
El sismo de magnitud 7.4 registrado la mañana de este viernes frente a las costas de Chiapas, México, se sintió en gran parte de Guatemala y volvió a recordar los terremotos de gran magnitud que han marcado la historia reciente del país.
El movimiento telúrico que fue sensible en gran parte del territorio guatemalteco, provocó evacuaciones preventivas y motivó el monitoreo de las costas del Pacífico.
Aunque el epicentro se localizó en territorio mexicano, el fenómeno fue ampliamente percibido en Guatemala, un país ubicado sobre la convergencia de las placas tectónicas de Cocos y del Caribe, una de las zonas de mayor actividad sísmica de la región.
El monitoreo de estos eventos corresponde al Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), mientras que la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) coordina la atención de emergencias y la evaluación de daños.
TEMBLORES EN LA ÚLTIMA DÉCADA
Aunque el sismo de este viernes fue ampliamente percibido en Guatemala, el país no ha registrado un terremoto de magnitud igual o superior a 7.0 con epicentro en su territorio durante los últimos diez años.
Los movimientos telúricos, según registros del Instituto El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) de mayor magnitud registrados en ese período han sido:
16 de febrero de 2022: un sismo de 6.8 con epicentro en el océano Pacífico, frente a Escuintla, provocó daños en viviendas, derrumbes y dejó una persona fallecida.
14 de junio de 2017: un terremoto de 6.9 frente a las costas del Pacífico guatemalteco fue sensible en gran parte del país y generó múltiples réplicas, aunque con daños limitados.
En 2025, Guatemala registró una de las secuencias sísmicas más intensas de los últimos años.
El 8 de julio de 2025, un sismo de magnitud 5.6 con epicentro en Santa María de Jesús, Sacatepéquez, dio inicio a una serie de más de un millar de temblores que afectaron principalmente los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Guatemala.
Semanas después, el 29 de julio, otro movimiento de 5.6 sacudió Jutiapa, asociado a la activación de la falla de Jalpatagua.
De acuerdo con Insivumeh, ambos eventos formaron parte de una intensa actividad sísmica monitoreada en el país.
Según los datos, con base a la Insivumeh, un terremoto de magnitud superior a 7 es necesario remontarse al 7 de noviembre de 2012, cuando un sismo de 7.4 tuvo su epicentro a 35 kilómetros al sur de Champerico, Retalhuleu, en el océano Pacífico.

Ese terremoto dejó 48 personas fallecidas, cientos de heridos y miles de damnificados, convirtiéndose en el movimiento sísmico más fuerte registrado en Guatemala desde el devastador terremoto del 4 de febrero de 1976, de magnitud 7.6, que causó más de 23 mil muertes.
Desde entonces, Guatemala ha experimentado numerosos sismos moderados, pero ninguno ha alcanzado nuevamente la magnitud de 7.0 dentro de su territorio.
El evento registrado este viernes en Chiapas, aunque ocurrió en México, volvió a recordar la alta vulnerabilidad sísmica de la región y la importancia de mantener actualizados los protocolos de prevención y respuesta ante emergencias.







