El Día de Jerusalén en el calendario hebreo se celebró el 28 de Iyar, que en este año 2026 correspondió al 14 y 15 de mayo, es una fecha muy significativa porque recuerda la reunificación de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días en 1967, acontecimiento que marcó la historia del pueblo judío y del Estado de Israel; fue reconocido legalmente por el Parlamento israelí en 1998. Este Día de Jerusalén de 2026 seguirá siendo un símbolo de memoria, fe y unidad nacional.
La conmemoración tiene un origen claro: tras la guerra árabe-israelí de 1948, Jerusalén quedó dividida en dos sectores, con el oeste bajo control israelí y el este bajo dominio jordano. Durante casi veinte años, los judíos no pudieron acceder a lugares sagrados como el Muro de las Lamentaciones. La victoria de 1967 permitió el retorno a esos espacios y dio inicio a una nueva etapa en la vida religiosa y política de Israel.
El Día de Jerusalén se celebra con ceremonias oficiales, actos religiosos y el tradicional Desfile de las Banderas, que reúne a miles de jóvenes en la Ciudad Vieja. Más allá de la festividad, la jornada refleja la complejidad de Jerusalén, ciudad compartida por judíos, musulmanes y cristianos, su estatus sigue siendo uno de los temas más sensibles en el conflicto regional.
Preguntándole sobre este día a la escritora Alejandra Santiago, nos dice: “Al conmemorar el día de Jerusalén, conmemoramos también el mantener viva la llamada de su historia a través de las letras, recordándonos que las huellas que dejamos al recorrerlas son, en realidad el camino de regreso a nosotros mismos.” Y en este contexto recuerdo su poema dedicado a Jerusalén, que expresa:
“Ciudad amada mía,
si he de contemplarte,
pediré que el tiempo no pase,
para guardarte en mi memoria.
Shalom, anunciaba una voz a mi encuentro,
tan encantadora y sublime.
Basta tu cielo admirar,
para volverte poesía,
a la sombra del olivar,
sentí mi alma dormitar.
Pienso en los días y noches,
que de mi corazón te adueñaste,
en las huellas que al recorrerte,
fui dejando,
Jerusalén; tu belleza resplandece.”
Así también, este día sagrado para la autora del poema representa el cumplimiento de una promesa, el viaje que nació en Jerusalén, ciudad que no sólo fue un destino, sino una inspiración que se adueñó de su corazón, y regresar de nuevo a principios de este año, logrando volver a caminar por las mismas calles que la inspiraron, pero ahora con su libro ya publicado: “Alma, Una Poética Travesía a Oriente Próximo”, el cual se encuentra en la Biblioteca Nacional de Israel. Al preguntarle sobre esto ella nos dice: “Saber que mis versos ahora habitan en el mismo refugio que resguarda siglos de memoria compartida es, sin duda, el tributo más honesto que pude rendir a la ciudad que inspiró mi escritura.”
En este Día de Jerusalén se cumplen 59 años de la reunificación, y seguramente será una ocasión para que se reflexione nuevamente sobre la memoria histórica, la identidad nacional y una Jerusalén que lleva muy dentro el alma y el espíritu de Israel.







