POR EDER JUÁREZ
ejuarez@lahora.com.gt

Carlos es idéntico a su padre. Al menos eso es lo que dice su familia. “La misma boca, los mismos ojos, el mismo torso”, asegura su madre. Sin embargo, cuando están juntos, Carlos y su padre no se parecen mucho. Al contrario, parecen de dos mundos diferentes.

El joven usa una colorida camisa polo con una marca reconocida, jeans con bordados llamativos, tenis blancos y gafas oscuras. El adulto, por el contrario, viste el traje regional de San Juan La Laguna, de la misma manera que lo hacían su padre y su abuelo, originarios de Sololá.

La respuesta es fácil para Carlos: “Es que los tiempos cambian y los gustos también, y por eso uso la ropa que me gusta”, pero hay algo más profundo en ese contraste entre el padre y el hijo: la identidad.

En la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), Carlos respondió que era “no indígena”, pues aunque su padre es indígena, su madre es “ladina”. El joven dice estar seguro de su identidad, pero titubea cuando se le pregunta por ese tema en una entrevista, en la que pidió no revelar su identidad.

Todo apunta a que el joven no es el único que renunció a sus raíces indígenas, y pareciera que muchos han tomado la misma decisión, lo que se refleja en las encuestas nacionales, en las que los entrevistados definen o redefinen su pertenencia cultural.

DE MAYORÍA A MINORÍA
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) presentados en la Encovi del año 2000, el 56.1 por ciento de los guatemaltecos era indígena, mientras que el 43.5 por ciento se encontraba en el grupo de los “no indígenas”, y el 0.4 por ciento no informaba a qué grupo étnico pertenecía.

Sin embargo, la composición étnica de Guatemala cambió cuantitativamente durante una década, ya que la Encovi del año 2011 reflejó una diferencia marcada entre un grupo étnico del otro. La encuesta reveló que el 40 por ciento de la población era indígena, mientras que el 60 por ciento estaba entre los “no indígenas”.

Los departamentos con menor presencia de población indígena son Jalapa, Zacapa y El Progreso, mientras que los más poblados por ese grupo étnico son Totonicapán, Sololá y Alta Verapaz.

Aun teniendo en cuenta el crecimiento poblacional de una década y las herramientas de investigación del INE, los expertos y analistas consideran que se debe realizar un profundo análisis para explicar por qué cambió la población en una década o por qué la población cambió su identidad.

“ESCONDEN SU IDENTIDAD”
Ricardo Cajas, director del Consejo Nacional de Organizaciones Mayas, indica respecto al cambio de la composición poblacional en Guatemala, que el Estado desarrolló “todo un proceso de dominación y alienación” sobre los indígenas.

Esta teoría tiene sus fundamentos en el libro La Patria del Criollo, de Severo Martínez, que deja al descubierto la marginación estructural e histórica de la población indígena desde el tiempo de la Colonia y que prevalece hasta en la actualidad.

Según Cajas, la historia que aún se cuenta en muchas escuelas es que los indígenas son salvajes y politeístas –como una especie de pobladores de segunda categoría– y ese proceso educativo ha provocado que las nuevas generaciones no se sientan orgullosas de ser indígenas, por lo que “esconden su identidad”.

Otros de los aspectos a consideración de Cajas es la exclusión llana y manifiesta, la explotación, la esclavitud, el racismo, la eliminación étnica, siendo su expresión más fuerte el genocidio, pero considera que también se da el etnocido, la negación categórica de la cultura indígena. “Todo este proceso después de que el Estado implementa la política de exclusión, que se ve manifestada en el sistema liberal, ha hecho que se establezca un cambio de identidad”, señala.

Además indica que este fenómeno sucede por la negación de la identidad propia por los indígenas y por otro lado, como un mecanismo de defensa, ya que los padres no enseñan la lengua materna a sus hijos con la esperanza de que no sufran de discriminación. “Lo hacen en un sentido para que no se sufra discriminación, entonces uno empieza desde niño a negar su propio origen y las nuevas generaciones lógicamente niegan su identidad”.

A criterio de Cajas, otro de los aspectos que son los criterios que se utilizan para definir la identidad es la vestimenta. “Ven a una niña con pantalón, lentes –con nada que la identifique como indígena– y dicen ‘ella es ladina’, ya no le preguntan, entonces el proceso también influye en las estadísticas” dice.

Según el director del Consejo Nacional de Organizaciones Mayas, la cuestión de identidad es un asunto de autodefinición o, como lo definen, el método para identificarlos, que resulta una autocalificación de identidad. Además de un proceso de estigmatización, prejuicio, racismo y exclusión que es lógico desemboca en una negación de identidad.

OBLIGADOS A PERDER LA IDENTIDAD
Luis Mack, director de Investigación de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de San Carlos, dice que cada vez que se habla del tema étnico, uno de los grandes problemas es la forma en que se determina la pertenencia étnica y surgen dudas sobre si es el encuestado o el encuestador quien tiene la última palabra.

Se tiene un grave problema si es autodefinición o si alguien le asigna una etnia o una identidad, entonces puede ser que los resultados de las encuestas sean un problema metodológico y el cambio de resultados de una a otra encuesta.

Otro problema es que el Estado reconoce varias etnias e idiomas, pero en la práctica el sistema es monoétnico y monolingüe.

Según Mack si el sistema educativo, judicial y todos los sistemas no tienen idiomas para atender a la población, los obliga a migrar al idioma y a la cultura dominante. “Es un grave problema del Estado guatemalteco que no reconoce que existe la multietnicidad y la capacidad multilingüe del país, entonces en la práctica lo que está obligando es que la población indígena paulatinamente vaya perdiendo su identidad, costumbre y en términos antropológicos y sociológicos se denomina simulación”, advierte.

De acuerdo con el entrevistado, si no es un problema metodológico, es un problema real donde el Estado está obligando a la población indígena a migrar a la cultura e idioma dominante, que es el español.

“Hay una condición y una visión en la cual lo indígena se asocia a lo pobre e ignorante, a una serie de condiciones racistas y discriminadoras, por lo tanto es lógico que las personas, tanto por el idioma y por los prejuicios empiecen a migrar a las partes dominantes del sistema”.
Luis Mack
Usac

MIGRAN A LA CULTURA DOMINANTE
Mack indica que las personas indígenas no quieren tener esa identidad porque están siendo excluidas. “Si no se habla español, qué se va a estudiar, de qué trabajará; si se tiene un problema legal cómo se va a defender; si no se tiene acceso al idioma tampoco se tiene acceso a la educación trabajo o cobertura, y he ahí que migren hacia otra identidad”, apunta el académico.

A criterio del investigador, hay una desigualdad marcada entre la etnia indígena y la ladina; por un lado en el tema formal, pero por otro lado, en el tema informal, hay condicionantes racistas. Por ejemplo, cuando alguien le desagrada se le dice: “Que indio sos”.

“Hay una condición y una visión en la cual lo indígena se asocia a lo pobre e ignorante, a una serie de condiciones racistas y discriminadoras, por lo tanto es lógico que las personas, tanto por el idioma y por los prejuicios, empiecen a migrar a las partes dominantes del sistema”, refiere.

Mack dice que muchas veces las personas rechazan su identidad porque se sienten en desventaja de otra etnia, en los ámbitos profesionales y laborales están excluidos, “a lo indígena se le ve en roles subordinados” señala.

CONDICIONES HISTÓRICAS
Andrés Hernández, presidente de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala, dice que se deben tomar en cuenta los instrumentos que son utilizados por el INE para realizar las encuestas, ya que se tendría que conocer las preguntas que se hicieron y sobre qué enfoque se realizaron.

Hernández indica que la misma historia que se ha tenido como guatemaltecos, como población indígena, en donde en algún momento se les dijo a los padres que el idioma y la cultura hay que dejarlos e incorporarse a un mundo de globalización de una sola cultura.

Todos somos guatemaltecos, pero cada quien tiene una particularidad como pueblo: garífuna, xinca, indígena y mestizo. “Las nuevas generaciones no se están identificando como indígena o como maya, pero se debe principalmente por la historia de nuestro país” señala.

Según Hernández es importante conocer cómo se desagregan los datos generales de las encuestas y cómo el instrumento utilizado por INE plantea las preguntas sobre la identidad, además de conocer si el entrevistador de la encuesta pertenece a una comunidad lingüística o no, “muchas veces por no pertenecer a las comunidades lingüísticas no se les pregunta correctamente a las personas y se asumen identidades a las cuales no pertenecen” dice.

Diario La Hora
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