¿ClO2. MMS, CDS un mito?

Alfonso Mata

La desinformación en todos los medios de comunicación es un problema central del siglo XXI. Tiene el potencial de aplastar en la gente la verdad y en crear la desconfianza. Esto nunca ha sido más evidente que en la crisis del COVID-19.

Desde el inicio de la pandemia de Covid-19, se han vendido en las redes sociales muchos productos que dicen “combatir el virus”, como el dióxido de cloro, de gran auge en América Latina. Sin embargo, esta sustancia es ineficaz frente al nuevo coronavirus e incluso peligrosa para la salud, de ahí su prohibición en varios países.

Una historia que no empieza con la pandemia
El estadounidense Jim Humble, ex miembro de la Iglesia de Scientology y fundador de su propia iglesia, la Iglesia de Salud y Sanación Génesis II, habría descubierto este tratamiento “milagroso” en 1996 (según su sitio web). Desde entonces, MMS (para Miracle Mineral Solution) supuestamente ha curado a 75.000 personas que padecen malaria y “otras enfermedades” en África. Jim Humble afirma haber descubierto este tratamiento mientras buscaba oro en América del Sur. No tiene experiencia en medicina y se habría descrito a sí mismo como un dios de la galaxia de Andrómeda.

Ya en la década de 2000, comercializó su producto (una mezcla de clorito de sodio) en Internet y vendió libros que lo promocionaban; el primero, The Miracle Mineral Solution of the 21st Century se publicó en 2009, y ahora se publica en su 4ª edición. El MMS, una vez comprado – la botella se vende en Estados Unidos por $ 27 – debe ser “activado” agregando un líquido ácido, como jugo de limón o jugo de frutas. La mezcla resultante, dióxido de cloro, es similar a los agentes blanqueadores o desinfectantes que se usan comúnmente en el hogar. Sin embargo, Humble desde hace tiempo, ya no solo lo vende contra la malaria. En sus libros posteriores y en su sitio web, afirma que MMS también se puede utilizar para erradicar el SIDA, el cáncer y el autismo. Comentarios recogidos por sus seguidores y por los promotores del producto dan fe de mil usos.

En la mayoría de los países latinoamericanos, muchas páginas de Facebook e Instagram promueven el dióxido de cloro, también llamado CDS (“Solución de dióxido de cloro”). Según ellos, protegería contra el nuevo coronavirus, e incluso lo curaría.

Para demostrar su seriedad, algunas publicaciones destacan a Andreas Kalcker, un controvertido que se dice llamar científico alemán, defiende el uso de este producto con fines médicos en numerosos videos en Internet, vistos cientos de miles de veces.

Los testimonios de personas que supuestamente se han recuperado con este producto también son visibles en las redes sociales, como en un grupo de Facebook llamado “Personas curadas con dióxido de cloro”.

El dióxido de cloro es una sustancia química que se puede preparar en solución a partir de clorito de sodio. Esta sustancia es similar a la lejía y se utiliza como desinfectante o agente blanqueador en las industrias textil y de papelería.

Creo que un elemento importante en el consumo humano es su costo entre 50 quetzales hasta 300, dependiendo de la cantidad y calidad. Según encuestas europeas, los productores y distribuidores al preguntárseles si el producto permitía evitar tener Covid-19 o curarlo, todos responden afirmativamente. Si usted accede a Internet encontrara que varios de ellos colocan videos promocionando los beneficios del producto.

Es un producto que ha vuelto “a estar de moda” con la pandemia de Covid-19. Hace años que algunas personas han defendido los supuestos beneficios para la salud de este producto, presentado como remedio contra el cáncer, el VIH, la malaria, la diabetes, asma o autismo. Uno de sus defensores más famosos es el estadounidense Jim Humble, como ya vimos, ex miembro de la Iglesia de la Cienciología y fundador de su propia iglesia, que tiene varias ramas en América Latina. Durante años, ha presentado esta sustancia bajo el nombre de “solución mineral milagrosa”. Luego, con la aparición de Covid-19, este producto volvió a destacar.

Sin embargo, nada prueba la eficacia del dióxido de cloro contra el coronavirus, según muchos especialistas. El 8 de abril, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) emitió un comunicado diciendo que “no tiene conocimiento de ninguna evidencia científica que confirme su seguridad o efectividad”, luego de advertir por primera vez en contra de esto en 2010.
Además, según la Organización Mundial de la Salud, “ningún estudio ha demostrado la eficacia de un medicamento actual para prevenir o tratar la enfermedad”, aunque “se están realizando varios ensayos clínicos de medicamentos occidentales o tradicionales”. Por el momento, recomienda no tomar “ningún medicamento […] para prevenir o curar” el coronavirus.

Además de su ineficacia, el dióxido de cloro es sobre todo peligroso para la salud. La FDA ha enumerado varios efectos indeseables, potencialmente “fatales”, observados en personas que lo han consumido: insuficiencia respiratoria, problemas cardíacos, presión arterial baja, insuficiencia hepática aguda, disminución de la cantidad de glóbulos rojos, vómitos y diarrea severa. Algunos advierten que su consumo puede provocar “quemaduras en la mucosa oral y gastrointestinal”. En varias partes del mundo recientemente, personas intoxicadas se presentaron en un hospital de Bolivia luego de haber ingerido dióxido de cloro. Por el momento, ninguna autoridad sanitaria reconoce el dióxido de cloro.

América Latina no es la única región donde se venden productos llamados “milagros” en las redes sociales contra Covid-19. En África, durante la pandemia también circularon videos que mostraban recetas hechas con ajo, jengibre y limón.

Los hechos reales y los peligros del cloro
No es la primera vez que se publicita. Otros informes, con el tiempo, detallaron esta estafa. El programa The Fifth Estate (CBC), por ejemplo, en 2015, había dibujado un retrato del asunto, en particular de la promoción de este tratamiento por parte de sus seguidores. En 2018, un tribunal de Columbia Británica condenó a un vendedor de MMS a 18 meses de prisión. Esta condena, la primera de su tipo en Canadá, se debió al hecho de que Health Canada había sido alertado sobre MMS y había emitido un primer comunicado de prensa en mayo de 2010. Siguieron otras advertencias, destacando los peligros de consumir clorito de sodio y especificando que su venta está prohibida. Dice, entre otras cosas, que “MMS contiene una sustancia química similar a la lejía y se ofrece como tratamiento para una amplia gama de problemas de salud, incluidas enfermedades graves como el cáncer”. […] Su ingestión puede provocar intoxicación, insuficiencia renal y daño a los glóbulos rojos, reduciendo la capacidad de la sangre para transportar oxígeno. También puede provocar dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. ”

También alertaba la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), la agencia del gobierno de los Estados Unidos, emitió una declaración en julio de 2010 en la que aconsejaba dejar de usar MMS inmediatamente.

A pesar de estos informes, a lo largo de los años cada año se reportan nuevos casos de envenenamiento y muerte.