Canadá se convierte en el segundo país en legalizar la marihuana

Por Manuela Imre
Toronto,
Agencia dpa

Una hoja de cannabis está dibujada con chocolate en polvo en la espuma de un café. “En nuestro menú no figura aún la marihuana. Todavía no”, dice Chris James, dueño de la cafetería Cannabis & Coffee, situada en el centro de Toronto. Algo que de momento no cambiará a partir del miércoles, cuando Canadá se convertirá en el segundo país del mundo -después de Uruguay- en legalizar la marihuana.

En la provincia de Ontario estará permitido el consumo privado y la compra de marihuana, pero de momento únicamente online. Mientras en algunas provincias ya se abrirán algunas tiendas donde adquirirlo; en Ontario no habrá tiendas físicas hasta abril.

Algo más se podría tardar hasta encontrar alimentos como galletas o bebidas con cannabis, al menos hasta otoño (boreal) del próximo año. “Tenemos paciencia”, asegura James, que utilizará el tiempo hasta entonces para difundir material informativo y organizar eventos sobre la marihuana.

“Nuestro objetivo central es quitar el estigma de la mente de las personas”, cuenta. La legalización es el primer paso, dice mientras cuenta en una pizarra los días, horas y minutos que quedan hasta el miércoles.

El uso medicinal de la marihuana está permitido desde hace años con receta médica en las llamadas “clínicas del cannabis”, una especie de farmacias repartidas por toda la ciudad. Pero incluso pese a la necesidad de receta médica, hasta hora no era muy difícil conseguir algo de marihuana, cuenta Smith.

A partir del miércoles, todo mayor de 19 años podrá comprar y llevar consigo hasta 30 gramos para consumo propio y plantar cuatro plantas en casa.

Damian Smith, un estudiante de 20 años que vierte azúcar sobre la hoja de cannabis de su café, se muestra aliviado de que ninguno de sus amigos tenga que esconderse en un parking oscuro con el miedo constante de que la Policía salga de una esquina. También él confiesa liarse un porro “de vez en cuando, normalmente el fin de semana”, como la mayoría de sus amigos.

La marihuana no es nada nuevo para los jóvenes de la ciudad, asegura mientras sacude los hombros. “No es ningún secreto. Se huele en todas las esquinas”. No pretende consumir más cuando sea legalizada, asegura sino consumir “sin mala conciencia”.

Algo que también parecen haber controlado los habitantes de Toronto. Según una investigación de la empresa de investigación de mercado Environics Analytics, los casi tres millones de habitantes de la metrópolis fuman casi 142 millones de porros al año. Si se apilaran uno sobre otro, podría construirse 2,050 veces la Torre Nacional de Canadá o la Torre CN, el monumento de la ciudad de 550 metros de altura, calculan medios canadienses.

Quienes se oponen a la medida alegan que el consumo aumentó en la ciudad en los últimos años y que la legalización facilitará que los menores de edad tengan acceso a la marihuana. Los defensores, al contrario, ven una oportunidad para que haya más información.

Bill Blair, ministro de Seguridad Fronteriza y Reducción del Crimen, dijo en una emisora local que las autoridades llevan más de dos años preparándose para la legalización. “Debemos sacar el consumo de las sombras y aclarar los peligros que conlleva”.

De forma similar lo ve la fiscal general, Caroline Mulroney, que anunció en Twitter una campaña de información que acompañará la legalización. “Es evidente que no incitará el consumo o fomenta el mercado del cannabis, sino que se centrará en las responsabilidad social”, dijo.

Muchas empresas, grandes marchas y desempleados esperan que la legalización empuje la industria. “Un tsunami de libertad de elección para los canadienses”, profetiza Greg Pantelic, jefe de AHLOT, una firma que venderá marihuana online a partir del miércoles. “Pronto será difícil decidir entre los cientos de nuevas marcas”, aventura.

Para orientar a los consumidores ha creado una iniciativa en Twitter. “Buscamos expertos del cannabis que, de forma remunerada, prueben diversos tipos de marihuana e informen en las redes sociales”, cuenta. Evidentemente, tras la legalización. La afluencia de solicitudes ha sido inmensa.