Caminos críticos para modificar la cuarentena actual (XV parte)

Alfonso Mata

Sin preparación para emergencia nacional

Sin Asesoramiento adecuado
Los incidentes propiciados o que se le atribuyen a la COVID-19, sociales, políticos, ambientales y financieros que hemos conocido a través de los medios de comunicación nacionales e internacionales hemos visto que han sido causales de la interrupción significativa de la vida social y económica de la nación que han afectado significativamente la organización institucional y de empresas y otras organizaciones y que ha detenido o al menos menguado el desarrollo de la vida nacional e individual.

Las organizaciones, las instituciones necesitan con urgencia poner en marcha acuerdos para mitigar el impacto de esas disrupciones, acuerdos que deben ser enteramente de dominio público y deben priorizarse aquellos arreglos que puedan ayudarlos a regresar a los niveles normales de negocios más rápidamente, limitar el volumen de negocios perdidos y reducir las posibilidades de que los clientes pierdan la confianza en ellos. Esta planificación no solo se considera ampliamente como un buen sentido comercial, sino que incluso podría ser crítica para la supervivencia de una organización y la nacional.

El proceso de desarrollar planes para hacer frente a incidentes disruptivos de la COVID-19 en un país con antecedentes tan amplios de corrupción política y social como sucede en nuestro medio implica no solo atender la emergencia sino atacar simultáneamente la corrupción y la falta de justicia como otro frente de la crisis. Implica no solo identificar actividades y recursos comerciales críticos y planificar cómo mantenerlos ante la situación actual y venidera en el caso de la COVID-19 y cómo fortalecer la trasparencia y eficiencia del sector institucional.

¿Tiene su organización planes para hacer frente a la interrupción que los afecta?
Ante lo expuesto cabe dos preguntas ¿Sabían las instituciones nacionales el eminente peligro? no pregunto si conocían como vendría, sino más bien si sabían que en un sistema tan dinámico como es el sanitario nacional e internacional estaba propenso a tal catástrofe como resultado de la inestabilidad social, política, ambiental. La respuesta es claro que sí. A ello cabía la misma pregunta acerca de las instituciones sanitarias ESTABAN PREPARADAS y cabe de respuesta claro que no. Si consideramos esas dos negativas, no nos sorprenderá encontrar en ellos los signos de la burocracia, como son la vaguedad e imprecisión de sus respuestas cuya inevitable conclusión es el fracaso. Por consiguiente, conjeturamos que proseguirán de este modo.

Tal es la estructura de nuestra sociedad, entidad que sobrevive, no obstante, por su capacidad de adaptación a los cambios. Y si esta sociedad integrada por sus instituciones, se ve amenazada por un cambio demasiado rápido como el que provoca una pandemia, la respuesta que gran parte de la gente sensata da, contrasta con lo poco que el gobierno implementa y que consiste en reforzar las normas de actuación social, reforzar las instituciones, endurecer las leyes penales, morales y sociales y endeudar a las generaciones futuras y de esta manera, hacer frente a las circunstancias adversas del momento. Esta es una actitud conservadora y no creo que siga dando resultados por mucho tiempo ni que mejore situaciones de por sí ya deterioradas. Esta visión descansa en un error: la gente trata de convencerse de que sigue siendo eficaz lo que hace el gobierno, porque consideran a la sociedad como una entidad cuya peculiaridad radica en que se estima como algo intrínsecamente valioso y el gobierno está haciendo lo imposible por evitar muertes. Entonces reafirman y proclaman a través de su accionar desde el voto hasta las destituciones, que los errores que se cometen, pueden rectificarse. Las barreras que derriba una moral permisiva, pueden repararse. Pero no, no nos engañemos, tal cosa sería posible en una entidad estática, en la nuestra solo permite que el sistema se mantenga.

Hay una salida: implementar nuevos planes, nueva estructura, nueva gente

Para implementar dichos planes, el Estado y las organizaciones deben hacerse, podríamos decir las mismas preguntas, aunque su enfoque y fin resulte diferente:

* ¿Cuáles son sus productos y servicios clave?
* ¿Cuáles son las actividades críticas y los recursos necesarios para entregarlos (por ejemplo, personal, tecnología, instalaciones, información o suministros)?
* ¿Cuáles son los riesgos para estas actividades y recursos?
* ¿Cómo mantendrá su organización estas actividades críticas ante situación actual y potencial futura?

Clave en la respuesta a esas preguntas iniciales, resulta el análisis de la situación actual y futura en sus marcos generales y acuerdo sobre ello. Eso no se ha realizado aun y su difusión masiva debe hacerse para garantizar que sean viables las estrategias e intervenciones. Solo así se podrán establecer continuidad comercial, social, institucional y por consiguiente acá de nuevo hay puntos a tocar por todas las partes de igual importancia y respuesta encaminadas a establecer medidas para mantener actividades esenciales durante y después de la emergencia.

* ¿Cómo afrontaría su organización las reducciones significativas de recursos, personal?
* Identificar las actividades que son críticas para su negocio y aquellas que podrían reducirse o detenerse durante períodos de escasez significativa de personal.
* Calcular el número mínimo de recurso y personal requerido para llevar a cabo actividades críticas.
* Identificar las habilidades y experiencia requeridas para emprender las actividades críticas y desarrollar un inventario de habilidades del personal para ayudar con la redistribución del personal y recursos.
* Identificar al personal y los recursos que podrían pasar de actividades no esenciales a actividades críticas y posibles
Fundamental en todo ello y requisito derivado de los planes el entrenamiento es:
* Introducir la capacitación cruzada de habilidades en varias personas.
* Identificar puestos esenciales e individuos cuya ausencia pondría la continuidad del negocio en un riesgo particular, e incorporar la planificación de la sucesión para el personal clave.
* Realización de mapeo de procesos de negocio e intervención para permitir al personal asumir diferentes roles. Esto podría implicar: describir el flujo de materiales, información y documentos; – mostrar las diversas tareas contenidas en los procesos indicando las decisiones que deben tomarse a lo largo de la cadena; mostrar las relaciones e interdependencias esenciales entre los pasos del proceso.
* Desarrollar o expandir opciones de autoservicio y en línea para clientes y socios

¿Cómo afecta a su organización la denegación de cambio y continuidad?
La denegación de acceso a un sitio o área, puede surgir de una variedad de incidentes y puede variar desde unas pocas horas hasta muchos meses. Durante un incidente, se esperaría que los servicios de emergencia (CONRED) proporcionen asesoramiento sobre qué medidas deben tomarse. Este consejo debe seguirse en todo momento. Sin embargo, es muy poco al respecto de pandemias lo que puede ofertar la CONRED o lo institucional y por consiguiente el Estado y las organizaciones deberían considerar desarrollar planes al respecto en caso de emergencia sanitaria como la presente. Al crear estos planes, las organizaciones pueden desear:

* Considere de antemano bajo qué circunstancias la organización puede necesitar evacuar o movilizar o prescindir al personal.
* Desarrollar equipos y planes de seguridad, primeros auxilios o asistencia de evacuación que puedan apoyar al personal durante esas circunstancias.
* Desarrollar planes para ubicar y contabilizar a los que estaban en el sitio o en las inmediaciones y cualquier arreglo especial requerido para el personal vulnerable.
* Considere cómo proporcionar comunicaciones al personal y al cliente e informes de seguridad en caso de evacuación o cierre o trabajo parcial y modificación del actual.
* Piense en cómo el personal será trasladado desde el punto de reunión a un sitio alternativo, transportado a su hogar o trasladado a un lugar seguro.
* Asegúrese de que haya un sólido sistema de cascada de teléfono y / o correo electrónico para contactar al personal (fuera del horario laboral si es necesario).

¿Pérdida inesperada de infraestructura?
La pérdida de electricidad de la red eléctrica, pérdida de agua corriente y alcantarillado, pérdida de comunicaciones móviles, dependiendo de los arreglos de respaldo, interrupción de las transacciones financieras, cierre de proveedurías. Podemos decir que ninguna organización estaba preparada para esta interrupción considerando: Métodos de trabajo alternativos que no requieren por ejemplo electricidad. Fuerza laboral preparada para que rompa con los horarios y calendarios establecidos de rotación conocidos. Cierre de locales no esenciales. Mantenimiento y copia de seguridad de datos regularmente. La interrupción del transporte local, regional o internacional utilizado por el personal o para la producción entrega de suministros. Todas ellas y algunas más, actividades críticas, tanto directa como indirectamente no fueron preparadas para ello ni siquiera para minimizar el impacto de esta interrupción. Todo ello sin planificación previa afecta el control de la pandemia.

¿Cómo afectaría una pérdida de telecomunicaciones a su organización?
Muchas organizaciones utilizan servicios de telecomunicaciones que dependen de la misma infraestructura física, tecnología y proveedores. Por lo tanto, podrían experimentar interrupciones concurrentes en los teléfonos móviles y las redes fijas, los sistemas de mensajería, el acceso a Internet y las videoconferencias. Las organizaciones pueden ayudarse a sí mismas a prepararse para tal interrupción al evitar la dependencia de una única solución técnica (por ejemplo, no depender únicamente de teléfonos móviles para comunicaciones críticas). considerar: Qué sistemas de TI son necesarios para llevar a cabo actividades críticas .Qué información se necesita o

Debemos ser conscientes que, si la sociedad es un sistema dinámico, todos los fenómenos desencadenados por un bicho que simplemente busca reproducirse, no son simplemente manchas -son sus resultados- del medio ambiental, social que este encuentra en su vida y que puede favorecer su reproducción. Las inquietantes amenazas que se convirtieron en daño, a lo que conservamos como más valioso: vida, negocios, ganancias y vida cómoda, son los efectos de un sistema organizado para producirlos –para producirlos ante la amenaza de ese bicho. No son accidentales y no pueden considerarse errores. Son la continua secuela de conflictos implícitos en el sistema social y ambiental que hemos creado, debido a la forma específica de su organización.