Caminos críticos para modificar la cuarentena actual (2 parte)

III. La idea de “adquirir inmunidad colectiva de forma natural”.

La cuarentena por sí sola no calma la epidemia y entonces, sí, algunos países están disminuyendo gradualmente las restricciones de cuarentena para toda la población, lo que se espera a partir de ello es que habrá más capacidad de producción, luego se reanudará la construcción, el comercio, los bares y restaurantes las justas deportivas y demás espectáculos de diversión, dependiendo del riesgo en la región. Solo a partir de la tercera fase, por ahí de septiembre, se espera reanudar el turismo, abrir instituciones culturales y escuelas.

Veamos algunas ideas y hechos científicos según un análisis realizado por el Imperial College de Londres que ejemplificó con Italia. En Italia, incluso la restauración del 20% de la movilidad previa a la cuarentena, podría conducir a un nuevo brote de muertes y enfermedades tan pronto como tres semanas después del levantamiento de la cuarentena ¿Por qué se dice eso? Porque de acuerdo a ese análisis, los italianos a pesar de la gran cantidad de muertes y enfermos y asintomáticos, todavía no se enfermaron en la cantidad que podría proporcionar inmunidad colectiva. Esto es lo que resulta clave en la toma de decisión de levantar la forma de distanciamiento social. Los autores de ese informe inglés, aseguran que las medidas de distancia social deben permanecer, así como las pruebas, el seguimiento de contactos y el aislamiento de personas con COVID-19.

¿Hay algún fundamento para esa afirmación? Bien, actualmente los estudios muestran que debido a las medidas de cuarentena, el número básico de reproducción del virus es inferior a uno en todas las regiones incluyendo en los países más afectados. Esto significa que una persona con COVID-19 infecta a menos de una persona. Eso fue suficiente para controlar la velocidad de propagación de la enfermedad y la gran verdad es que y debemos partir de ello no solo para cuando empezó la pandemia en China sino en marzo del 2020 en nuestro país: Cuando el coronavirus que causa COVID-19 comenzó a propagarse, prácticamente nadie era inmune.

Partiendo de ello, cabe esperar que si los valores de adquisición con controles aun son bajos, al no encontrar resistencia, el virus se propagara rápidamente por las comunidades. Detenerlo requerirá que un porcentaje significativo de personas sea inmune y ello tendrá un alto costo. Pero, ¿cómo podemos llegar a ese punto de inmunidad poblacional a mas bajo riesgo y costo de vidas? Este es el verdadero reto que tiene levantar las medidas actuales.

¿Cómo debemos entender entonces lo que se pretende con la inmunidad colectiva? Por ejemplo, si el 80% de una población es inmune, su sistema inmunológico tiene las armas para no dejar entrar a un virus y descomponerlo, cuatro de cada cinco personas que se encuentran con alguien con la enfermedad no se enfermarán (y no la propagarán más). De esta manera, la propagación de enfermedades infecciosas se mantiene bajo control. En otras palabras Cuando la mayoría de la población es inmune a una enfermedad infecciosa, esto proporciona protección indirecta, o inmunidad de rebaño (también llamada protección colectiva), a aquellos que no son inmunes a la enfermedad.

Entonces el reto en estos momentos es saber cuán contagioso es el SARCoV-19 y saber cuánto de la población, el 60, 70 90% necesita tener la inmunidad para lograr la inmunidad del rebaño.

Pasemos a ver entonces lo que nos dice la experiencia ¿Cómo hemos logrado la inmunidad de rebaño para otras enfermedades infecciosas? El sarampión, las paperas, la poliomielitis y la varicela son ejemplos de enfermedades infecciosas que alguna vez fueron muy comunes, pero que ahora son poco frecuentes en la mayoría de países del mundo. Pero en estos casos y esto es lo importante de señalar, las vacunas ayudaron a establecer la inmunidad colectiva.

Y otro elemento fundamental que tenemos que tener en cuenta es la duración de la inmunidad colectiva. Cada año en distintas regiones del mundo incluso en Guatemala, a veces vemos brotes de enfermedades prevenibles por vacunación en comunidades con menor cobertura de vacunación porque no tienen protección de rebaño. (En Guatemala se han reportado en años anteriores, brotes de sarampión, por ejemplo).

Bueno eso es con las vacunas que no matan ni generan grandes complicaciones y qué pasa con las infecciones sin una vacuna (como lo que sucede actualmente) La experiencia demuestra que incluso si la mayoría de adultos han desarrollado inmunidad debido a una infección previa, la enfermedad aún puede circular entre los niños y aún puede infectar a aquellos con sistemas inmunes debilitados. Esto lo ha observado la medicina desde antes de que se desarrollaran las vacunas. Las propiedades del virus o de la bacteria (capacidad de mutar por ejemplo), la cantidad proporcional de casos inmunizados determina la estabilidad de la inmunidad colectiva, su duración.

Y finalmente tenemos otro caso. Otros virus (como la gripe) mutan con el tiempo, por lo que los anticuerpos de una infección previa brindan protección solo por un corto período de tiempo. Para la gripe, esto es menos de un año. Si el SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19, es como otros coronavirus que actualmente infectan a los humanos, podemos esperar que las personas que se infecten serán inmunes durante meses o años, pero probablemente no durante toda su vida.

Entonces debemos tener claro a qué estamos apuntando con ese lograr la inmunidad de rebaño con SARS-CoV-2 en estos momentos y esto lo dejaremos para el próximo capítulo.