Caminos críticos para modificar la cuarentena actual IV: La epidemia vigilada y seguida (V Parte)

La epidemiología se define generalmente como el estudio de la naturaleza, distribución, causalidad, modo de transferencia, prevención y control de la enfermedad. Foto la hora: AP.

Alfonso Mata

La salud del grupo adquiere importancia a lo largo de la historia

La inmunidad colectiva es un elemento importante en el equilibrio entre la población que puede padecer una enfermedad llamada población anfitriona y el microorganismo que la provoca, y el concepto de inmunidad colectiva, o de rebaño, representa el grado en que la comunidad es susceptible o no a una enfermedad infecciosa como resultado de que miembros de la población hayan adquirido inmunidad activa de infección o inmunización profiláctica.

Los intentos de observar y registrar la historia y evolución de una enfermedad para idear medios para determinar su causa y control tienen una larga historia. Hipócrates, al escribir sobre la aparición de enfermedades, distinguió entre el “estado estacionario”, el “estado endémico” y el cambio brusco de incidencia, la “epidemia”.

En el mundo occidental, probablemente, las primeras medidas de salud pública basadas en informes de casos de enfermedades infecciosas fueron las de 1348 cuando la República de Venecia excluyó los barcos con personas afectadas a bordo, para controlar los brotes de peste neumónica (la muerte negra) y cincuenta años después Venecia también introduce el concepto de cuarentena cuando los barcos de las zonas afectadas por la peste tuvieron que permanecer fuera de los puertos durante 40 días (quaranta giorni).

Pero el mayor avance epidemiológico se tuvo hasta finales del siglo XVI en que se publicaron las causas de muerte en Londres en 1592 y a partir de eso otros países también se interesan por contar el número de personas que morían en las grandes ciudades por enfermedades específicas y abogar por el valor de obtener datos numéricos sobre una población para estudiar las causas de la enfermedad. Pero oficialmente no es sino hasta el siglo XIX en que se establece la oficina del Registrador General que se ocupaba de enfermedades infecciosas, enfermedades ocupacionales, accidentes o condiciones de trabajo peligrosas.

La importancia para mejorar el saneamiento y condiciones sanitarias de la población a partir de la observación aguda de la enfermedad para deducir la causa probable es vieja también y su utilidad se ha demostrado en muchas ocasiones incluso antes de la identificación de los microorganismos. En 1849, 34 años antes de la identificación de Vibrio cholerae por Robert Koch (1843-1910), John Snow (1813-1858), un médico de Londres, demostró por observación epidemiológica que el cólera se propaga principalmente al beber agua infectada y no por el aire en forma de miasmas, como se pensaba comúnmente en ese momento. Del mismo modo, William Budd (1811-1880), un médico general de Devon, mostró en 1873 cómo se propagó la fiebre tifoidea, aunque no fue hasta 1885 que el bacilo de la fiebre tifoidease aisló por primera vez en el laboratorio. Más recientemente, William Pickles (1885–1969), un médico general en Wensleydale, Yorkshire, pudo dilucidar muchas de las características epidemiológicas de la hepatitis y otras infecciones mucho antes de que los avances microbiológicos confirmaran sus observaciones.

Desde estos comienzos, la vigilancia de la infección ha asumido proporciones nacionales e internacionales. Diferentes unidades de salud pública recopilan información sobre enfermedades infecciosas y riesgos ambientales para el país y, a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona enlaces y apoyo importantes. Esta cooperación internacional es vital ya que “los gérmenes no reconocen límites”.

Probablemente el logro más destacado en la época moderna de la vigilancia internacional fue el desarrollo de un programa para la erradicación de la viruela y la poliomielitis. El enfoque multidisciplinario adoptado por la OMS, en el cual los programas se basaban en la comunidad con objetivos medibles y monitoreo constante, dio como resultado el último caso endémico registrado antes del año 2000. La viruela se declaró oficialmente erradicada en diciembre de 1979.

Epidemiología: corazón del control de las enfermedades
La epidemiología se define generalmente como el estudio de la naturaleza, distribución, causalidad, modo de transferencia, prevención y control de la enfermedad. También se ha considerado como “la historia natural de la enfermedad” o como “el rostro humano de la ecología”. Estrechamente relacionado con el estudio de la epidemiología está el concepto de vigilancia, que es probablemente la técnica de control de infecciones más efectiva disponible. La vigilancia se define como: el estudio epidemiológico de una enfermedad como un proceso dinámico que involucra la ecología del agente infeccioso, el huésped, los reservorios, los vectores, así como los complejos mecanismos ambientales, políticos, sociales y culturales involucrados en la propagación de la infección y el grado en que esta propagación ocurrirá. Hay tres elementos principales de vigilancia de la infección:
1. La recopilación sistemática de datos pertinentes
2. La consolidación y evaluación ordenadas de los datos.
3. La pronta difusión de los resultados, especialmente a aquellos que pueden tomar las medidas apropiadas sean instituciones públicas como privadas y público en general.

La vigilancia prevé el reconocimiento de problemas agudos que requieren una acción local, nacional o internacional inmediata, y una evaluación adicional al revelar tendencias o facilitar pronósticos. También proporciona una base racional para planificar e implementar medidas de control eficientes y para su evaluación y evaluación continua. Aunque es particularmente apropiado para el estudio de enfermedades infecciosas, los principios epidemiológicos también se utilizan para dilucidar las causas de las enfermedades no transmisibles.
El registro del proceso infeccioso dentro de la epidemiología
Se considera dentro de la epidemiología el proceso infeccioso como un estado dinámico que involucra tres factores principales: el microorganismo, el huésped y el medio ambiente. El centro del estudio epidemiológico es lo denominado Brote

Brotes de infección: La aglomeración de seres humanos (o incluso animales) proporciona las condiciones necesarias para permitir que los microorganismos se multipliquen y se propaguen. Cuando los seres humanos llevaban vidas nómadas, había menos oportunidades para que ocurrieran brotes; Las principales oportunidades surgieron cuando un gran número se reunió para vivir lo más cercana posible o por una actividad humana como una peregrinación o tuvo otros motivos para una reunión. Estas agrupaciones facilitaron la propagación de la infección, lo que resultó en brotes; La subsiguiente dispersión del grupo permitió que el organismo causal fuera llevado a otro lugar.

Los datos fundamentales que busca el epidemiólogo cada vez que se produce un brote son los siguientes:

1. ¿QUIÉN se infecta? Cuál es su edad Por ejemplo, si un posible brote de origen alimentario afecta principalmente a niños, ¿podría ser la fuente la leche o el helado?
2. ¿Dónde estaban los que se infectaron? ¿Dónde han estado recientemente? Por ejemplo, en un brote en una escuela de influenza ¿estaban todos en la misma aula? ¿Podría ser algún estudiante o los maestros ser portador del patógeno? En un brote comunitario de una diarrea, ¿los afectados comían algo todos en común a favor del alimento como una fuente de infección?
3. ¿CUÁNDO ocurrió la infección? Al conocer el período de incubación de la infección y la fecha de inicio de los síntomas, es posible rastrear un evento al que asistieron todos los afectados.
4. ¿Cuál fue el factor común? Por ejemplo, en un episodio de intoxicación alimentaria comunitaria, la ingestión de un artículo alimenticio por la mayoría de los afectados pero no por los no afectados puede ser una evidencia vital.
5. ¿CÓMO se infectaron los involucrados ? Por ejemplo, la formación de abscesos entre las personas recientemente inmunizadas, podría deberse a una vacuna contaminada.
6. ¿POR QUÉ ocurrió la infección? Por ejemplo, el recalentamiento de la carne puede ser la causa de un brote de intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens.

Investigación de brotes
En la investigación de brotes es importante tener un enfoque estandarizado de los diversos pasos involucrados. Tal enfoque podría tener lo siguiente como base:

1. Verificar el diagnóstico. Siempre es prudente confirmar que la historia clínica de lo que siente, padece y tiene la persona es compatible con el diagnóstico.
2. Establecer la existencia de un brote. El mayor interés de un investigador o un cambio en el mecanismo de notificación a veces puede dar lugar a un aumento en el número de informes de enfermedad o a una disminución. Es importante verificar el nivel previo de investigación de una entidad clínica a cuantas personas se estudia y cómo o alteración en los métodos de laboratorio si se cambió el método.
3. Establecer el alcance de un brote. A menudo, el número de casos notificados es solo una proporción del número total de afectados. Es necesario buscar los casos adicionales o se puede perder información vital y producir un informe falso o incompleto.
4. Identificar características o experiencias comunes de las personas afectadas. Se requiere un historial individual de cada caso confirmado o sospechoso para detectar cualquier factor común entre los afectados (por ejemplo, comer el mismo alimento).
5. Investigar la fuente y el vehículo de la infección. Además de determinar las características generales del material sospechoso de ser la fuente o el vehículo de la infección, a menudo deberá realizarse una investigación de laboratorio adecuada. La buena cooperación con el personal del laboratorio es de vital importancia. Cada vez más, los supuestos vínculos entre individuos que se presentan con la misma infección o enfermedad infecciosa se confirman o disipan mediante la tipificación o secuenciación de los genes del organismo involucrado.
6. Analizar los hallazgos. Los datos deben analizarse según diversos criterios epidemiológicos, especialmente personas, tiempo y lugar. Deben obtenerse denominadores para calcular las tasas de ataque.
7. Construir y probar una hipótesis. Sobre la base de la evidencia, se debe construir una hipótesis sobre el origen del brote. Esto puede ser confirmado por los hallazgos de laboratorio, pero puede ser necesario tomar medidas para controlar el brote de antemano. La hipótesis puede ser probada comparando información de casos con controles pareados (estudio de caso / control).

Modelos matemáticos
En la epidemia de COVID-19 constantemente estamos viendo gráficas y tablas que explican cómo estamos. Las técnicas de modelado matemático en epidemiología, intentan definir, mediante el uso de estimaciones y supuestos relativamente simples, las condiciones dinámicas que rigen la transmisión de agentes transmisibles.

Es necesario conocer los detalles de las tasas de multiplicación y crecimiento de los microorganismos y la propagación de la infección en condiciones naturales o experimentales para simular la propagación en comunidades definidas. Los factores medibles incluyen. Para los cálculos se usan fuentes de información diversa.

* El número de personas infecciosas o fuentes de introducción de la infección.
* La proporción de personas susceptibles en una comunidad en riesgo
* La duración de la inmunidad
* La introducción de nuevos susceptibles
* La tasa de expulsión de personas infectadas (por aislamiento, inmunidad o muerte)
* La respuesta a las vacunas y los agentes quimioterapéuticos.

Los modelos matemáticos pueden usarse para predecir brotes y epidemias. Este enfoque se ha utilizado para intentar pronosticar el número de casos de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, los brotes y epidemias de otros coronavirus como el SARS que es probable que ocurran y el efecto de las medidas de control.

Conclusión
Debido a la causa multifactorial de la infección, generalmente es necesario estudiar la epidemiología de la infección de manera multidisciplinaria. El microbiólogo, el clínico, el epidemiólogo, la enfermera de control de infecciones, el veterinario, el oficial de salud ambiental y otro personal apropiado deben estar involucrados. El alcance de la participación dependerá de la naturaleza de la infección. El éxito dependerá de la experiencia y la cooperación de estos miembros del equipo.