Cáncer del seno: ¿Qué necesitamos del sistema de salud?

Alfonso Mata

Mejor implementación y acceso a herramientas de detección.

Cuanto más temprano se descubra el cáncer de seno, más probable vencerlo. Y aunque la mamografía sigue siendo el método de detección preferido, detectar del 80 al 90% de los cánceres antes de que se sienta un bulto, no suele hacerse bien en mujeres jóvenes, cuyos senos tienden a ser densos, lo que significa: que tienen más glándulas y tejido conectivo y menos grasa.

Si su médico o usted encuentran un bulto en sus senos la radiografía no procede. Entonces, si encuentra un bulto, su médico puede recomendarle una ecografía especial (que usa ondas de alta frecuencia para determinar si es un quiste benigno o una masa sólida). Si los resultados de una imagen no son concluyentes, las imágenes de elasticidad, una versión modificada de un ultrasonido que mide la firmeza de un tumor lo es. Esta técnica, cuando se analizó en 72 bultos, fue capaz de identificar correctamente los 16 que eran cancerosos.

Pero lo más indicado es una mamografía digital. “Las imágenes se capturan en una computadora, por lo que puede acercarse para examinar las áreas sospechosas más de cerca, un beneficio real en mujeres con mamas densas”, dice Marisa Weiss, oncóloga de breast radiation y fundadora de breastcancer.org.

Existe otra prueba que puede aplicarse a mujeres jóvenes de alto riesgo en sus etapas de vida temprana y que facilita la búsqueda y clasificación de grumos: imágenes de resonancia magnética o MRI. “Estas máquinas analizan el flujo sanguíneo”, dice Elizabeth Morris, directora de resonancia magnética de mama en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center. “Y dado que los tumores crean su propio suministro de sangre, la prueba puede encontrarlos en una etapa muy temprana”.

La American Cancer Society ahora recomienda MRI además de una mamografía, para todas las mujeres que portan los genes mutantes de cáncer de mama BRCA1 o BRCA2, un análisis de sangre puede detectar su presencia y también a las que tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o hermano) con el gen, o una serie de parientes cercanos que han tenido cáncer de mama. Si una mujer ha tenido bultos precancerosos o tiene senos extremadamente densos, debe hablar con su médico sobre la posibilidad de agregar una MRI a sus exámenes anuales de mamografía.

Pero lo mejor en mujeres menores de 40 años sigue siendo el autoexamen del seno, cosa en que a muy pocas mujeres se les entrena y si usted quiere información al respecto visite la página del IGSS http://epidemiologia.mspas.gob.gt/files/Publicaciones%202016/Protocolos/Protocolo%20de%20Cancer%20%20junio%202016.pdf

Guatemala cuenta con poca capacidad instalada pública y privada para diagnosticar y atender pacientes con cáncer y, lamentablemente, la Ciudad de Guatemala concentra más del 90% de los profesionales especialistas en oncología. Así mismo, en la Ciudad de Guatemala se encuentra el 100% de los centros de radioterapia del país. Su cobertura ante la problemática es muy pobre tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.

Tratamientos personalizados
En nuestro medio, la mayoría de los cánceres de seno suelen ser tratados de la misma manera: alguna combinación de cirugía, radiación y quimioterapia. En la actualidad se sabe que el cáncer de seno no es solo una enfermedad y aún no se montan los procedimientos adecuados separando los tumores en subconjuntos basados en sus características genéticas y moleculares. Resultado: no estamos ofreciendo a las mujeres tratamientos más específicos y efectivos.

En otras latitudes, gracias a nuevas pruebas de diagnóstico, Oncotype DX y MammaPrint es posible a los médicos observar el estado de los genes en el tejido tumoral, para determinar quién necesitará quimioterapia, además de la cirugía y la radiación, y para predecir la probabilidad de recurrencia de un tumor. “Son herramientas maravillosas porque pueden decirnos cómo se comporta el tumor y guiar opciones de tratamiento”, dice el doctor Julie Gralow, cuyo equipo ha encontrado que solo del 15 al 20% de las mujeres con tumores de estrógeno en estado inicial, realmente necesitan quimioterapia, pero hasta ahora no ha sido fácil saber quién lo hace y quién no. “Así que nos equivocamos del lado del tratamiento, lo que significa que muchas mujeres se han sometido a una quimioterapia innecesaria”.

Avances en uso de medicamentos
Los nuevos medicamentos, utilizados solos o en combinación con los existentes, están ampliando las opciones de tratamiento y nos ayudan a enfrentar la enfermedad como nunca antes. Por ejemplo, Herceptin, que ha sido aprobado para el cáncer de seno en etapa temprana y avanzada, sigue siendo la primera opción para las mujeres con tumores que dan positivo para HER-2, una proteína que estimula a las células cancerosas a crecer y proliferar. Pero para algunas mujeres, el medicamento deja de funcionar y el tumor regresa. Afortunadamente para ellos, está el nuevo Tykerb aprobado. “Se está utilizando con éxito junto con la quimioterapia oral para mujeres con cáncer de mama HER-2 avanzado”, dice Halle Moore, R.D., de la Clínica Cleveland.

Lo siguiente en el horizonte farmacológico es probar la efectividad de los medicamentos que funcionan a nivel celular. Las vacunas preventivas también se están estudiando. La investigación es muy preliminar, pero ¿habrá una vacuna disponible en algún momento en el futuro? Todos estamos muy esperanzados.

Para el sistema de salud de Guatemala se vuelve necesario montar e implementar los protocolos terapéuticos ya existentes más adecuados como medicamentos básicos al respecto.

Lo que se está haciendo mal
Se suele decir que una vez que algo se establece como estándar, es muy difícil retroceder. Cada tipo de cáncer necesita de tratamiento especial, no hay tratamiento estándar para el cáncer de seno. La decisión de la gente de hacer cualquier cosa es clara: cuando te dicen que necesitas hacer cosas para salvar tu vida, respondes: ¡Cualquier cosa!, tengo niños pequeños, esposo, padres etc. Si bien muchos tratamientos significan efectos secundarios, los médicos guatemaltecos afirman que mucha de la atención médica actual, es insuficiente y otra es incompleta. Si bien la posibilidad de detectar tumores malignos tempranos es importante, por la falta de recursos, muchos tumores benignos se detectan y se tratan con quimioterapia brutal e innecesaria. Irónicamente, en este caso, el tratamiento es mucho peor para la salud del paciente.

Las mastectomías bilaterales también han aumentado en nuestro medio. A pesar de la creencia común, la eliminación del segundo seno no mejora las tasas de supervivencia de las mujeres (a menos que el anómalo gen BRCA esté presente). También significa el doble de la tasa de complicaciones de una sola mastectomía.

Vivimos en una cultura de más tratamiento, mejor. Esto se deriva de dos cosas: miedo individual y un sistema médico carente de todos los recursos. Las personas están dispuestas a someter sus cuerpos a cualquier cosa, porque el miedo es un gran componente del cáncer de seno y es comprensible. Muchos juegan con este miedo al impulsar una narrativa simplista, “talla única”. Por supuesto, el cáncer de seno es una crisis de salud pública también.

El tratamiento excesivo o mal enfocado, también es problema en términos de desigualdad. Se ha dicho que: “Normalmente pensamos en la inequidad en salud como una falta de tratamiento”, pero también puede ser “demasiado tratamiento o el tratamiento incorrecto”. La falta de acceso a la información y al tratamiento prevalece entre las mujeres más pobres, las madres solteras y trabajadoras. Las mujeres de etnia indígena, rurales, probablemente no sean tratadas y soporten grandes sufrimientos.

Finalmente y muy grave, no existen estudios nacionales que sugieren los niveles de riesgo escaso o aumentado de cáncer de seno a partir de los factores de riesgo conocido, tampoco se conoce sobre el riesgo absoluto o relativo promedio de la mujer de desarrollar cáncer de seno en la próxima década o décadas de su vida. En conclusión: urge que se desarrollen los protocolos nacionales de detección, prevención, diagnóstico, tratamiento de cáncer y organización y funcionamiento de unidades de cáncer.