“Animal acorralado y herido” (IV)

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Una Asamblea Nacional Constituyente debe de ser un crisol social, donde idealmente estén presentes las opiniones de todos los sectores activos del país.

La política es un deber de la ciudadanía y la excusa que utilizan algunas personas de que los partidos políticos actuales no son intermediarios viables, es improcedente.

La alternativa es que si no se está satisfecho con un partido político se debe hacer uno que le satisfaga, pero no pretender decir que no se participa en resolver la problemática nacional. De no ser posible participar como se dice popularmente, “hay que fajarse”, meterse al agua y si es necesario meter las manos para destapar las cunetas y/o los desagües que impidan la solución que procede en la opinión de cada quien.

Son muchas las personas que opinan a través de fundaciones, a través de asociaciones, a través de columnas editoriales o columnas de opinión, en la televisión, en la radio y en la prensa escrita.

Opinar es solo un principio y puede cada quien quedarse en la teoría o más aún en el “bla, bla, bla”, lo cual es insuficiente.

Rigoberta Menchu  y Helen Mack deben de tratar de ser constituyentes, lo mismo se les aplica a los exministros Alberto Fuentes Knight de la izquierda, a Richard Aitkenhead de la derecha, a Jorge Briz que un día está formando un partido político, otro día es Ministro y de nuevo es y se refugia presidente de la Cámara de Comercio.

Hay presidentes de CACIF, como Andrés Castillo, que escriben sus opiniones o Salvador Paiz, miembro de la Junta Directiva de Fundesa y heredero, en parte, de quienes fueran dueños de Supermercados Paiz.

También hay editorialistas como Mario Antonio Sandoval y Mario Fuentes Destarac, así como columnistas, “que dicen pero no dicen”; como Edgar Gutiérrez y su mancuerna Manfredo Marroquín; y otros personajes como Marielos Monzón, Adela Torrebiarte, “que son pero no son”, y muchas otras personas que insisto deben “de mojarse y refajarse” para así tener la conciencia tranquila que se lanzaron al ruedo, que quedaron electas, que torearon el toro y que fueron ciudadanos constructivos y responsables de un nuevo pacto social.

Lo mismo se aplica a personas que han estado presentes en la política nacional como Oliverio García Rodas, Mario Taracena Diaz-Sol, Fernando Linares y varios más.

En todo caso, insisto que la democracia tiene sus normas, la Constitución es la punta de la pirámide legal de un Estado de Derecho y, aun cuando la plaza se puede llenar de banderas y de hasta más de 15 mil personas, eso solo es una manifestación pública y no una solución jurídica y democrática.

Los diálogos, lo reitero, los ha habido en todos los gobiernos y en todos han concluido en nada concreto. Hoy el Foro Guatemala se desmiembra, cinco entidades se van, un grupo se queda y luego se publica que se acepta diálogo sin la presencia de representantes del Organismo Ejecutivo, léase del Presidente Jimmy Morales y sin representantes del Organismo Legislativo, ¿con quién van a dialogar? ¿Consigo mismo? O van a construir en Guatemala “un muro de los lamentos”.

Concluyo, para sabio Salomón, en mi caso insisto solo soy un hombre de la tercera edad, que pasó la mayor parte de su vida como dirigente estudiantil, como dirigente empresarial, como dirigente político y ahora solo espera morir en paz.

¡Guatemala es primero!