Casa Blanca aumenta confusión y temor sobre tregua con China

Por CHRISTOPHER RUGABER
WASHINGTON
Agencia (AP)

El gobierno del presidente Donald Trump generó dudas ayer sobre la solidez de la tregua comercial entre Estados Unidos y China, contribuyendo al desplome de los mercados bursátiles e incrementando los temores de una recesión económica global.

Inicialmente los inversionistas recibieron con alivio la tregua, la cual según el gobierno se concretó durante un encuentro el fin de semana en Buenos Aires entre el presidente Trump y el mandatario chino Xi Jingping, e impulsó al mercado el lunes. Pero ayer, después de una serie de declaraciones confusas y contradictorias de Trump y algunos altos funcionarios, las acciones se desplomaron al grado que el Dow Jones perdió alrededor de 800 puntos o 3.1%.

Los asistentes de la Casa Blanca han tenido problemas para explicar los detalles de lo que acordaron ambas naciones. Y China no ha confirmado haber realizado la mayor parte de las concesiones, como lo asegura el gobierno del presidente Trump.

“La sensación es que cada vez hay menos acuerdos entre las dos partes sobre lo que sucedió en realidad”, dijo Willie Delwiche, estratega de inversiones en Baird. “El mercado subió ante la expectativa de que algo había sucedido. El problema es que ese algo resultó ser nada”.

Otras preocupaciones contribuyeron al desplome bursátil, incluyendo la caída de los rendimientos en los bonos a largo plazo. Esas tasas más bajas dejan entrever que los inversionistas pronostican una desaceleración de la economía estadounidense, así como del crecimiento global, y posiblemente se caiga en una recesión en uno o dos años.

John Williams, presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, también alarmó a los inversionistas al declarar ayer a los reporteros que está a favor de mayores aumentos en las tasas de interés por parte de la Fed. Sus comentarios renovaron temores de que el banco central se pueda equivocar en sus cálculos y elevar las tasas de interés tanto y tan rápido que se termine reduciendo el crecimiento.

El desconcierto en torno al pacto con China coincide con una economía global que enfrenta otros desafíos. Gran Bretaña pasa apuros para negociar su salida de la Unión Europea. El gobierno italiano busca elevar el gasto público y solicitar más préstamos, lo que podría elevar las tasas de interés y frenar el crecimiento.

Y en Estados Unidos, la venta de casas ha caído abruptamente en el último año por el crecimiento en las tasas hipotecarias.

Trump y miembros de la Casa Blanca describieron el supuesto acuerdo entre Estados Unidos y China como un progreso histórico que aliviaría las tensiones comerciales con el potencial de reducir aranceles. Anunciaron que China había accedido a comprar muchos más productos estadounidenses y a negociar ante las declaraciones del gobierno de que Beijing roba tecnología estadounidense. Pero la mañana del martes, Trump renovó sus amenazas arancelarias en una serie de mensajes en Twitter.

“El presidente Xi y yo queremos que se concrete este acuerdo, y probablemente suceda”, tuiteó Trump. “Pero, por si lo olvidaban, soy un hombre de aranceles. Cuando personas o países vienen a saquear la enorme riqueza de nuestra nación, quiero que paguen por el privilegio de hacerlo”.

Trump añadió que ya comenzó el lapso de 90 días para que los negociadores alcancen un acuerdo de mayor calado, y que sus colaboradores verán “si es posible o no alcanzar un acuerdo real con China”.

Las palabras del mandatario tuvieron el efecto de hacer menos probable que el acuerdo del fin de semana, de por si ambiguo e incierto, produzca un pacto comercial a largo plazo.

“Prevemos que la relación entre las dos economías más grandes del mundo sigan siendo problemática”, dijo Moody’s Investors Service en un reporte. “Los pocos acuerdos y las modestas concesiones en su actual disputa comercial no zanjarán la enorme distancia en sus respectivos intereses económicos, políticos y estratégicos”.