El Galonista II Rogel Mazariegos, integrante de la Sección Aérea de Rescate del Cuerpo Voluntario de Bomberos de Guatemala, compartió el difícil recorrido que vivió durante las labores de atención del accidente aéreo ocurrido en una zona montañosa del municipio de San Miguel Pochuta, Chimaltenango.
El rescatista narró que, tras cumplir con la misión de evacuar a las víctimas, quedó aislado debido a las condiciones climáticas que impidieron el regreso del helicóptero por él.
Mazariegos relató que tuvo que emprender un autorrescate a pie durante aproximadamente tres horas, cargando equipo de más de 70 libras y atravesando un terreno boscoso.
En ese trayecto recibió el apoyo de vecinos de la aldea Victorias, a quienes calificó como «ángeles» por auxiliarlo con agua, alimentos y ayuda para transportar el equipo hasta una zona segura.
SU TESTIMONIO
«Mi nombre es Rogel Mazariegos, soy miembro de la Sección Aérea de Rescate de Bomberos Voluntarios de Guatemala. Me encontraba destacado en la 24 Compañía, con sede en Cuilapa, Santa Rosa, cuando nos activaron para dirigirnos al Aeropuerto La Aurora y trasladarnos en aeronaves al lugar del accidente», inició su relato.
Explicó que el sitio donde cayó la aeronave presentaba condiciones extremadamente complicadas, con abundante vegetación, poca visibilidad y ramas que dificultaban el acceso. Sin embargo, gracias a la experiencia del equipo, lograron abrirse paso hasta llegar al área del impacto.
«Logramos extraer a tres de los rescatistas que pernoctaron ahí en la montaña y recuperamos a dos personas de los accidentados en la avioneta», recordó.
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EL CLIMA CAMBIÓ EL PANORAMA
El bombero indicó que, una vez concluidas las labores iniciales, el clima empeoró drásticamente, lo que obligó al helicóptero a retirarse sin poder regresar por él.
«Lamentablemente, por razones del clima, la aeronave ya no pudo llegar por mi persona y me indicaron que procediera a hacer lo que nosotros como rescatistas ya sabemos hacer: supervivencia o autorrescate», explicó.
Con una «Quijada de la Vida», herramienta que pesa alrededor de 70 libras, además de una mochila con equipo, inició el descenso acompañado por pobladores de la aldea Victorias.
«BENDITAS TORTILLAS»
Durante el recorrido, Mazariegos destacó la solidaridad de los vecinos que lo auxiliaron.
«Ellos andaban cargando unos pachones con agua y tortillas. Benditas tortillas, me quitaron el hambre; el agua que llevaron me quitó la sed. Encontramos unas pozas de agua limpia y de ahí también tuvimos que hidratarnos», relató.
El rescatista confesó que hubo momentos en los que pensó que no lograría salir debido al agotamiento físico y al peso del equipo.
«Pensé que no iba a poder salir. Era demasiada la carga que llevaba y estas personas, al ver que yo ya no podía, me ayudaron. Eran aproximadamente diez personas y entre todos logramos sacar el equipo», expresó.
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LA MOTIVACIÓN PARA SEGUIR
Mazariegos aseguró que el pensamiento de volver con sus hijos fue el principal impulso para continuar.
«La motivación tan grande que tuve fueron mis hijos. Habíamos quedado que ese domingo íbamos a tener una salida en familia, pero ocurrió la emergencia. Solo les llamé para decirles que iba a cubrir ese servicio y que regresaría, aunque no sabía a qué hora. Ellos me estaban esperando y yo tenía que regresar», manifestó.
También recordó que, aunque los bomberos están entrenados para enfrentar situaciones extremas, siguen siendo personas que sienten el desgaste físico.
«Nosotros, adentro de este uniforme, bajo este casco, somos seres humanos que también perdemos fuerzas y nos deshidratamos. Esas personas fueron unos ángeles que Dios puso en mi camino. En esa montaña vi la misericordia de Dios y que Él iba conmigo», afirmó.
QUIERE REGRESAR PARA AGRADECER
El rescatista aseguró que tiene el compromiso de volver a la aldea Victorias para agradecer el apoyo recibido.
«Quiero regresar y hacer algo grande por ellos. Hoy hicieron algo muy importante por un bombero voluntario y yo quiero devolver ese favor, llevarles ropa, juguetes para sus hijos y víveres. Si las personas desean colaborar, lo haremos de una forma abierta y grande», indicó.
Finalmente, envió un mensaje a quienes desean formar parte de los cuerpos de socorro.
«La recomendación que le doy a los jóvenes que vienen detrás de nosotros es que sigan entrenándose y capacitándose, porque cada emergencia representa un reto distinto», concluyó.







