Fernando Mollinedo

mocajofer@gmail.com

Guatemalteco, Maestro de educación primaria, Profesor de segunda enseñanza, Periodista miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, realizó estudios de leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Historia en la Universidad Francisco Marroquín; columnista de Diario La Hora durante 26 años, aborda en sus temas aspectos históricos, educativos y de seguridad ciudadana. Su trabajo se distingue por manejar la palabra sencilla y coloquial, dando al lector la oportunidad de comprender de modo sencillo el universo que nos rodea. Analiza los difíciles problemas del país, con un criterio otorgado por su larga trayectoria.

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Fernando Mollinedo C.

A pesar de estar en época navideña, la mente de los padres y madres de familia cuyos hijos asisten a los centros escolares oficiales y privados, no dejan de pensar en las posibles consecuencias que tendrán que enfrentar el próximo mes de febrero cuando sus hijos tengan que presentarse a sus centros enseñanza.

Si, es hipotético; es decir, que tal vez si o tal vez no, pero mientras tanto, la incertidumbre pesa sobre quienes tienen la responsabilidad de cuidar a sus hijos frente a la disposición ministerial de asistir de forma híbrida; puesto que el contagio no pide permiso y puede contagiar en cualquier día tengan o no clases presenciales.

El problema educativo en Guatemala, en principio es que, quienes han dirigido el sistema escolar son personas graduadas en las universidades privadas, además que no han tenido experiencia docente en el sector público: por lo tanto, no conocieron las verdaderas necesidades sociales, económicas, culturales y de salud del sector mayoritario de la población en edad escolar y proyectan e imponen planes y programas dirigidos a estratos económicos con capacidad relativa de sufragar los gastos que dicho proceso requiere.

La incapacidad para entender y comprender el verdadero objetivo de la educación en Guatemala; también ha sido el factor clave de quienes con extracción popular con títulos de licenciados y doctores se desempeñaron como ministros de educación; pero su obra real fue igual a NADA al obedecer las órdenes impuestas por el sistema político de dejar hacer y dejar pasar para que todo cambie y que nada cambie.  Lo que se ha hecho en materia educativa es dar en calidad de limosna una precaria actividad cultural, y no se ha desarrollado ninguno de los objetivos que se persiguen desde hace varios cientos de años.

El término cultura es el cúmulo de conocimientos que enseñan los maestros para el desarrollo de la vida escolar en sus primeros años; es decir, los conocimientos básicos para sobrevivir en este mundo de competencias.  Quien tenga más conocimientos tendrá mejor oportunidad para emplearse y devengar un sueldo o salario. La educación consiste específicamente en la crianza, enseñanza y valores que se dan a los niños y jóvenes por parte de sus núcleos familiares en algunos casos la asistencia a centros religiosos también les aportan valores morales y espirituales.

Propongo que el Gobierno de Guatemala por medio del Ministerio de Educación contrate los servicios de internet y que a cada uno de los alumnos se les proporcione un lapso de 4 horas diarias durante su jornada para que tengan la oportunidad de acceder al conocimiento sin costo alguno como lo determina la ley.

En su caso, las escuelas e institutos deberán documentar a los alumnos beneficiarios única y exclusivamente para realizar tareas y recibir clases. De esa forma los maestros tendrían un control pleno de los alumnos recipiendarios. Esto se puede pagar con el dinero que se desembolsa a una empresa privada por el seguro escolar y sería más provechoso para los estudiantes tener acceso a internet.  ¿Habrá voluntad política para realizar la propuesta?

Fernando Mollinedo
Guatemalteco, Maestro de educación primaria, Profesor de segunda enseñanza, Periodista miembro de la Asociación de Periodistas de Guatemala, realizó estudios de leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Historia en la Universidad Francisco Marroquín; columnista de Diario La Hora durante 26 años, aborda en sus temas aspectos históricos, educativos y de seguridad ciudadana. Su trabajo se distingue por manejar la palabra sencilla y coloquial, dando al lector la oportunidad de comprender de modo sencillo el universo que nos rodea. Analiza los difíciles problemas del país, con un criterio otorgado por su larga trayectoria.
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