
A las 24:00 horas del jueves finalizó el subsidio temporal a los combustibles. Antes de las 6 horas, cuando la mayoría de personas se dirigen a sus lugares de trabajo y debían incluso comprar gasolina, varias estaciones de servicio ya ofertaban la gasolina a precios más altos, algunas hasta los Q37 el galón de gasolina regular.
La disparidad en el comportamiento del mercado, ya que algunas aun vendían a Q32 el galón, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta recurrente entre los consumidores: ¿por qué las alzas se aplican casi de inmediato, mientras las rebajas tardan días en llegar?.
¿CONDICIONES DE MERCADO?
Para la mayoría de los consumidores el comportamiento resulta difícil de entender.
Según representantes de los distintos sectores de la cadena de suministro que hablaron con La Hora, el comportamiento de esta mañana responde a factores como el manejo de inventarios, los costos de adquisición y la dinámica de oferta y demanda que rige el mercado de combustibles. Pero además, la forma en que las autoridades verificarán el cumplimiento del subsidio.
Para el ministro de Energía y Minas, Edwin Barrios, la explicación puede ser real; sin embargo, durante una entrevista con La Hora, aseguró que el Gobierno fiscalizará a las gasolineras que incrementaron sus precios desde este viernes.
El objetivo dijo; es determinar realmente si los inventarios de combustible que habían adquirido mientras aun estaba vigente el subsidio se había agotado o si están vendiendo a un precio superior pese a haberlo comprado con apoyo estatal.
Barrios aseguró que el Ministerio de Energía y Minas dejó reservado el presupuesto suficiente para cubrir el combustible vendido hasta el último minuto de vigencia del apoyo.
El funcionario explicó que el combustible adquirido por las estaciones de servicio mientras estuvo vigente el apoyo no desaparece inmediatamente al concluir el programa.
«Todo ese combustible empieza a agotarse de manera gradual», indicó. Añadió que, dependiendo de la ubicación de la gasolinera, el tamaño de sus tanques y el volumen de ventas, ese inventario podría durar desde varios días hasta incluso aun semanas.
Por ello, consideró que el aumento inmediato de precios en algunas estaciones genera dudas y plantea dos posibles escenarios: el primero que realmente hayan agotado rápidamente su inventario subsidiado y el segundo que estén vendiendo combustible adquirido con subsidio, pero al precio sin apoyo.
El ministro explicó que el presupuesto designado para el presupuesto fue de Q2 mil millones, una cifra exacta e invariable.
Añadió que el subsidio se cerró a las 24:00 horas del jueves para garantizar que el combustible adquirido hasta ese momento quedara cubierto con el saldo disponible del programa.
Agregó que aún existe un remanente presupuestario, equivalente a poco más de una semana de subsidio, destinado exclusivamente a cubrir el combustible que fue comprado antes del vencimiento del beneficio, aunque continúe vendiéndose durante los próximos días.
Explicó que, una vez se agoten esos inventarios, todas las estaciones deberán comercializar combustible sin subsidio.
MERCADO CON VARIOS COMPONENTES
Desde el sector importador se explicó que, cuando el subsidio entró en vigor, muchas estaciones aún tenían combustible que habían adquirido sin ese beneficio; sin embargo, debido a los operativos de fiscalización de la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco), varias redujeron sus precios de inmediato, aunque seguían vendiendo producto comprado a un costo mayor.
Esa decisión, dijeron, les generó un desfase ya que trasladaron el subsidio al consumidor antes de recibir combustible subsidiado de sus proveedores.
Conforme comenzaron a ingresar nuevas compras con el beneficio, algunas estaciones utilizaron ese inventario para compensar la diferencia generada al inicio del programa, lo cual, indicaron, justificaría el comportamiento actual. Pero además, algunos importadores, dijeron, buscaron manejar inventarios bajos para evitar quedarse con combustible que no pudiera ser cubierto por el apoyo temporal.
Señalaron que el control no se realizará revisando únicamente la última factura de compra, sino mediante un cruce entre las compras y ventas registradas por cada estación de servicio.
Dicha aseveración, coincide con lo que explicó el ministro Barrios, al referirse a la investigación y las acciones que se aplicarán para aplicar posibles sanciones por dicho comportamiento.
En la práctica, la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) podrá verificar cuánto combustible subsidiado adquirió cada gasolinera y si ese mismo volumen fue vendido trasladando el beneficio al consumidor.
En opinión de los representantes del sector importador, vender combustible comprado con subsidio sin trasladar ese beneficio al consumidor podría derivar en responsabilidades legales, por lo que considera que es riesgoso que estaciones asuman ese riesgo, especialmente porque la SAT puede verificar la información mediante el cruce de facturas.
Por su parte, Enrique Meléndez, director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina, coincidió y afirmó que el comportamiento se debe a es un manejo de inventarios que tienen las estaciones de servicio,
Cada una de ellas tiene una dinámica diferente. Algunas reiteró tuvieron que bajar el precio cuando inició el subsidio, lo que quiere decir que se quedaron con un inventario inicial, que es el que han venido manejando.
Entonces, lo que ellos, pues tienen que demostrar es que todo lo que compraron con subsidio, lo vendieron con subsidio. «Me imagino que tienen la documentación para poder amparar esa situación».
Meléndez recordó que en Guatemala no existe un mecanismo de fijación de precios para los combustibles, por lo que cada estación establece sus valores con base en los costos de adquisición del producto y otros factores como el comportamiento de los mercados internacionales, el tipo de cambio, el transporte y la carga tributaria.
En ese sentido, señaló que, tras la finalización del subsidio, el mercado vuelve a reflejar de forma más directa las variaciones internacionales en los precios de los combustibles, luego de que el apoyo estatal amortiguara temporalmente esos movimientos.
HARAN VERIFICACIONES
El ministro Barrios indicó que el Ministerio de Energía y Minas realizará operativos conjuntos con la Diaco, la SAT y la Contraloría General de Cuentas.
Las primeras inspecciones se concentrarán en las estaciones que modificaron sus precios desde las primeras horas posteriores al vencimiento del subsidio. La revisión, dijo, consistirá en verificar el historial completo de compras e inventarios de cada expendio.
«Vamos a revisar desde la primera factura que recibió apoyo temporal hasta la última, contrastando los galones adquiridos con los galones vendidos para comprobar que los inventarios cuadren perfectamente», explicó.
Reconoció que este proceso no será inmediato debido a la cantidad de estaciones de servicio que podrían ser objeto de revisión.
Anunció que el Gobierno fiscalizará a las gasolineras que incrementaron sus precios desde las primeras horas de este viernes para determinar si realmente habían agotado el combustible adquirido con subsidio o si estaban vendiéndolo a un precio superior pese a haberlo comprado con apoyo estatal.
Barrios aclaró que, si durante las verificaciones se determina que alguna empresa comercializó combustible adquirido con subsidio al precio sin apoyo, el caso no sería sancionado directamente por el Ministerio de Energía y Minas.
Según explicó, los expedientes serían trasladados a la Diaco y, de encontrar posibles irregularidades o indicios de delito, posteriormente al Ministerio Público para las investigaciones correspondientes.
CAMBIOS EN LA FACTURACIÓN
El ministro recordó que, al concluir el apoyo temporal, las estaciones de servicio debían actualizar sus sistemas de facturación.
En consecuencia, las facturas emitidas desde este viernes ya no deben incluir la leyenda que identificaba la aplicación del subsidio a los combustibles. Según Barrios, los expendios estaban obligados a realizar ese ajuste informático desde el momento en que dejó de estar vigente el programa.
ALZAS GENERAN MOLESTIAS
La nueva aplicación de precios, generó desde muy temprano dudas, pero sobre todo molestias, respecto de la variación de precios tan pronta.
Luis Lemus, quien esta mañana tuvo que comprar combustible para su motocicleta refirió que generalmente para subir el precio, las estaciones de servicio lo hacen rápido, pero las bajas no son como se esperan.
Lemus dijo que semanalmente gasta hasta Q400 ya que su motocicleta es su medio de trabajo. Los Q400 dijo corresponden a los precios que se aplicaron durante el tiempo en el que estuvo vigente el subsidio.
El usuario, agregó que con los nuevos precios, su factura podría incrementarse hasta Q25 más diarios.
Por su parte, Fabricio Lima, mostró molestia. Lima dijo que según lo que ha escuchado en las noticias, al referirse a los precios del petróleo, la gasolina ya debería de estar más barata.
Lima comentó que el compró la gasolina regular esta mañana a Q37, precio que lo calificó de exagerado, sobre todo por el salario mínimo del país. «Vamos a tener que volver a sufrir con el peso de la gasolina. Ya vimos que el Gobierno no accionará a pesar de que el pueblo manifieste sus inconformidades».

SE DEBE REPENSAR EL SUBSIDIO
Ramón Parellada, del Centro de Estudios Económicos y Sociales, CEES, el comportamiento observado esta mañana es simple: se acabó el subsidio.
“Ahora son los precios reales. Por eso suben”, señaló. Durante meses el Estado absorbió parte del costo para que el consumidor pagara menos en la bomba. Al retirarlo, el precio que vemos refleja directamente lo que cuesta el combustible en el mercado internacional, más impuestos y logística.
El descontento es comprensible. “Todos los consumidores queremos que los precios estén más bajos y no más altos. Si sube el precio nos queda menos dinero para otras cosas”, reconoció Parellada.
Pero advierte que volver a poner un subsidio temporal no es la salida. Para el CEES, ningún subsidio es una opción válida porque al final lo paga toda la población, incluso quien no usa carro.
“Los subsidios salen del bolsillo de todas las personas. Hizo que no haya más justicia: un subsidio a la gasolina no le da más seguridad a un pueblo metido dentro de Guatemala”, afirma.
Entonces, ¿qué propone el CEES en lugar del subsidio? Eliminar totalmente los impuestos a los combustibles. Parellada calificó el impuesto actual como una distorsión. Su argumento es que el diésel y la gasolina se usan para fines muy distintos: transporte, industria, agricultura.
No todos usan carreteras, pero todos pagan el mismo impuesto. “Lo más justo es pagar peaje cada vez que uses la carretera. El peaje representa exactamente el valor de lo que estás utilizando de un recurso público”, explica.
De esa forma, el Presupuesto General asignaría de manera directa los recursos para carreteras, y quien no usa vías no pagaría por ellas a través del combustible. El mensaje clave al consumidor es directo: el alza no es por especulación, es porque regresamos al precio real sin subsidio.
Para el economista, la discusión de fondo ya no debería ser “¿cuándo regresa el subsidio?”, sino “¿cómo hacemos un sistema más justo?”.
Para el CEES la respuesta es quitar impuestos al combustible y financiar la infraestructura con peajes y presupuesto general. En resumen, el fin del subsidio duele en el corto plazo porque se siente en el bolsillo.
Pero para el CEES mantenerlo sería seguir tapando con dinero de todos un problema estructural. El desafío, dice Parellada, es cambiar el modelo: menos subsidios generalizados, más transparencia en impuestos y que cada quien pague por lo que realmente usa.
PRECIOS DE REFERENCIA SIGUEN VIGENTES
El martes recién pasado, el MEM, dio a conocer los nuevos precios de referencia que regirán del 30 de junio al 6 de julio de 2026.
Los precios de referencia se aplican desde que el Gobierno junto con el MEM decidieron la aplicación del subsidio temporal a los precios de los combustibles.
Para la semana que finaliza el 6 de junio, los precios de referencia de venta en terminal se mantienen prácticamente estables, con una reducción de cinco centavos por galón en las gasolinas superior y regular, y de un centavo en el diésel respecto de la semana anterior.
De acuerdo con el reporte oficial de la Dirección General de Hidrocarburos, los precios de venta en terminal por galón para la semana que finaliza el 6 de julio, se fijaron en Q29.32 para la gasolina superior, Q28.32 para la regular y Q24.52 para el diésel.
La semana pasada, los precios fueron de Q29.37 para la superior, Q28.37 para la regular y Q24.53 para el diésel.
Del 23 al 29 de junio, el precio de la gasolina superior era de Q32.14; la regular Q31.14 y la Diésel Q27.30.
PRECIOS DEL PETRÓLEO VAN A LA BAJA
El jueves pasado, el petróleo de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) subió un 0.16 %, hasta 68,69 dólares el barril, este jueves, cuando se cumple una semana desde el inicio de la última oleada de ataques entre Estados Unidos e Irán.
Al término de la sesión, los contratos de futuros del WTI para el mes de agosto, los de referencia en EE.UU., sumaban 0,11 dólares respecto al cierre anterior.
En el cómputo semanal, el precio del crudo bajó un 4 % respecto al dato de hace cinco días, cuando Washington golpeó a Irán tras considerar que su ataque contra dos buques en el estrecho de Ormuz, un día antes, suponía una violación del acuerdo entre ambos países.
El mercado del petróleo cierra este jueves su última sesión completa de la semana, ya que la de este viernes tendrá un horario de cierre anticipado debido al feriado del Día de la Independencia.
El pasado 25 de junio, Irán atacó dos buques de carga en el estrecho de Ormuz y EE.UU., al considerarlo una ruptura del memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, respondió con bombardeos el 26 y el 27 de junio sobre la infraestructura militar costera de Irán.
La República Islámica replicó al día siguiente con bombardeos contra instalaciones militares estadounidenses en el Golfo.







