Dr. Jorge Antonio Ortega Gaytán
El 30 de junio de este año se conmemoran los ciento cincuenta y cinco años del triunfo de la Revolución Liberal de 1871 ¿Qué representa para los soldados de hoy esta conmemoración? La oportunidad de renovar los votos de lealtad y fidelidad hacia la nación; por la confianza depositada en la Institución Armada para la defensa de los intereses y recursos de todos los guatemaltecos, sin exclusión alguna.
Hoy, se requiere de soldados con mayor número de habilidades y destrezas para el cumplimiento de la misión asignada por la Constitución Política de la República de Guatemala en el artículo 244. Es por ello, que la formación, educación, entrenamiento, adiestramiento, educación militar y profesionalización de la carrera de las armas solo tiene como finalidad la preservación de la paz de la nación.
Debido a lo anterior, los hombres y mujeres que conforman las filas del Ejército de Guatemala están al servicio de sus connacionales, su juramento es público: de defender a la nación y las instituciones que garantizan la democracia para todos los guatemaltecos. Una tarea difícil, pero no imposible para los mejores hijos de esta tierra bendita que están comprometidos a tiempo completo y sin fecha de caducidad.
Lo primero el fortalecimiento de la mística militar con sus raíces en el fundamentalismo militar permiten mantener viva la responsabilidad de alimentar la Revolución Liberal que motivó a nuestros precursores con un liderazgo que se basa en principios y valores fundamentales, para la coexistencia dentro de una sociedad posmoderna, donde el cambio es la única constante.
Lo segundo es la consolidación de una educación militar plus que le permita a los soldados profesionales desarrollar sus misiones en cualquier situación y latitud, como lo están realizando en este momento en diferentes misiones lideradas por la Organización de Naciones Unidas. Me siento orgulloso de ser compatriota de los soldados que están aportando sus experiencias en los doce países, donde pone en alto el nombre Guatemala, con su peculiar forma de trabajar y que asumen sus responsabilidades a cabalidad en la misión de Exportar de la paz en tres continentes.
El tercer requerimiento recae en la construcción de un pensamiento crítico en base a la doctrina y experiencias, que les permite a nuestros soldados tomar decisiones con un margen muy reducido de error, que da la garantía de ser confiables y leales en el cumplimiento de las misiones en el territorio nacional como allende de sus fronteras. El dominio de dos o tres idiomas es una fortaleza de las nuevas generaciones de enlistados en las filas militares.
El último es el conocimiento de los compromisos institucionales y estatales, son dos referentes que hoy por hoy guían el que hacer de las unidades castrenses en la parte operativa de la defensa de lo guatemalteco, el estricto cumplimiento de las leyes, el temor a Dios y el compromiso de servicio a la nación, hacen de los que portan el uniforme de la Institución en un modelo a seguir por las nuevas generaciones que hoy, involucran a las féminas en toda la estructura militar.
Los retos son inmensos para el futuro de la nación, las amenazas varían de intensidad que se visualizan en el horizonte del Istmo centroamericano, por lo cual se requiere de un brazo armado fuerte, moderno, experimentado, organizado, entrenado y diestro para asumir su responsabilidad.
Es por lo anterior, que nuestra Guatemala, la Guatemala de hoy y la del futuro requiere de una organización militar congruente a las necesidades de la nación; eficiente y eficaz para adaptarse con rapidez a los cambios, con habilidades para enfrentar las amenazas y desafíos del siglo XXI. Se requieren soldados para preservar la paz y resguardar los intereses nacionales. Lo deja claro la Constitución Política de la República de Guatemala en su capítulo primero “El Estado de Guatemala se organiza para proteger a la persona y su familia…”
¡Reitero! El soldado no tiene fecha de caducidad, si se es soldado, es por ¡siempre!







