Aún queda mucho por hacer

Alfonso Mata

Puede verse que a pesar del gran aumento en la cantidad de pruebas que se han llevado a cabo, el número de casos positivos continúa aumentando en los hospitales. De igual manera, el número de nuevas admisiones con COVID-19, es superior a la semana anterior. Del mismo modo, el de personas en camas con ventiladores mecánicos, se ha aumentado.

Nuevamente, como suele suceder en otras epidemias el número de casos en los departamentos viene en aumento luego que se estableciera masivamente en la capital el virus.

Si pasamos ahora al número de muertes.  Las últimas cifras muestran que en las dos últimas semanas su aumento es significativo.

Claramente las estadísticas que se manejan, que dan indicio que son inferiores a la realidad, lo que señalan es que hay más por hacer. Y estos datos muestran, que este virus no está en retirada.

En resumen, los planes que se están trabajando no están funcionando del todo bien y eso no es culpa solo del Estado es culpa de todos y eso significa que debemos realizar un esfuerzo todos.

Desde el comienzo de la pandemia, el desafío no ha sido solo cómo controlar el virus, sino también cómo facilitar a la población las medidas de bloqueo. En ambos aspectos pueblo y gobierno hemos fallado. La gente debería de haber cumplido con una serie de medidas, el Estado facilitar cumplimientos y proveer de recursos.

Creo que debemos dar un paso adelante.  Es muy difícil imaginar el impacto que se nos ha venido en estas últimas semanas, pero muchos hogares han quedado sin jefe de familia y, por lo tanto, expuestos a un problema inmediato serio socio-económico.

Probar como ataca el virus y rastrear cómo se propaga, es fundamental para contenerlo localmente, para que podamos aliviar el bloqueo nacional y su impacto económico. En estos momentos, solo aislando el virus podemos controlar la pandemia y evitar que se propague por nuestras comunidades. Se necesita un plan realmente novedoso, que no ha sido ni presentado ni divulgado, para levantar la prueba de bloqueo y esto es establecer un programa como de una especie de radar rastreador del virus, que ayude a identificar dónde está el virus y rastrear cómo se está propagando por la comunidad y establecer las medidas de su contención. Pero es casi seguro que en un tipo de programa de esta naturaleza, el trabajo de contención de cada ciudadano resulta parte clave para jugar.

Elementos fundamentales tales como si tiene síntomas, debe autoaislarse de inmediato y hacerse una prueba es básico pero no se está haciendo.  Es fácil hacerse una prueba si existe disponibilidad y acceso a la misma, cosa que tampoco está al alcance de la mayoría de ciudadanos. Si su resultado es positivo, debe trabajar con las unidades de prueba y el rastreo para identificar con quién ha estado en contacto cercano y si la prueba y el rastreo le piden que se aísle a los que han estado en contacto, deben hacerlo para romper la cadena de transmisión y detener el propagación del virus. Tampoco esto se está haciendo bien.

Los mandatos y la conciencia nacional, deberían ir tan lejos, incluso como para decir que la participación en la prueba y rastreo es un deber cívico. Pero exigir un deber cívico sin recursos es una tontería, lo único que queda al final es decir si tiene síntomas, por favor, autoaíslese para proteger a sus seres queridos, hágalo para proteger a su comunidad, hágalo para proteger a la nación y hágalo para proteger al sistema de salud. Una sola acción beneficia a muchos.

Y que corresponde al Estado: pues mantener una capacidad disponible, y por mucho tiempo, no solo hospitalaria, sino de vigilancia y control de la expansión de la enfermedad, cosa que tampoco tienen. Esta es una cosa muy mala y aun peor las señales que actualmente envían al respecto de lo que están haciendo a la población, en que lo que se ha mostrado es corrupción, ineficiencia e incapacidad.  Es una señal de poco éxito del sistema de salud.

Quiero aprovechar este espacio, para agradecer a todas las personas que siguen las normas y lineamientos para evitar que la epidemia se propague. Son los que están jugando el papel más importante. Finalmente quiero agradecerles por su participación a muchos voluntarios.  Es brillante que muchas personas hayan cumplido con su deber cívico, pero se necesita que más lo hagan.

Como viene señalaba una enfermera hace unos días “Y a medida que trabajemos en nuestro plan y sigamos reduciendo este virus, manteniendo el espíritu y la fortaleza que nos han ayudado durante esta pandemia, evitaremos más daño” eso, por supuesto, incluye de parte de la ciudadanía, evitarle al personal de salud desgaste por sobresaturación en los centros hospitalarios. Cosas tan fáciles como dejar de asistir a grandes reuniones, incluidas manifestaciones, de más de una mano de personas. Ahora, entiendo que el personal de salud quiera mostrar su pasión por una causa que les importa profundamente, pero dejarlas solas en la lucha es una irresponsabilidad y falta de civismo. Este es un virus que prospera en el contacto social, independientemente de cuál sea su causa. Entonces, por la seguridad de sus seres queridos, manténgase alerta, cumpla con lo que le corresponde y salve vidas.

No se puede negar ni dejar pasar por alto, que se está realizando un esfuerzo concertado a través del MSPAS y del IGSS, de muchas de sus autoridades y funcionarios, para reconstruir los servicios interrumpidos por la pandemia de Coronavirus. Se redujo una cantidad significativa de servicios hospitalarios, sociales, comunitarios y de atención primaria para garantizar que hubiera suficiente personal, recursos y capacidad para hacer frente al aumento previsto de los casos de COVID-19. Pero, desafortunadamente ni la una ni la otra institución ha publicado un Marco Estratégico para la Reconstrucción de sus Servicios de Salud y sin ello, la colaboración del público al respecto se ve limitada. No se sabe si esos planes incluyen un énfasis continuo en los servicios de atención primaria y atención prioritaria a las endemias nacionales y otras afecciones urgentes, así como en apoyar y proteger a los miembros vulnerables de la sociedad. Lo que si es cierto es que en estos momentos, ninguna de esas instituciones puede volver a “los negocios como de costumbre”, y menos aún han hablado de oportunidades para realizar mejoras.

Tampoco los servicios de salud han publicado una evaluación exhaustiva del impacto de COVID-19 en los servicios clave. Se espera que las nuevas autoridades estén trabajando para planificar el futuro; incorporar las importantes innovaciones mientras se retiene la capacidad para manejar pacientes con COVID-19 y cualquier aumento futuro. Pero es importante que simultáneamente estén elaborando planes de reconstrucción bajo revisión y pueden ampliarse si mejora la prevalencia de COVID-19 en la comunidad.