Se reportan 21,500 comadronas registradas a nivel nacional, de acuerdo con datos del Sistema Integrado de Atención en Salud en 2020. Foto MSPAS

Por Ana Lucía González
agonzalez@lahora.com.gt

Bernarda Calel Cocón es una experimentada comadrona de la comunidad Pamanzana, en Tecpán, Chimaltenango. Durante más de 17 años ha ejercido este oficio, el cual considera es un don y un destino ineludible. “Lo traigo de nacimiento, antes me enfermaba seguido por no dedicarme a este trabajo, pero desde que lo hago, todo ha salido bien”, asegura.

Es un oficio ancestral que también ejercieron sus dos abuelas y una tía. Su madre, en cambio, no lo pudo ejercer, pues murió en el parto cuando ella tenía 6 años.

Bernarda es una mujer kaqchikel que suele atender a las futuras mamás que viven en su comunidad y en las que están ubicadas cerca de su caserío. A veces, le toca recorrer de dos a tres horas para revisar cómo evoluciona el embarazo. Se ha percatado que, desde el año pasado, la jornada se intensificó debido a la pandemia.

De esa cuenta, le ha tocado recibir más bebés que los acostumbrados. “En el 2019 atendía alrededor de 8 a 10 partos cada mes, ahora debo atender de 15 a 20 casos en promedio”, comenta esta partera que forma parte del proyecto Wuqu’ Kawoq, el cual coordina con 40 comadronas de las casi 150 registradas en diferentes comunidades de Tecpán.

Bernarda Calel Cocón, comadrona de la comunidad Pamanzana, en Tecpán, Chimaltenango. Foto
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LA TECNOLOGÍA LLEGA A APOYAR A COMADRONAS

Ellas se distribuyen en unas 80 comunidades para atender a sus pacientes. El apoyo consiste en dotarlas con equipo tecnológico, un programa específico en el celular; así como darles acompañamiento a las madres cuando los partos de riesgo ameritan su traslado a un centro hospitalario.

VITALES EN DONDE LOS MÉDICOS NO PUEDEN LLEGAR

Bernarda forma de las 21,500 comadronas registradas a nivel nacional, de acuerdo con datos del Sistema Integrado de Atención en Salud en 2020. Están organizadas en unos 18 colectivos a nivel local, departamental y regional. El 90% de sus miembros son mujeres mayas.

Es sabido que su trabajo tiene un rol vital en los servicios de salud, pues son quienes llegan un hogar no importando la hora o la lejanía de la comunidad. Una disposición que no tienen los médicos en las áreas rurales. Esto las convierte en esenciales para reducir indicadores de mortalidad materna, pues en los lugares más remotos asisten hasta el 90 o 95 por ciento de los casos.

A pesar de ello, el Día de la Dignificación Nacional de las Comadronas en Guatemala, según el Decreto Ley 3-2017, declarado para conmemorarse cada 19 de mayo fue vetado por el presidente Jimmy Morales ese mismo año.


PARTO EN CASA

“La atención del parto por comadronas aumentó, sin embargo, se carece de datos específicos, aunque es un indicador que se establece de acuerdo con los colectivos de parteras, así como las direcciones de salud en los departamentos”, confirmó la doctora Marcela Pérez, coordinadora de la Unidad de Pueblos Indígenas e Interculturalidad del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).

“El temor al contagio hizo que las comunidades buscaran más apoyo con ellas en lugar de acudir a los centros de salud”, manifestó.

Las cifras de nacimiento por sitio de ocurrencia y departamento, del Instituto Nacional de Estadística (INE) registró en 2019, un total de 366,855 partos. De estos, el 24.8 por ciento de los nacimientos (90,984) fueron domiciliares, es decir, atendidos por parteras.

TIENEN MIEDO A VACUNARSE

Las comadronas fueron incluidas en la primera fase de vacunación por Covid-19. Sin embargo, los efectos secundarios que les provocó la vacuna hicieron que muchas de ellas rechacen ahora la segunda dosis.
La comadrona Bernarda comenta que ya fue vacunada y que este 28 de mayo le corresponde la segunda dosis. Asegura que los efectos secundarios fueron mínimos, quizás lo más notable fue el cansancio, pero el baño en temascal le ayudó a mejorar.

Foto Ilustrativa. Los partos se atendieron desde casa debido a la pandemia. Foto: La Hora

Reconoce que muchas compañeras tienen miedo de vacunarse. Consideran que pueden quedarse estériles, dolores de cabeza, incluso que pueden morir. “Las animo a hacerlo, especialmente porque trabajamos con personas”, afirma la partera.

La doctora Marcela Pérez comenta que de parte de la cartera de Salud se ha dado información básica, pero reconoce que se han dado limitaciones en la promoción y difusión de los mensajes, especialmente a través de aliados estratégicos. “Se necesitan recursos económicos, recurso humano, hasta el momento no se ha logrado este objetivo”, afirmó.

Otro de los obstáculos ha sido la labor de desinformación de instituciones, como iglesias fundamentalistas, que han desinformado a la población creando desconfianza hacia la labor de las autoridades de Salud.


“Nos interesa que las señoras comadronas se vacunen, por lo que hago una cordial invitación a que acudan a los servicios de salud, a los puestos de vacunación, dado que ellas son las que atienden los partos y a las mujeres gestantes, por lo que son claves para resguardar la salud de la comunidad”, manifestó Pérez.

EN DATOS
• 106,706 fueron los partos institucionales atendidos en los servicios de salud durante el 2020.

• 163,258 fueron los partos institucionales atendidos en 2019 en hospitales públicos.
Fuente MSPAS, 2021 | INE 2019.