Belice: Tema impostergable

María José Cabrera Cifuentes
mjcabreracifuentes@gmail.com

Recientemente, la noticia de un niño asesinado en la zona de adyacencia entre Guatemala y Belice conmovió a los guatemaltecos. Sin lugar a dudas, se trató de un acto de cobardía por parte de las fuerzas armadas de ese país debido a que, a pesar de que el hermano mayor de la víctima admitiese haber ingresado sin autorización al territorio de Belice, dos niños no representan una amenaza a la seguridad nacional de Belice ni a la vida de los soldados.

Este hecho hace que volvamos a poner los ojos en el diferendo territorial, insular y marítimo que se tiene con Belice, conflicto cuya relevancia ameritaría no dejarlo dormir nunca sino que estar en la búsqueda constante de una solución que surta efecto definitivamente.

En muchas ocasiones he utilizado este espacio para referirme al tema de Belice y he compartido la necesidad de encontrar un mecanismo que incentive la llegada de una pronta solución. El de la semana pasada, no es el único incidente que se ha suscitado en la zona de adyacencia y hasta no lograr finalizar el diferendo, establecer y aceptar fronteras definitivas entre ambos países la posibilidad de que gente inocente continúe siendo afectada es muy alta.

Resulta complejo pensar en una solución alternativa toda vez que el Artículo 19 de las Disposiciones Transitorias de la Constitución Política de la República de Guatemala establece que “Todo acuerdo definitivo deberá ser sometido por el Congreso de la República al procedimiento de consulta popular previsto en el artículo 173 de la Constitución”. Además de lo anterior, la existencia del Acuerdo Especial suscrito en 2008 por los gobiernos de ambos países supone el compromiso de que el caso se elevará a la Corte Internacional de justicia únicamente si en los respectivos referenda gana el “si”.

En este caso Guatemala lleva las de perder debido a lo establecido en la Ley de Referéndum de Belice, que determina que únicamente si el 60% de los empadronados acude a las urnas los resultados serán vinculantes.

Estamos en una coyuntura propicia para intensificar la concientización a la población sobre la importancia del tema y repensar los mecanismos que se usarán para resolverlo. A mi criterio, pensar en elevarlo a la CIJ con las condiciones actuales sería casi imposible por las razones que expuse más arriba. Por tanto, hay que establecer un cuerpo de expertos en derecho internacional que puedan dar luces sobre rutas alternas que puedan ser tomadas en cuenta para la solución de este tema impostergable.

Para lo anterior, es necesaria la comunicación franca y abierta entre ambos gobiernos cuya buena voluntad se manifieste en la discusión de las ya mencionadas alternativas.

Los guatemaltecos debemos poner los pies sobre la tierra y recordar que Belice no es nuestro, respetar la soberanía – la cual nuestro gobierno aceptó en el pasado- y la libre determinación de los pueblos. El de Belice, al contrario de lo que analistas han manifestado, es un tema al que se le debe dar tratamiento inmediato, toda vez que están en juego vidas humanas cuya protección es la principal tarea del Estado.

Diario La Hora
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