea accesible de manera equitativa en todo el mundo.

6º Resultados
Podemos decir que luego de seis meses de pandemia, a la par de que ésta prácticamente se había instaurado en todo el mundo el trabajo conjunto y en equipo y las personas anteponiendo el resultado correcto a la gloria individual, habían avanzado notablemente en la comprensión del COVID-19 y del virus y en un tiempo sin precedentes, se habían acumulado pruebas sobre vacunas y tratamientos. La investigación desinteresadamente compartida y colaborativa, comenzó a producir evidencia más rápido de lo que hubiera sido posible incluso hace unos años. Algunos de estos hallazgos, fueron positivos sobre lo que funciona y otros negativos, pero todo este nuevo conocimiento fue crucial para mostrar a los investigadores y sistemas de salud dónde concentrar su trabajo.

Otro espectacular avance fueron las colaboraciones internacionales en el campo político y financiero, para asegurarse de que los resultados finales de la investigación pudieran entregarse a personas de todo el mundo de manera rápida y equitativa. Así que no es de extrañar, que las pruebas con las primeras vacunas ya para mediados de año, mostraban que éstas creaban una respuesta inmune en humanos. A su vez se empiezan los primeros ensayos clínicos de tratamientos con anticuerpos, a cargo de Eli Lilly. Ya para entonces, algunos ensayos clínicos mostraban que algunos tratamientos no eran eficaces para los pacientes hospitalizados y que otros como la dexametasona eran útiles y mejoraban las tasas de supervivencia en pacientes con complicaciones con Covid-19. Simultáneamente el grupo ACT-Accelerator, asegura el acceso a millones de cursos de tratamiento para países de ingresos bajos y medios.

7º Escollos a vencer
Ciertamente en tan pocos meses, se demostraba que las cosas se pueden hacer rápidamente. Y que la calidad de la ciencia es lo que permite que eso suceda. Pero las partes políticas poco a poco y simultáneamente politizaban la epidemia en muchos lugares, impidiendo el uso adecuado de esa ciencia y creando una desconfianza entre el público, debido al mal manejo de información y a su actuación y eso crea obviamente una advertencia: Irrecusablemente se necesita de parte de los medios de comunicación y de los gobiernos, crear un clima de confianza y confianza, que la velocidad no significa atajos, no significa falta de calidad; que la financiación de la investigación produce resultados y que es una buena inversión; pero que se necesita mucho más pues hay que luchar contra prejuicios, vanidad de protagonismos y falsedades que llenan las páginas de Internet que es un importante vehículo de información para el público.

8º Ante todo: seguridad, eficiencia y difusión
Durante toda la segunda parte del 2020, continuó el flujo de descubrimientos que podrían salvar vidas. Aunque la necesidad era urgente, los ensayos clínicos debían realizarse de forma cuidadosa y rigurosa para asegurarse de que los participantes estuvieran seguros y los resultados fueran fiables. Aun con esas exigencias, los investigadores demostraron ser capaces de avanzar a una velocidad récord sin apresurarse indebidamente. Cada vez más países coincidieron en la necesidad de hacer que los resultados de estos descubrimientos fueran accesibles para todos, aunque el suministro de fondos para que esto sucediera, seguía siendo una preocupación crucial.

Es loable el papel desempeñado por las más prestigiosas revista médicas del mundo, que en forma gratuita y a una velocidad nunca antes vista, han permeado y difundido información a todo el gremio médico del mundo, sobre hallazgos clínicos que pueden ser probados y mejorados por el resto de médicos con sus pacientes y que estos pueden reportar a las revistas.

Simultáneamente, se siguen produciendo cumbres de líderes mundiales que recaudan más fondos para la investigación, al mismo tiempo que los líderes mundiales renuevan su compromiso de producir y distribuir tratamientos, pruebas y vacunas, de manera equitativa en todo el mundo.

De igual forma se difunden fracasos terapéuticos. Por ejemplo el ensayo RECOVERY que no encuentra ningún beneficio clínico en el uso de lopinavir-ritonavir en pacientes hospitalizados con Covid-19.

Ya para el tercer trimestre del año, tanto Moderna como Oxford / AstraZeneca han demostrado que sus vacunas desencadenan una respuesta inmunitaria y una respuesta de anticuerpos constante. Y tan temprano como principios de este trimestre, se comienza a inscribir pacientes para el ensayo clínico de fase III y a finales del trimestre, el tratamiento con anticuerpos de Regeneron comienza a probarse como parte del ensayo RECOVERY. Paralelo a ello, los integrantes de la iniciativa COVAX de ACT-Accelerator, 156 países (dentro de los cuales está Guatemala) acuerdan trabajar juntos para que las nuevas vacunas estén disponibles tanto para los países ricos como para los más pobres.

Tanto la OMS como los centros y sistemas de salud de los países, a la par de las investigaciones, insisten una y otra vez que: las vacunas son solo una herramienta para hacer frente a las pandemias, una herramienta muy eficaz, y junto con la terapéutica, las pruebas efectivas y las medidas de salud pública de usar la máscara, lavarse las manos y el distanciamiento social, las vacunas nos ayudarán a comenzar a volver a la normalidad, pero necesitamos un enfoque holístico y de cada quien haciendo lo que le corresponde, solo sumando se puede lograr contener la pandemia.

El sistema de organización de divulgación científica en este trimestre, muestra rápidamente sus buenos resultados: 1º Aprendemos más sobre los tratamientos y los resultados de las vacunas son espectaculares. 2º Más estudios proporcionaron información vital sobre lo que funciona y lo que no para tratar el Covid-19, y una serie de excelentes resultados de los ensayos de vacunas trajeron la esperanza de que la pandemia podría llegar pronto a su fin. Nunca antes en la historia de la ciencia médica. se había logrado un progreso tan extraordinario contra una enfermedad de la que el mundo nunca había oído hablar hace apenas un año. Y para los pacientes delicados, los primeros datos muestran que el tratamiento con anticuerpos de Regeneron puede ayudar a los pacientes no hospitalizados a recuperarse más rápido. Al finalizar el tercer trimestre, los líderes mundiales prometen aproximadamente mil millones de dólares para ACT-Accelerator.

Para el cuarto trimestre, los primeros datos de Eli Lilly sugieren que su tratamiento con anticuerpos monoclonales puede reducir los niveles de virus en los pacientes y prevenir hospitalizaciones. Pero también los resultados provisionales del ensayo Solidarity de la OMS son negativos para varios medicamentos reutilizados como que: el remdesivir, la hidroxicloroquina, lopinavir-ritonavir y el interferón tienen «poco o ningún efecto» sobre la mortalidad o la progresión de la enfermedad entre los pacientes hospitalizados.

Ya para mediados del último trimestre del año se ha demostrado que la vacuna Pfizer / BioNTech es más del 90% efectiva para prevenir la Covid-19. Se ha demostrado que la vacuna Moderna tiene una eficacia del 94,5% en la prevención de Covid-19. Se ha demostrado que la vacuna Oxford / AstraZeneca tiene al menos un 62% de eficacia en la prevención de Covid-19 y en el último mes, la vacuna Pfizer / BioNTech se convierte en la primera vacuna Covid-19 en ser aprobada por cualquier gobierno nacional. El Reino Unido lo autoriza para su uso y la vacunación comienza menos de una semana después y Estados Unidos se convierte en el primer país en autorizar el uso de emergencia de la vacuna Moderna.

Que tenemos por delante
Fundamentalmente
1º Alentar a los Jefes de Estado y de Gobierno a cumplir el compromiso que han adquirido de proporcionar liderazgo estratégico haciendo partícipes a todos los departamentos de la Administración pública, empresas y grupos de la sociedad civil pertinentes, así como a los profesionales de la salud y las personas en riesgo de padecer o que padecen enfermedades crónicas.

2º De igual forma reorganizar los servicios y los sistemas de salud, todos ellos deficientes en poder atender emergencia como la presente, emergencia que volverá a presentarse.

3º Es más que evidente en este año de pandemia pasado, que los países debe hacer mayor esfuerzo por empoderar a las personas para que adopten decisiones saludables, velando por que el entorno favorezca llevar una vida sana y porque las personas reciban la información necesaria para adoptar decisiones saludables y sanitarias tanto pre como durante y pos pandemia, cosa en que se ha estado deficiente. Se necesita promover una colaboración fecunda con la sociedad civil.

4º Es indispensable que se establezca un fondo fiduciario de carácter mundial, de múltiples donantes, para apoyar a los países en las actividades orientadas a cumplir con lo anterior

5º De nuevo queda videncia la necesidad de establecer sistemas de salud que trabajen con equidad y en busca de la igualdad.

6º La presente pandemia ha sido una buena prueba de lo que se puede conseguir cuando todas las naciones trabajamos juntas. Pero es necesario consolidar este tipo de trabajo a nivel mundial técnica-administrativa y financieramente. Ante las enfermedades epidémicas, tenemos una obligación y un destino compartidos, pero se hace necesario entender con claridad que son las pandemias y su forma de tratarlas multidisciplinariamente. Por ejemplo, Se necesitan un nuevo planteamiento para contribuir a reducir simultáneamente la desnutrición y la obesidad, ya que ambos problemas están cada vez más conectados entre sí y ellos a otros problemas y epidemias como lo ha demostrado el caso de la COVID-19.

7º Ha quedado patente con la presente epidemia, que los problemas epidémicos y pandémicos, deben abordarse desde múltiples perspectivas que van más allá del sistema de salud, y que, si bien las conclusiones han coincidido en ocasiones, aún queda trabajo pendiente para entender las múltiples manifestaciones no solo de la enfermedad y sus causales y consecuencias sociales y económicas y ambientales.

8º A la vista de la naturaleza cambiante de la situación epidemiológica y de las limitaciones y la falta de organización adecuada del sistema actual de salud mundial, la OMS debería considerar la posibilidad de establecer un sistema más adecuado (medidas de detección gestión de riesgos) de previgilancia que permitiría declarar un nivel de alerta y acciones más certeramente en la gravedad de los brotes, sus repercusiones y las medidas que se deberían adoptar, y facilitaría también la coordinación internacional, incluidos los esfuerzos de investigación, financiamiento para determinar medidas sanitarias de respuesta más adecuados. La experiencia actual es ya un buen marco de referencia.