Autoridades del Laboratorio Nacional de Salud del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de la República de Guatemala, en días recientes encendieron la alarma al denunciar que millones de habitantes en este país, consumen agua contaminada con bacteria E. coli (heces fecales), arsénico y metales pesados, que causan serios problemas al medio ambiente y a la salud de las personas, según especialistas, es también una de las fuentes que explican la desnutrición infantil que en Guatemala la padecen uno de cada dos niños menores de cinco años, es decir, el 50 por ciento de la niñez, especialmente concentrada en áreas rurales y en municipios del Corredor Seco, sufren de desnutrición crónica o aguda.
¿Cuál es el origen y la extensión de la contaminación de las aguas? ¿Qué o quiénes son responsables de esa contaminación? Este problema no es nuevo en Guatemala, desde mucho antes, hace varios años, tanto autoridades de Gobierno como colectivos ciudadanos organizados han denunciado en reiteradas ocasiones que los manantiales, ríos, lagos y océanos del territorio están fuertemente contaminados por acción y omisión humanas.
Por acción porque las aguas residuales son aquellas cuya calidad ha sido afectada negativamente por la actividad humana y hay de tres tipos: 1. Domésticas: Las que provienen de viviendas y edificios (sanitarios, duchas, lavanderías) que por lo general contienen materia orgánica, jabones y bacterias. 2. Industriales: Los desechos líquidos generados por procesos de manufactura o minería, incluyen químicos complejos y metales pesados. 3. Agrícolas/Pluviales: Agua de lluvia que se filtra por calles o campos, que arrastra pesticidas, aceites y sedimentos.
Están también las aguas negras, conocidas como (aguas servidas, fecales o cloacales), son aguas residuales contaminadas con desechos humanos (heces y orina), provienen principalmente de inodoros y urinarios. Se componen de: 1. Materia orgánica, con alta concentración de residuos humanos y alimentos. 2. Patógenos, con bacterias, virus y parásitos peligrosos que pueden transmitir enfermedades. 3. Contaminantes, químicos, jabones, detergentes y productos de limpieza que se desaguan por el inodoro, lavamanos, pilas, lavadoras o lavatrastos.
La acción humana responsable de la contaminación se ha extendido tanto, que hoy las principales fuentes hídricas, acuíferos y mantos freáticos están seriamente dañados por el alto nivel de contaminación. Los acuíferos son formaciones geológicas subterráneas (de rocas permeables o arena) que almacenan y permiten el flujo de agua dulce. El manto freático es la parte superior o «techo» de ese acuífero, es decir, el nivel donde el agua satura el suelo y que sube o baja dependiendo de la lluvia.
Funcionan mediante tres procedimientos: 1. Infiltración: Cuando llueve, el agua penetra en la tierra a través de los poros del suelo y las grietas de las rocas. 2. Almacenamiento: El agua desciende hasta encontrar una capa de roca impermeable que le impide seguir bajando, formando grandes «esponjas subterráneas» de agua. 3. Extracción: Esta agua se mantiene limpia y fluye lentamente, se extrae cavando pozos profundos y brota naturalmente en forma de manantiales o ríos subterráneos.
Las actividades industriales y agrícolas tienen alta responsabilidad en la grave contaminación existente, que se produce porque por regla general y con total impunidad desaguan productos químicos altamente tóxicos en ríos y lagos, en especial los cultivos de palma africana y las actividades de extracción minera, por eso las comunidades aledañas a dichas actividades tienen legítima razón de oponerse a ellas por el daño irreversible al medio ambiente y la salud humana.
Por omisión, porque autoridades de salud y alcaldes municipales tienen absoluta responsabilidad al omitir controles para esas actividades lesivas, por tolerarlas y por carecer de plantas de tratamiento para purificar el agua, con lo cual, en tanto agentes del Estado, vulneran derechos humanos de las poblaciones afectadas.
Es claro que en Guatemala no existe cultura de cosechar el agua, una práctica empleada por los pueblos originarios prehispánicos, que almacenaban el agua de lluvia para garantizar el consumo a sus poblaciones y el riego para los cultivos.
Urge aprobar la ley de aguas, combatir y castigar la impunidad de los responsables de la contaminación, garantizar el saneamiento de las fuentes hídricas y purificar el agua para el consumo humano.







