Compartir el pan

El presidente Alejandro Giammattei hizo un llamado a compartir con quienes menos tienen durante la emergencia. Foto La Hora/AP

En estos momentos de preocupación es natural que surjan distintas propuestas e iniciativas que vale la pena evaluar y tomar en cuenta porque vivimos circunstancias absolutamente inéditas y nadie tiene la receta exacta de cuál debe ser el comportamiento ideal. Cierto es que ilustra mucho ver lo que han hecho y lo que han dejado de hacer otros países porque, para fortuna nuestra, el virus llegó a Guatemala más tarde que a otras naciones y por lo tanto hay algunas pistas de lo que puede funcionar de mejor manera, pero obviamente en el ajetreo diario el gobierno está centrado en la “contención” y en las preocupaciones por la crisis económica.

Por ello es importante evaluar las propuestas que se van haciendo, tanto en el campo sanitario como en el económico, porque creemos que lo que sí hay es un sincero esfuerzo y deseo común de salir adelante de esta pandemia y sus muchas consecuencias. Tanto profesionales de la salud como expertos en economía y ciencias sociales han puesto su grano de arena para formular peticiones que en determinado momento pueden ser críticas de lo que se ha hecho hasta ahora, pero eso no significa un ataque al gobierno ni el gobernante lo debe tomar de esa manera, sino como aporte adicional digno de análisis y consideración.

Dicho lo anterior, creemos que en el último mensaje del Presidente hay un elemento que el gobierno introduce en el enfoque de la situación y es, sin mencionar la palabra exactamente, el de la solidaridad puesto que el doctor Giammattei llamó a que todos tengamos una disposición de preocuparnos por el vecino y que estemos dispuestos a que quien tiene dos panes dé uno a quien no tiene nada. Es precisamente el punto en el que más hemos insistido nosotros porque sentimos que sin ese espíritu de colaboración y sacrificio no habrá salida ni para la crisis sanitaria ni, mucho menos, para la crisis económica. No es tiempo de que sigamos viendo nada más el derecho de la nariz de cada quien; pensemos seriamente en la absoluta necesidad de que unamos esfuerzos sin distingos de ninguna especie. Todos estamos expuestos y todos debemos protegernos mutuamente, empezando por las medidas esenciales de distanciamiento que se han dispuesto, pero llegando también a ese desprendimiento que nos hará menos dramático el sacrificio que se impone.

No es tiempo de confrontaciones ni radicalismos y eso lo tenemos que asumir todos, tomando una actitud abierta a otras opiniones que no deben desecharse hepáticamente. En esta hora crítica, todos debemos cambiar actitud.