
Latinoamérica y el Caribe arrancaron 2026 con un fuerte dinamismo turístico, impulsado por cifras récord en varios países, mientras el sector global enfrenta pérdidas de hasta USD 600 millones diarios por el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre los costos del transporte y la confianza de los viajeros, según estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo.
Aunque el conflicto ha elevado el valor del combustible y generado incertidumbre en la industria de viajes, el turismo global creció un 2 % interanual en el primer trimestre según el más reciente barómetro turístico de la ONU y varios países latinoamericanos mantuvieron una expansión sostenida gracias al aumento de la conectividad aérea y estrategias centradas en seguridad, turismo de naturaleza y promoción internacional.
En ese marco, Latinoamérica y el Caribe se mostraron resilientes con crecimientos del 18% en Centroamérica, 2 % en Norteamérica, 0.2 % en el Caribe y una caída del 0.8 % en Sudamérica, según dicha agencia.
«El turismo es turismo si hay seguridad y confianza, y esto aplica para todos los destinos, porque al ser un sector que mueve personas, la inversión extranjera se contrae una vez no haya estabilidad jurídica o en materia de seguridad», aseguró en entrevista Natalia Bayona, directora ejecutiva de ONU Turismo.
EL SALVADOR SE POSICIONA COMO DESTINO
El crecimiento en Centroamérica lo encabezó El Salvador, con 1.7 millones de turistas hasta abril, 35 % más interanual, según datos oficiales compartidos a EFE, un avance que Bayona atribuye a la estrategia de seguridad del país que le ha permitido una recuperación pospandemia superior al 90 %.
México registró 26.2 millones de visitantes internacionales entre enero y marzo de 2026 y solo en marzo creció 11.6 % interanual y tuvo ingresos turísticos de USD 3 mil 541 millones, cifras que, según Bayona, responden al peso histórico del país como «potencia regional y parte del top 10 de países más visitados del mundo».
El crecimiento en Centroamérica lo encabezó El Salvador, con 1,7 millones de turistas hasta abril, 35 % más interanual, según datos oficiales compartidos a EFE, un avance que Bayona atribuye a la estrategia de seguridad del país que le ha permitido una recuperación pospandemia superior al 90 %.
Paraguay, donde la llegada de turistas se recuperó 91.24 % en 2025, dejando USD 1 mil 422 millones, según la Dirección Nacional de Migraciones, se configuró como el país con mejor crecimiento interanual en el primer trimestre (46 %) con más de 1.3 millones de turistas.
UNA REGIÓN MÁS CONECTADA
«Son muchas cosas muy buenas las que están pasando en América Latina. Lo primero es un aumento en la conectividad aérea internacional», asegura Bayona.
Un ejemplo es Argentina, que según cifras gubernamentales tuvo más de 3,5 millones de visitantes hasta abril (6.5 % más interanual) y en diciembre de 2025 inauguró la primera ruta directa con China entre Shanghái y Buenos Aires.
Brasil tuvo hasta abril 4.33 millones de visitantes, 92 mil 465 menos que en el mismo período de 2025, aunque fue el segundo mejor cuatrimestre de su historia y creció 12 % sus ingresos por turismo en el primer trimestre, según la Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo, impulsado por una mayor conectividad aérea con EE.UU., Europa, Sudamérica y África.
En Colombia, Qatar Airways operará desde julio la ruta Doha-Bogotá-Caracas, en medio de su mejor primer cuatrimestre pospandemia, con 1,58 millones de visitantes, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Perú, según cifras oficiales, creció 1.1 % interanual con más de un millón de visitantes hasta abril, una recuperación del 74.9 % respecto a 2019.
Air France volvió este 2026 a República Dominicana, país que en 2024 fue el segundo mayor destino de la región después de México, con 11,1 millones de visitantes, y que a marzo de 2026 acumuló 2.6 millones (1.2 % más interanual).
“La región está manteniendo esas condiciones de confianza y de seguridad, de protección a la inversión, de apoyar a la inversión extranjera (…). Hay un interés muy grande de fortalecer al turismo como política de estado”, expresó Bayona.
VENEZUELA Y CUBA
En Venezuela y Cuba, la guerra en Irán se suma a desafíos geopolíticos y de conectividad, como en el caso cubano la crisis económica y la incertidumbre por las presiones de Washington, entre ellas el bloqueo petrolero que le ha supuesto la peor crisis energética en años.
La isla, otrora segundo mayor destino del Caribe tras República Dominicana, enfrenta entre enero y abril un decrecimiento del 55,8 % de sus visitantes, con apenas 328.608, tras un 2025 con las peores cifras desde 2002 (sin contar la pandemia). Además, noticias como la salida de la canadiense Blue Diamond, la tercera mayor hotelera de la isla, acentúan el mal momento del sector.
En la otra esquina está Venezuela, cuya conectividad aérea sigue recuperándose tras la operación estadounidense en Caracas que dio captura a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, luego de un 2025 que, según el Gobierno, cerró con un crecimiento turístico del 44%.
En abril, American Airlines retomó la ruta Miami-Caracas tras siete años fuera del país, mientras JetBlue busca operar otra entre Caracas y Fort Lauderdale, y el Gobierno habla con más compañías para activar nuevas rutas.
Bayona considera que los crecimientos en Latinoamérica reflejan el esfuerzo de «países que están fortaleciendo al turismo como fuente de desarrollo económico», pero advierte que, así como el sector global anhela la paz en Oriente Medio para recuperar terreno, la región debe apostar «por la fórmula de la confianza y la seguridad» para mantener su tendencia positiva.
EFE







